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6 medidas que otros países han utilizado para frenar el coronavirus y que España todavía no ha puesto en marcha

Imagen de la pandemia de coronavirus en Madrid.
Imagen de la pandemia de coronavirus en Madrid.

REUTERS/JAVIER BARBANCHO

  • Desde hace 6 meses, países a lo largo y ancho del mundo han elaborado sus propias estrategias para combatir al virus. Estas son acciones que han ejecutado en este tiempo, pero que todavía no han llegado a España.
  • Los rastreos monitorizados por los bares, la clausura del ocio nocturno o la creación de una app general y funcional han sido algunas de las recetas que más han ayudado a detener los rebrotes.
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Aunque la situación del coronavirus en España parece estar más controlada que en marzo, estos 6 meses de experiencia han servido para comparar los distintos modelos y estrategias con los que otros países han lidiado con la pandemia.

Las recetas nunca son exportables al 100% y los Gobiernos, se presupone, son los que mejor conocen a su comunidad para elaborar una respuesta efectiva contra el virus, pero nunca está de más echar la vista atrás y evaluar las diferencias con otros territorios que, en mayor o menor medida, han elaborado sus propias formas de combatir la enfermedad.

Estas son 6 medidas y actitudes de Gobiernos de todo el mundo que España todavía no ha puesto en práctica, o ha ejecutado parcialmente.

Progresividad y coherencia en las restricciones

La policía de Berlín disuelve la manifestación contra las restricciones de COVID-19 del Gobierno alemán.
La policía de Berlín disuelve la manifestación contra las restricciones de COVID-19 del Gobierno alemán. REUTERS/Christian Mang

Una de las tónicas de España durante la pandemia ha sido la restricción extrema, como fue el caso del estado alarma, seguida de un levantamiento de mano con el paso del tiempo. Un ejemplo de ello es el de Cataluña, donde pasó de anunciarse un confinamiento perimetral y recomendar el confinamiento voluntario a, de la noche a la mañana, sustituir las restricciones con la limitación de horario del ocio nocturno y los aforos inferiores a 10 personas por reunión.

Si la pandemia está creciendo, lo lógico es pensar que las restricciones deberían acompañarla progresivamente. Alemania, por su parte, ha hecho lo contrario que Cataluña: ir de menos a más, como se ha visto en la implantación de los test fronterizos. Más tarde, a medida que aumentaban los contagios, los test recomendados pasaron a ser obligatorios para los pasajeros de la llamada lista negra y ahora, aunque la situación ha remitido, el Gobierno de Angela Merkel baraja los test obligatorios para todos los alemanes que vengan del extranjero.

Por otro lado, también existe un cierto criterio de coherencia a la hora de prohibir. En Alemania, por ejemplo, las manifestaciones negacionistas del COVID-19 han sido aprobadas por la Justicia, sí, pero a los mismos asistentes se les acabó deteniendo precisamente por incumplir las medidas de seguridad contra el virus. España, por contra, ha permitido estas reuniones masivas sin consecuencias.

Una app de rastreo temprana

La app de rastreo de Alemania.
La app de rastreo de Alemania.

REUTERS/Hannibal Hanschke

Mientras que nuestra Radar COVID ha chocado de bruces con la burocracia y la discordancia competencial entre comunidades autónomas, la Corona-Warn-App alemana ha sido uno de los mayores puntos fuertes de la estrategia nacional contra la pandemia. Si la española todavía tendrá que esperar para ver la luz, la de Robert Koch ya estaba operativa el 16 de junio.

Su mayor crítica es que no está disponible para modelos iPhone anteriores al iOS 13.5 —por no disponer de la última tecnología Bluetooth—, pero a partir de ahí son todo alabanzas. La aplicación es gratuita, ocupa sólo 17,6 megabytes, garantiza la anonimidad y no pide ningún dato personal, ni nombre, sexo, edad o dirección.

El único permiso que pide utilizar es el Bluetooth, que sirve para medir la distancia entre 2 personas —que la tengan instalada y aprobada—. Para ello, los teléfonos intercambian identificadores (ID) generados de forma aleatoria por un encriptador y guardan los datos de estos encuentros durante 15 días, el tiempo estimado para que se manifieste una infección, y emiten datos de riesgo de contagio dependiendo de con quién se haya cruzado el usuario. 

Leer más: La app de rastreo de contactos no será "un punto de inflexión" en la lucha contra el COVID-19 sin una estructura "sólida" de Salud Pública, según expertos

La app, además, funciona de forma descentralizada, por lo que los datos no pasan por un servidor central y se almacenan en cada teléfono.

A todos los efectos, las aplicaciones de rastreo han demostrado ser una de las mejores herramientas para combatir los rebrotes en todo el mundo, con ejemplos tan reseñables como el de Corea del Sur, pero en ningún caso sustituyen a otras medidas de seguridad como las mascarillas o el distanciamiento social. En todo caso, las complementan.

Test masivos ampliados desde el primer día

Test PCR coronavirus
Reuters

Una de los principales activos de Austria para convertirse en una referencia europea en el tratamiento de la pandemia ha sido la importancia dotada a los test masivos para monitorizar el desarrollo del virus, eso sí, en la segunda fase de desescalada. Desde entonces no ha habido semana en que no hayan aumentado el número de pruebas.

A pesar de que los modelos de cada país son difícilmente exportables, lo cierto es que a los austriacos les ha ido bastante bien con la distribución de kits de contagio, mientras que en España las autoridades desaconsejaron su utilización masiva desde el primer momento. Según datos del Ministerio de Sanidad alpino, hasta la fecha Austria ha realizado casi un millón y medio de pruebas preventivas a la población.

La estadística deja en evidencia a la mayoría de países vecinos: es el Estado que más test ha producido por cada 1.000 habitantes.

El peligroso papel del turismo y los bares

Turista paseando por España durante la crisis del COVID-19

Reuters

Según Anna Fransson, directora de la cámara de comercio sueca, su país logró salvarse del colapso al no depender tanto del turismo como eje de la economía nacional. A día de hoy y desde el inicio de la pandemia, Suecia sigue siendo el país que mejor ha aguantado la recesión económica venida del coronavirus.

Fransson cree que su país se salvará con relativa facilidad porque no depende tanto de los ingresos del sector turístico; además, ya que los suecos gastan mucho dinero como turistas en el extranjero, ahora invierten ese dinero en comercios dentro de sus fronteras. El peso del turismo en Suecia apenas supone el 3% frente al 12% que representa en España. Por otro lado, el fomento del consumo nacional y las iniciativas para que los ciudadanos gasten en su entorno han blindado a la economía sueca de la pandemia.

"Mis amigos iban a cenar fuera para apoyar a los restaurantes", comenta Fransson. 

Pero también se pueden buscar ejemplos en países con un modelo productivo parecido. Italia, por ejemplo, tentó la apertura del turismo y, al ver que los datos no acompañaban, al riesgo, se precipita a fomentarlo de cara a futuro y protegerse del virus en el presente. En España, por contra, la apertura de fronteras ha influido en el aumento de contagios y, además, se han abierto locales de ocio nocturno, que son uno de los focos principales de los brotes de COVID-19

Otro caso es el de Nueva York (EEUU), que podría compararse a Madrid en cuanto a las tasas de infección, rebrotes y el papel que juegan como focos de contagio a sus alrededores. Según menciona Miguel Hernán, profesor de Epidemiología en la Universidad de Harvard, una de las diferencias clave entre ambas habría sido, precisamente, la actitud de las diferentes administraciones a la hora de cerrar (o no) los bares.

"Centrémonos en el consumo interior [bares y restaurantes], una actividad económica vital tanto en Nueva York como en Madrid y una de las principales fuentes de transmisión del coronavirus", señala Hernán. "En Nueva York no habrá bares abiertos hasta el 30 de septiembre y los protocolos son muy estrictos [...], en Madrid estaban abiertos al 60% desde junio", recuerda el profesor, resaltando lo fácil que era "encontrar mesas y bares abarrotados".

Datos de rastreo antes de comer

El ministro de Trabajo alemán, Hubertus Heil (izquierda), durante una visita a un restaurante en Berlín la semana pasada.
El ministro de Trabajo alemán, Hubertus Heil (izquierda), durante una visita a un restaurante en Berlín la semana pasada.

HANNIBAL HANSCHKE / REUTERS

Romper la cadena de contagios por todos los medios posibles, analógicos incluidos, es una parte fundamental de la estrategia alemana para evitar la propagación exponencial del virus y qué mejor manera de evitar infecciones indeseadas que en los lugares donde tantas personas distintas coinciden varias veces al día: bares y restaurantes.

Desde su apertura al público a mediados de mayo —la fecha baila dependiendo de cada estado federado o land—, los establecimientos cuentan con una serie de formularios que obligan a rellenar a los clientes para, en caso de detectarse una infección en el local, poder contactarles rápido y cortar la cadena de contagios fuera del ámbito del restaurante. Esta sencilla medida, obligatoria en 11 länder y recomendada en otros 4, ha demostrado ser una de las mejores primeras balas contra los rebrotes.

Claro que la medida ha tenido su polémica. Los más escépticos la tildan de una invasión a la privacidad de los clientes, más aún cuando la policía llega a tener acceso a esos datos de forma intrusiva.

Anticipación vs improvisación

Una señal recuerda el distanciamiento social en un colegio de Alemania
Reuters

Esto es algo que se ha comentado mucho, pero no por ello ha dejado de tener vigencia. Aunque las capacidades de España para enfrentarse a la pandemia han mejorado ostensiblemente en los últimos meses, todavía existe un cierto lastre en la falta de anticipación a lo que está por llegar. 

Siguiendo con el caso de Alemania, el Gobierno germano comenzó a preparar sus camas de cuidados intensivos (UCI) para una pandemia, lo que más tarde se tradujo en la cifra más baja de muertes en Europa, en marzo de 2020; en el mismo mes también se precipitaron en comprar material sanitario para enfrentar a la enfermedad. Ahora todos sus hospitales están más que preparados para una segunda ola.

En España, por contra, no se testea ni se obliga a guardar cuarentena a los visitantes de países con altos niveles de contagio ni se elaboró un plan temprano de reabastecimiento en las UCI. Este hecho es especialmente notorio en casos como el del Reino Unido, ampliamente criticado por su gestión del COVID-19, pero al que hay que admitirle un cierto trabajo de prevención a la hora de guardarse las espaldas frente a contagios extranjeros. Desde julio obligan a los viajeros a guardar cuarentena.

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