¿No entiendes el furor que están causando los NTF? La historia explica por qué estos tokens digitales han hecho ganar millones a cantantes y artistas

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  • Los tokens no fungibles o NFT se han convertido en una de las tendencias con mayor crecimiento en el mercado digital, generando unos 250 millones de dólares (210 millones de euros) en 2020.
  • La tecnología que está detrás puede resultar confusa, pero verla en el contexto de la historia del arte puede ayudar a explicar cómo crea valor y cómo podría impactar a artistas y creadores.
  • Al igual que los artículos digitales, se pueden crear muchas copias de un solo negativo, pero las innovaciones como los certificados de autenticidad ayudan a atribuir un valor.
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Clic en el botón derecho. Guardar imagen como. En internet, unos pocos segundos y un par de clics es lo único que hace falta para descargar un archivo, desde el último meme hasta la Mona Lisa.

Podría provocar sorpresa, entonces, escuchar que hay alguien que ha pagado casi 600.000 dólares (503.537 euros) en ethereum por un gif de Nyan Cat. Si alguien puede descargarlo de una forma tan fácil y compartirlo, ¿por qué pagar tanto?

La respuesta es NFT, una tecnología que bien podría estar experimentando otra gran burbuja o que podría estar a punto de revolucionar la vida digital tal como la conocemos, dependiendo de a quién escuches.

Los NFT ayudan a autentificar ciertos artículos

NFT son las siglas de token no fungible en inglés y se trata de un tipo especial de activo que se graba y almacena en una cadena blockchain. Frente a otros como el bitcoin, intercambiables y equivalentes a cualquier otro —al igual que los dólares—, los NFT son únicos o muy limitados. Esto les permite certificar versiones específicas de productos digitales, como el meme nyan cat, y al crear escasez y ofrecer una autentificación, producir valor.

Sin embargo, solo saber lo que es un NFT no explica por qué la gente gastaría millones por una fotografía o un vídeo que cualquiera podría copiar gratis en internet. Si vas más allá de todo el furor que rodea el bitcoin y el blockchain, el razonamiento es claro. Los NFT utilizan tecnología muy reciente, pero son un intento de resolver un dilema que tiene muchos años: ¿cómo crear y preservar el valor de un objeto que puede ser reproducido?. Y en ningún sitio ha tenido esto más importancia que en el mundo del arte.

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Precedentes de los NFT

Hace un siglo, una nueva tecnología amenazó con cambiar la forma en la que el arte se compraba, vendía y era entendido: la fotografía. Mientras que una pintura o una escultura eran algo muy único, con un solo negativo se podían imprimir tantas copias como quisieras, de una forma similar a cómo ahora se pueden hacer miles de copias de un archivo digital.

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Tal como el filósofo Walter Benjamin escribió en el ensayo de 1935 El trabajo del arte en la época de la reproducción mecánica, esto pone el concepto de originalidad —lo que él llama el "aura" del trabajo artístico— en cuestión. Para sortear estos escollos, los artistas y galeristas más astutos encontraron nuevas formas de restaurar el aura limitando las impresiones fotográficas a ediciones específicas y emitiendo certificados de autenticidad junto a las fotografías, introduciendo la escasez y probando la originalidad de la misma manera que lo hace un NFT.

Estos conceptos se han expandido más allá de la fotografía a campos como el arte conceptual, donde el trabajo en sí mismo podría ser una idea o una serie de instrucciones. Esa es la razón, por ejemplo, de que la obra de arte Comedian de Maurizio Cattelan pueda llegar a venderse por un valor que alcanza las seis cifras, aunque se pueda replicar fácilmente en casa con un plátano y un trozo de cinta aislante.

El furor de los NFT se debe, probablemente, al dinero

Si los NFT no son tan nuevos como parecen, ¿por qué hay creadores y artistas tan motivados con ellos? La respuesta más obvia es el dinero. Los NFT ofrecen a todos ellos, desde la cantante Grimes, que recientemente ha ganado millones con esta tecnología, hasta artistas contemporáneos más consolidados como Neïl Beloufa, la posibilidad de ganar rápidamente mucho dinero. Llámalo venta si quieres, pero dado que la gran mayoría de los artistas no se ganan la vida solamente con sus obras, cualquier oportunidad de hacerlo es importante y tiene impacto.

No obstante, es cuestionable si estas sumas son sostenibles. Teniendo en cuenta el resultado de otras inversiones de este tipo, los NTF podrían ser simplemente un método muy efímero para aprovechar el actual apetito por vehículos financieros lucrativos y poco comunes. 

Incluso si es así, los NFT también ofrecen a los creadores la posibilidad de conseguir ingresos sostenibles mediante el uso de contratos inteligentes, es decir, aquellos que están codificados digitalmente y se autoejecutan cuando se cumplen las condiciones. Esto podría ofrecer a los artistas la posibilidad de beneficiarse de la reventa de sus obras de arte (lo que suele denominarse ventas en el mercado secundario), algo que el gremio lleva tiempo buscando. El Acuerdo de Transferencia de Derechos Reservados del Artista, por ejemplo, fue creado en 1971 por el marchante de arte Seth Siegelaub y el abogado Robert Projansky para hacerlo posible, pero sólo ha sido utilizado un puñado de veces por unos cuantos artistas y, generalmente, se considera inaplicable. Con un contrato inteligente, sin embargo, esto estaría codificado en el propio NFT y no sería posible pasarlo por alto. 

Los NFT no están exentos de inconvenientes

A pesar de las numerosas posibilidades que ofrecen, los artistas y creadores deben tener cuidado a la hora de aceptar esta opción. Los NFT pueden comercializarse como totalmente digitales, pero el arte ha funcionado durante mucho tiempo de una manera descentralizada —hace más de una década, ya fue declarado como una moneda internacional por el coleccionista Don Rubell—. Abrazar la tecnología de esta manera puede suponer muchas trampas para los artistas. Las cadenas de bloques pueden ser digitales, por ejemplo, pero tienen un precio en el mundo real: las actuales tecnologías de blockchain utilizan una cantidad de energía insostenible, lo que convierte este método en una forma muy ineficiente y ecológicamente perjudicial de fijar quién es el dueño. 

Además, el simple hecho de acuñar una NFT no garantiza el control legal y los derechos de autor sobre el artículo asociado a ella, lo que significa que proporcionan menos protección a los creadores de lo que se suele suponer. Algunas plataformas incipientes de NFT, como la CXIP, pretenden remediar esta situación, pero en la actualidad muchas son poco más que versiones de alta tecnología de un certificado que dice que una estrella lleva tu nombre, lo que no es nada tranquilizador para los artistas que luchan por asentar la propiedad de su obra.

Quizás el mayor mito de esta tecnología es que, al estar descentralizada, es liberadora. A pesar de esta retórica emancipadora, el mercado de las NFT requiere en la actualidad la misma intervención por parte de las instituciones, y muchas se alojan y venden a través de plataformas a las que solo se puede acceder por invitación, lo que recuerda a la forma en que las galerías de arte eligen a los artistas que representan y con los que trabajan. No es de extrañar, por tanto, que una de las ventas de NFT más destacadas la realice la casa de subastas Christie's. 

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En lugar de liberar instantáneamente a los artistas, los NFT amplían de hecho el alcance del mercado más allá de sus límites anteriores. Esto no es necesariamente malo, pero también puede exacerbar la presión para que los artistas produzcan específicamente para el mercado y hagan obras que capten la atención limitada de la gente, sofocando la creatividad. 

Actualmente, hay mucha incertidumbre sobre el papel que desempeñarán los NFT en el mundo del arte, pero hay una cosa que podemos afirmar con seguridad: estos son todavía sus primeros días y seguramente la tecnología se desarrollará a medida que madure. Los NFT podrían acabar siendo poco más que una burbuja efímera, ayudar a los artistas a establecer una independencia estética y económica o exacerbar las desigualdades existentes. El desarrollo tecnológico nunca es objetivo, sino que todos los implicados lo moldean. 

Sin embargo, antes de saber qué dirección tomar, es esencial ver la tecnología con una perspectiva histórica, a través de la fotografía y el arte, y estudiar las nuevas posibilidades y los peligros que representa. Puede que no sea el principio de una revolución, pero seguro que abren nuevas oportunidades para que artistas, creadores y coleccionistas cambien el funcionamiento del mercado del arte.

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