El limitado impacto de la planta de captura de dióxido de carbono más grande del mundo: en un año solo anula las emisiones globales de 3 segundos

Orca, la nueva instalación de Climeworks, puede capturar 4,000 toneladas de dióxido de carbono al año.
Orca, la nueva instalación de Climeworks, puede capturar 4,000 toneladas de dióxido de carbono al año.

Business Wire via AP

  • Se acaba de inaugurar la mayor planta de captura de carbono del mundo, que absorbe el dióxido de carbono del aire.
  • El informe de la ONU sobre el cambio climático asegura que la tecnología de captura de carbono es necesaria si el mundo aspira lograr ser neutra en carbono en 2050.
  • Sin embargo, varios expertos creen que la tecnología es demasiado cara y tampoco es viable en las próximas décadas. 
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Enmarcado en un escenario volcánico, un semicírculo de ventiladores gigantes en Islandia succionan el aire, lo sobrecalientan y luego filtran el dióxido de carbono que contiene.

Esta instalación de captura y almacenamiento de carbono, bautizada con el nombre de Orca, se puso en funcionamiento hace 2 semanas después de estar más 18 meses en construcción. Los ventiladores están integrados dentro de unas cajas del tamaño de un contenedor de transporte, y una vez el dióxido de carbono ha sido retirado del aire, se mezcla con agua y es transportado a través de unos grandes tubos serpenteantes hasta una gran profundidad, donde el carbono se enfría y solidifica.

Mediante este proceso, Orca puede capturar y retener unas 4.000 toneladas de dióxido de carbono al año, lo que la convierte en la mayor instalación de este tipo en el mundo (aunque actualmente tan sólo hay 2 en funcionamiento).

"Piensa en ello como si una aspiradora de la atmósfera", dice a Business Insider Julio Friedmann, investigador de política energética de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) que ha asistido a la ceremonia de inauguración de la planta. "No hay nada que pueda igualar lo que esta tecnología puede hacer".

De acuerdo con el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés), la captura y almacenamiento de carbono tiene un papel fundamental en el mejor de los posibles escenarios climáticos. Pero nada más lejos de la realidad, las instalaciones como Orca apenas anulan una pequeña parte de las emisiones mundiales.

El científico climático Peter Kalmus ha hecho los cálculos: "Si funciona, en un año habrá capturado el volumen de 3 segundos de las emisiones de CO2 de la humanidad", ha escrito en Twitter.

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Visto desde otro enfoque, Kalmus cuenta a Business Insider, "en momento dado, capturará una diezmillonésima parte de las actuales emisiones mundiales".

"Para mí es sorprendente de que sea considerado como una parte de esos planes", opinó en el informe del IPCC.

"Probablemente sea la solución más costosa"

Equipamiento usado para capturar dióxido de carbono en una central eléctrica de carbón propiedad de NRG Energy en Thompsons, Texas, el 9 de enero de 2017.
Equipamiento usado para capturar dióxido de carbono en una central eléctrica de carbón propiedad de NRG Energy en Thompsons, Texas, el 9 de enero de 2017.

Ernest Scheyder/Reuters

Las planta de Orca funciona de manera diferente a las tecnologías de captura de carbono incorporadas en algunas centrales eléctricas, acerías e instalaciones industriales. Estas recogen el carbono producido en el proceso de fabricación antes de que entre en el aire. Después puede convertirse en materiales como hormigón o almacenarse bajo tierra.

En la actualidad, más de una veintena de plantas por todo el mundo operan de esta manera, la mayoría en Estados Unidos. Aunque eso solo previene que se acumule más carbono en la atmósfera. Orca, por el contrario, es un intento por lidiar con los gases que aumentan el efecto que invernadero que ya se encuentran en el aire.

Esta tecnología, conocida como captura directa de aire, está en pañales. La compañía suiza Climeworks, constructora de la planta de Orca, es la única operativa; su otra planta está en Suiza. Antes de eso, la tecnología tan solo se había usado a pequeña escala en naves espaciales y submarinos.

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Otras 2 plantas se encuentran en fase de planificación: la compañía canadiense Carbon Engineering, respaldada por Bill Gates, ha comenzado a diseñar una instalación similar en el noreste de Escocia hace 3 meses. También planea comenzar la construcción de una planta en Texas el próximo año. Cada una de ellas podría absorber al año hasta 25 veces más carbono que Orca.

Una instalación de Climeworks para la captura de dióxido de carbono sobre el tejado de una planta incineradora de residuos en Hinwil, Suiza, en julio de 2017.
Una instalación de Climeworks para la captura de dióxido de carbono sobre el tejado de una planta incineradora de residuos en Hinwil, Suiza, en julio de 2017.

Arnd Wiegmann/Reuters

Pero al igual que muchas tecnologías emergentes, la captura directa del aire es cara. Christoph Gebald, cofundador de Climeworks, ha informado en el Washington Post de que al menos cuesta unos 515 euros capturar una tonelada de dióxido de carbono, ya que el proceso de sobrecalentamiento del aire requiere mucha energía.

El coste tendría que bajar a una cuarta parte de su valor actual para equipararse a tecnologías como la eólica y la solar en términos de reducción de carbono, el grado en que ayudan a reducir las emisiones. Para vender esas retiradas de carbono del aire de manera comercial —al igual que una empresa de bebidas— el precio tendría que ser aún más bajo, probablemente entre 55 y 95 euros por tonelada.

Friedmann piensa que una caída por debajo de los 170 euros por tonelada es probable para 2030, y un descenso hasta los 90 euros otras dos décadas después. Para entonces, dice, el mercado de la eliminación del carbono —empresas que pagan por reducir sus emisiones— habrá crecido de manera considerable. 

Pero incluso con un precio de 90 euros, eliminar toda la producción anual de emisiones de carbono podría costar alrededor de 4,5 billones de euros, de acuerdo el libro de Bill Gates, Cómo evitar un desastre climático. Eso requeriría unas 50.000 plantas de Orca.

"Probablemente sea la solución más cara", escribió Gates.

Icebergs cerca de Ilulissat

Ulrik Pedersen/NurPhoto via Getty Images

También está la cuestión de los tiempos. El informe del IPCC dice que sin capturar cantidades significativas de carbono en los próximos 30 años, será imposible lograr que la humanidad sea libre de emisiones netas de carbono para 2050 —y, en consecuencia, limitar el imparable calentamiento a 1,5 grados.

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Pero Mathew Barlow, científico climático en la Universidad de Massachusetts, Lowell (Estados Unidos), dice que 3 décadas no son suficientes para que la tecnología se haya desplegado ampliamente.

"No hay forma de que se amplíe en ese plazo, dice Barlow, que colaboró en el informe del IPCC, a Business Insider. "Estamos en el punto en el que hay usar la tecnología disponible, no construir una".

"Las compañías de combustibles fósiles adoran la captura de carbono"

Plantas como Orca, no obstante, superan a sus equivalentes naturales: los árboles.

"La instalación de Orca realiza el trabajo de unos 200.000 árboles en 1.000 veces menos espacio", dice Friedmann.

Además, una vez que una instalación de este tipo almacena su carbono, este queda encerrado. Si los árboles se queman, el carbono que han absorbido se libera.

Un proyecto de reforestación en Leiria, Portugal en 2018.
Un proyecto de reforestación en Leiria, Portugal en 2018.

Carlos Costa/Getty Images

Pero los árboles capturan a un coste mucho menor: 43 euros por tonelada de dióxido de carbono.

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Kalmus considera que la captura de carbono distrae la atención del mundo de otras soluciones que atajarían de manera directa el problema de las emisiones, como la inversión en energías renovables y la regulación dirigida a la industria de los combustibles fósiles.

"Las compañías de combustibles fósiles adoran la captura de carbono porque realmente les permite operar sin restricciones", dice. 

Friedmann, no obstante, piensa que es posible expandir la infraestructura de captura de carbono lo suficiente como para marcar la diferencia. Si el proyecto de ley de infraestructuras del Senado de Estados Unidos se aprueba en el Congreso, destinaría 3.000 millones de euros a instalaciones de captura directa de aire en Estados Unidos. Elon Musk también ha anunciado que va a financiar un concurso de captura de carbono de unos 85 millones de euros.

"Ahora sabemos que podemos hacerlo", dice Friedmann. "Ahora solo estamos regateando el precio y preguntando literalmente cuánto estamos dispuestos a pagar para salvar la Tierra". 

Lee el artículo original en Business Insider.

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