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Autopistas de 20 carriles sin coches y hoteles de lujo sin huéspedes: así es la ciudad fantasma de Naypidaw, la capital de Myanmar que fue construida en secreto

autopista de 20 carriles en Naypidaw, Myanmar
Una de las mayores atracciones de Naypidaw es una autopista de 20 carriles prácticamente sin coches. Tara Pinheiro Gibson
  • Naypidaw, la capital de Myanmar, es uno de los lugares más surrealistas que he visitado en mi vida. 
  • Durante mi viaje conduje por autopistas con 20 carriles sin coches y me alojé en un hotel bastante lujoso prácticamente sin huéspedes. 
  • A principios del 2000 comenzaron a construir la ciudad en secreto y en 2006 se convirtió oficialmente en la capital de Myanmar, pero a día de hoy sigue pareciendo una ciudad fantasma.
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Primero en Upday Cintillo

"¿Oye...cuál es la capital de Myanmar?", preguntó uno de mis amigos después de que lleváramos ya cerca de una semana en el país. Inmediatamente surgió un debate; algunos aseguraban que era Yangón, mientras que otros dudaban entre esta última y Mandalay. Pero ambos se equivocaban, la capital de Myanmar es Naypidaw

Eso sí, no es ninguna sorpresa que pese a estar visitando el país nadie hubiera ni escuchado hablar sobre Naypidaw. Ninguno de los blogs de viaje sobre Myanmar suele mencionar esta ciudad en sus itinerarios, y en los hostales tampoco suelen incluir Naypidaw en las rutas recomendadas. 

Nosotras acabamos visitando Naypidaw por pura casualidad. Estábamos haciendo autostop entre Mandalay y Yangón, y decidimos aprovechar para parar en lugares menos frecuentados por el camino. Mirando el mapa vimos que Naypidaw se encontraba justo entre las dos grandes ciudades y nos pareció un buen sitio para hacer noche.

Le pedimos ayuda a uno de los trabajadores del hostal para que escribiera el nombre de las distintas ciudades a las que queríamos llegar en birmano en un cartel, y aprovechamos para preguntarle por Naypidaw. "No va nadie porque no hay nada", nos dijo. Aún así decidimos incluirlo en nuestra ruta; al fin y al cabo era la capital de Myanmar y pillaba de camino. 

Rápidamente nos recogió un coche que iba a Naypidaw. La autopista que conecta Mandalay con la capital está en bastantes buenas condiciones, y fue un viaje rápido y cómodo. Pasadas unas horas abrí Google Maps para ver donde nos encontrábamos, y ya estábamos cerca de Naypidaw. Miré por la ventana mientras pasábamos por un pequeño pueblo; como muchas localidades de Myanmar, estaba lleno de pequeñas casetas de madera, niños corriendo descalzos por la calle, vendedores deambulantes y vacas pastando al borde de la carretera. 

Poco después nuestros amables compañeros de viaje nos preguntaron que dónde podían dejarnos. Abrí Google Maps y para mi sorpresa vi que ya nos encontrábamos en Naypidaw, pero no había nada alrededor. Entre las modernas carreteras solo había huecos de tierra vacíos. Vimos que había una zona a unos 10 minutos en coche donde parecía haber más negocios y algún 'guesthouse'. "Dejadnos por aquí", les dijimos enseñándoles el mapa. Parecían confusos pero se dirigieron hacia la zona que les habíamos indicado. 

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Efectivamente había varios restaurantes y alojamientos en esa zona y Naypidaw empezó a tener un aspecto más normal. Pero al pedir una habitación en el primer alojamiento negaron la cabeza. "Aquí no pueden alojarse extranjeros", explicaron. "Tenéis que dormir en un hotel. Es la ley...". Viniendo de hacer autostop, evidentemente un hostal no encajaba en nuestro presupuesto, pero parecía que no quedaba más remedio. Manteniendo la amabilidad tan característica de los birmanos, los dueños de la casa de huéspedes llamaron a un taxi para que nos llevara a la llamada "zona de los hoteles". 

Rápidamente dejamos atrás los restaurantes y casas que se encontraban agrupados en la misma zona, y por la ventana solo podíamos ver huecos de terreno vacíos de nuevo. El vacío se vio interrumpido de repente por un enorme hotel de lujo, hacia donde empezó a dirigirse nuestro conductor. Paró ante la entrada y un botones abrió la puerta del taxi para recibirnos. Riéndonos explicamos que no podíamos permitirnos un hotel tan lujoso y le pedimos que nos llevara a un alojamiento barato...pero eso no existe en Naypidaw. Acabamos recurriendo a Booking y seleccionando la opción más económica dentro de lo que había: un hotel con lagos en su interior y todo tipo de comodidades. De camino a nuestro hotel vimos que el primer sitio en el que habíamos parado ni siquiera era el más ostentoso. Cada cuadra había un hotel más lujoso que el anterior, pero nada más alrededor y mucho menos personas. 

Nuestro amigo del hostal tenía razón. En Naypidaw literalmente no había nada. Pero contrario a lo que había dado a entender, el hecho de que no haya nada no es un motivo por el que saltarse Naypidaw durante una visita por Myanmar, sino más bien un motivo de peso por el que explorarlo.

Intrigadas por la misteriosa ciudad, al día siguiente alquilamos un par de motos para recorrer las grandes y modernas carreteras. Y esto es con lo que nos encontramos:

Naypidaw está lleno de rotondas bien decoradas.

rotondas vacias en Naypidaw
Son bonitas, pero hay pocos coches para apreciarlas. Tara Pinheiro Gibson

Llenas de flores y esculturas, las rotondas de Naypidaw desentonan con el resto de Myanmar.

En la zona de los hoteles cada cuadra hay un hotel más grande y lujoso que el anterior, pero todo sigue teniendo un aspecto bastante desolado.

hoteles de lujo en Naypidaw
Al fondo se ve uno de los hoteles de la zona. Tara Pinheiro Gibson

En nuestro hotel no había casi huéspedes, pero trabajadores no faltaban. Pude ver en un cartel de la recepción que en total trabajaban 53 personas en el alojamiento, un número bastante alto teniendo en cuenta que no parece acudir casi nadie. Y más si tenemos en cuenta que cada pocos metros hay otro hotel igual de grande... e igual de vacío. 

De vez en cuando se rompe la monotonía con un grupo de casas al borde de alguna de las amplias carreteras.

casas en Naypidaw
Hay zonas residenciales donde viven principalmente trabajadores del gobierno. Tara Pinheiro Gibson

En Naypidaw viven principalmente empleados del gobierno, que de repente se vieron obligados a mudarse a la nueva ciudad cuando trasladaron todo el centro administrativo desde Yangón en 2005.

Como dato curioso, los tejados de las casas de los trabajadores de la administración siguen un código de colores, correspondiéndole a los miembros de cada ministerio un color diferente.

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Pese a que la infraestructura actual parece estar bastante vacía, vimos alguna construcción que apunta a que Naypidaw sigue expandiéndose.

construcción en Naypidaw
Todavía hay edificios en construcción. Tara Pinheiro Gibson

Pese a que no se ve mucho movimiento en la capital en el día a día, Naypidaw si parece estar cumpliendo su función como centro de negocios del país. En 2013 tuvo lugar el World Economic Forum de Asia Oriental en la nueva capital de Myanmar, y muchos políticos a nivel internacional, desde Barack Obama hasta David Cameron, se han desplazado en algún momento a la ciudad. 

Entre las cosas surrealistas que puedes encontrar en Naypidaw, hay una réplica de la famosa Shwedagon Pagoda de Yangón.

pagoda naypidaw
Es idéntica a la famosa pagoda de Yangón. Tara Pinheiro Gibson

Una de las principales atracciones de Yangón es la Shwedagon Pagoda, que en su interior guarda ocho pelos de Buddha junto a otras reliquias. Siendo un importante monumento en Myanmar, no podía faltar en la capital, por lo que construyeron una réplica de la famosa pagoda de Yangón en Naypidaw. Eso sí, a diferencia de la original, esta última no contiene nada en su interior.

Pero la principal atracción para los visitantes en Naypidaw es una autopista que llega a tener 20 carriles en total, 10 en cada dirección.

autopistas vacías en Naypidaw
Normalmente nunca me plantearía cruzar así una autopista tan grande...pero solo pasaban coches muy de vez en cuando. Tara Pinheiro Gibson

La autopista de 20 carriles en Naypidaw no solo destaca por su magnitud, sino por la escasez de vehículos. Condujimos por la enorme autopista sin nadie alrededor, y paramos a hacer fotos, caminando por medio de la carretera sin ningún tipo de preocupación.

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Al lado de la amplia carretera, pese a seguir en medio de la ciudad, solo hay campos de arroz y terrenos vacíos.

alrededores de Naypidaw
A un lado de la autopista teníamos campos de arroz. Tara Pinheiro Gibson

Se nota que el gobierno cogió y plantó una infraestructura muy moderna en medio de la nada, y los campos de arroz siguen siendo de lo que más predomina en la región.

La construcción empezó en secreto a principios del 2000, y los primeros detalles del proyecto empezaron a salir a la luz en 2002. En 2005 movieron toda la administración birmana de la antigua capital de Myanmar, Yangón, a Naypidaw, una operación que vino acompañada de pocas explicaciones, y hasta 2006 no revelaron el nombre de la nueva capital del país.

Pese a no ver muchos vehículos, sí que nos encontramos con algunos obstáculos en la carretera.

búfalos en la autopista de Naypidaw
Una mujer cruza la autopista con sus búfalos. Tara Pinheiro Gibson

De vez en cuando ante toda la modernidad me olvidaba de que estaba en Myanmar, una nación todavía poco desarrollada, ya que todo contrastaba enormemente con lo que había visto hasta ahora en el resto del país. Pero ver a una manada de búfalos cruzando la autopista me recordaba de nuevo que me encontraba en esta surrealista ciudad que habían plantado en medio de la Birmania más rupestre.

Parece que en Naypidaw no ven a muchos turistas. ¡El policía que nos paró para pedirnos el permiso de conducir acabó pidiéndonos una foto!

selfie con un policía en naypidaw
Evidentemente nosotras también aprovechamos para sacarnos una foto con él. Tara Pinheiro Gibson

Mientras bajábamos por la enorme autopista vimos un control de policía. Algo nerviosas por si nos ponían alguna pega, paramos para enseñar nuestro permiso de conducción. Nos indicaron que podíamos continuar sin problema, ¡pero no antes de sacarnos una foto con el policía!

Eso sí, la policía con la que nos encontramos al acercarnos a la zona del parlamento no fue igual de amable. Rápidamente nos pararon y nos informaron de que no podíamos estar en la zona. Fue una pena ya que el parlamento tiene unas dimensiones dignas de admirar.

Decidimos salirnos de la autopista y bajar por un camino de tierra, y tras poco más de un kilómetro nos encontramos con un pequeño pueblo lleno de casetas de madera y locales que no parecían haber visto a un turista en su vida.

pueblo al lado de Naypidaw
Rápidamente volví a sentir que estaba en Myanmar. Tara Pinheiro Gibson

De nuevo era aparente que el gobierno había cogido y plantado una enorme infraestructura moderna en un país todavía bastante atrasado económicamente. Pero ¿cuáles fueron sus motivos?

Hay varias teorías que explican por qué construyeron una nueva ciudad para convertirla en la capital de Myanmar. La primera es que a Myanmar le esperaba un rápido crecimiento económico, un progreso que aún sigue en marcha y probablemente no vaya a hacer más que aumentar. Al abrirse más al exterior, iban a necesitar un centro de negocios. Yangón ya de por sí estaba lidiando con una enorme población y una infraestructura muy limitada, añadirle la presión de ser el centro de negocios del país podría ser poco realista. En vez de reformar la ya saturada capital, decidieron construir una capital completamente nueva y preparada para asumir el creciente flujo de negocios que iría llegado al país a lo largo de los próximos años. 

El gobierno militar que construyó Naypidaw explicó su decisión en estas líneas, manteniendo que necesitaban una nueva capital lejos de los atascos y excesiva población. No obstante, algunos dudan de la veracidad de tales afirmaciones. Muchos creen que en cambio se trataba de un proyecto vanidoso de Than Shwe, el por aquel entonces dictador militar de Birmania. Algunos incluso creen que podría ser fruto de su demencia, menciona The Guardian, y otros han llegado a afirmar que su decisión se vio influida por la predicción de un astrólogo.

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También podría entrar en juego un factor geográfico. Yangón fue nombrada como la capital durante la época colonial británica, por lo que escogieron una ciudad cerca del puerto. No obstante, no tiene una ubicación precisamente práctica al estar al sur. En cambio, Naypidaw se encuentra exactamente a la mitad entre Mandalay y Yangón, las dos ciudades más grandes de Myanmar

Otros llevan esta teoría un paso más allá, manteniendo que el gobierno birmano lo hizo por miedo a que hubiera una invasión costera contra la capital por parte de Estados Unidos. En línea con esta explicación, creen que las enormes carreteras con tantos carriles están pensados para ser una pista de evacuación en caso de emergencia.

Sea cual fuere el motivo de su nacimiento, sin duda me gustaría regresar a Naypidaw en unos años y ver cómo ha evolucionado. Tan solo el tiempo dirá como de ambiciosos fueron los planes del gobierno al momento de plantar semejante infraestructura en medio del país.

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