Un coleccionista paga 254.000 euros por un falso NFT de Bansky, pero el estafador acaba devolviendo todo el dinero: ¿será en realidad la última denuncia social de Banksy?

Bansky
Getty
  • La página web del artista urbano Bansky se actualiza dedicando una sección a su primer NFT a la venta. Un coleccionista lo compra por 254.000 euros.
  • Acto seguido, el NFT desaparece de la web y todo apunta que se trata de una estafa... ¿o tal vez no?
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Las estafas relacionadas con los NFT alcanzan un nuevo nivel de extrañeza tras el último incidente relacionado con Bansky, el famoso artista de arte urbano. A grandes rasgos, un timador engaña a un coleccionista vendiéndole un NFT presuntamente de Bansky (que, de algún modo, logra colar en su página web) y luego le devuelve el dinero sin más explicaciones.

El coleccionista en cuestión, que se hace llamar Pransky (juego de palabras que fusiona broma en inglés con Bansky), descubrió a través de OpenSea, mercado de NFT, que Bansky había puesto a la venta su primer activo no fungible.

Cada vez es más habitual que estafadores vendan presuntos NFT de artistas o gente famosa, así que Pransky quiso asegurarse. Quedó convencido de la legitimidad de la transacción cuando vio que la página oficial del artista había colgado, en efecto, una muestra del token.

Como parecía prueba suficiente, Pransky ofreció al vendedor una oferta de 254.000 euros en criptomonedas, y este aceptó.

El hecho de que la primera oferta fuera aceptada, así por las buenas, y que acto seguido la sección dedicada al NFT desapareciera de la web de Bansky hizo sospechar a Pransky que todo había sido una broma de mal gusto. 

Sus sospechas acabaron de confirmarse cuando representantes del artista explicaron a BBC (a través de The Verge) que este no había creado ningún tipo de arte vinculado a los NFT.

El presunto NFT que vendía Bansky. Su tipo fumando es ya un clásico de este mundillo.
El presunto NFT que vendía Bansky. Su tipo fumando es ya un clásico de este mundillo.

Internet Archive

Al exponer el timo, Pransky desató su pequeño infierno personal: surgieron otros timadores, menos sutiles y más trolleros, que crearon sus propias imitaciones NFT y se las pasaban a la pobre víctima alegando que eran de Bansky.

El caso no obstante ya es extraño antes de llegar a su más anómala conclusión. Lo normal hubiera sido que Pransky hubiera caído en una estafa muy obvia. Ahora bien, ¿cómo había conseguido el estafador crear una sección sobre el NFT en la web del artista? ¿Y por qué los representantes del artista aún no han explicado cómo apareció dicha sección?

Una opción posible sería que el timador hackeó la web de Bansky para incluir su estafa. Si fuera así, es raro que los portavoces de Bansky no hayan aclarado ya el tema.

Esta laguna argumental en la trama hace sospechar a algunos de que quizás el NFT sí que pertenece a Bansky, pero que este ha decidido usarlo como parte de su crítica constante al copyright de las obras de arte.

Estas sospechas se acrecientan si se tiene en cuenta el final de la historia: Pransky recibió un mensaje privado del timador diciéndole que le había devuelto todo el dinero de la compra, de nuevo en criptomonedas. La transacción ha quedado registrada, pero es imposible seguir la pista del misterioso estafador con repentino corazón de oro.

Resulta desconcertante que decidiera devolver el dinero obtenido por el engaño. Precisamente los timos a través de blockchain están aumentando últimamente debido a que las transacciones son permanentes y, una vez realizadas, las víctimas no pueden reclamar su dinero por muy buenas justificaciones que tengas.

Este cúmulo de extraños incidentes (la sección del NFT en la web de Bansky, la devolución del dinero, el mismo nick de Pransky...) ha hecho pensar que todo esto se trata de un montaje publicitario. O bien del artista o bien de la víctima del caso.

Pransky se ha defendido rápidamente por Twitter: "Jamás arriesgaría mi futura relación con Bansky o con cualquier otro gran artista contratando a alguien para hackear su página web para luego comprar el NFT".

Si hay moraleja en esta historia, es que cada vez habrá que tener más cuidado a la hora de comprobar la legitimidad de un NFT presuntamente de alguien conocido o que esté vinculado a un hito importante. Los precios de estos activos no fungibles suben más y más así que este tipo de bromas cada vez saldrán más caras.

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