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3 formas de invertir tus ahorros en vivienda sin tener que comprar casa

Una pareja organiza su mudanza a una nueva casa
Getty Images
  • La vivienda continúa siendo uno de los activos preferidos por las familias españolas para invertir sus ahorros.
  • Tanto es así que casi el 80% de los ciudadanos españoles tienen una vivienda en propiedad.
  • En la actualidad, existen numerosas alternativas para invertir en el mercado inmobiliario y participar de sus beneficios sin incurrir en desembolsos iniciales tan grandes.

España es un país de propietarios. Según datos de Eurostat, el 77,8% de los ciudadanos residentes en nuestro país tienen la vivienda en propiedad. Todavía son muchas las personas que piensan en la compra de una casa como una inversión, a pesar de que la crisis económica cambió en cierto modo esta percepción.

La compra de una vivienda supone un desembolso tan grande que, en la práctica, es el único vehículo de ahorro de la mayoría de familias españolas. Sin embargo, en un momento como el actual, donde el inmobiliario goza de un especial atractivo para el inversor, las opciones para invertir en vivienda se han multiplicado.

Tanto es así que cada vez son más los instrumentos creados para colocar nuestros ahorros en el mercado inmobiliario sin necesidad de comprar una casa. Estas son algunas de las alternativas más interesantes.

Fondos de inversión inmobiliarios

Los fondos de inversión se han erigido en una de las opciones más atractivas para el pequeño inversor, y el mercado inmobiliario no se iba a quedar atrás.

Su favorable tratamiento fiscal, su liquidez, la posibilidad de disfrutar de una elevada diversificación con un capital reducido y las atractivas rentabilidades son elementos más que suficientes para atraer la atención de muchos inversores.

En el caso de los fondos de inversión inmobiliarios, existen dos tipos:

En la actualidad, son estos últimos los que ofrecen mejores rentabilidades, cercanas al 7%.

  • Fondos de inversión inmobiliarios directos, que invierten directamente en activos inmobiliarios destinados al alquiler.
  • Fondos de inversión inmobiliarios indirectos, que invierten en empresas relacionadas de un modo u otro con el mercado inmobiliario a través de empresas que cotizan en bolsa.

Socimis

A diferencia de los fondos de inversión inmobiliarios, las socimis (Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario) son sociedades que exclusivamente invierten en activos inmobiliarios que se destinan posteriormente al alquiler. Son la versión en España de los famosos REITs (Real Estate Investment Trust) del mundo anglosajón.

Leer más: Comprar vivienda para alquilar: por qué puede ser un buen momento

En España, son vehículos de inversión relativamente recientes, ya que se regularon hace tan solo diez años a través de la ley 11/2009. Desde que se pusieron en marcha, han sido marcado un éxito sin precedentes, al contribuir a reactivar el maltrecho mercado inmobiliario español atrayendo inversión institucional internacional que por aquel entonces no se habría fijado en los activos dentro de nuestras fronteras.

En las socimis, el concepto de arrendamiento es importante, ya que al menos el 80% de su cartera de inmuebles debe estar destinado al alquiler, tanto de viviendas como de oficinas, naves comerciales o locales, por ejemplo. Además, a diferencia de otros instrumentos, están obligadas a repartir dividendos entre sus accionistas siempre que obtengan beneficios. Es decir, son un vehículo de distribución de rentas entre los inversores.

En la actualidad, hay más de 75 Socimis registradas que cotizan tanto en el mercado continuo como en el MAB. Gestionan más de 40.000 millones de euros en activos inmobiliarios, lo que supone el 4% de la totalidad de viviendas en alquiler de nuestro país. Las más conocidas son Merlin Properties, Colonial, Hispania y Lar.

Su retribución al accionista esperada, vía reparto de beneficios, ronda el 4%, lo cual puede funcionar muy bien como activo defensivo.

Crowdfunding inmobiliario

También de origen reciente, el crowdfunding inmobiliario es un tipo de financiación colectiva de proyectos inmobiliarios. Su mecánica no difiere demasiado del crowdfunding normal: se basa las pequeñas aportaciones de una multitud de inversores a través de plataformas creadas para ello, como Housers, Estateguru, Crowdestate o Bulskestate.

Normalmente, los proyectos que acaban viendo la luz se encargan de reformar inmuebles para venderlos posteriormente, sobre todo en grandes ciudades y otros lugares donde se espera una gran rentabilidad. En realidad, este dinero suele canalizarse hacia una sociedad que a su vez invierte en diversos activos inmobiliarios que distribuyen la ganancia entre los partícipes.

La ventaja de esta alternativa es que se puede participar de los beneficios de estas sociedades con aportaciones muy pequeñas y su atractiva rentabilidad, que puede llegar en algunos casos al 10% anualizado. Los contras, que puede que el proyecto no se lleve a cabo, de modo que existe cierto riesgo de que acabemos perdiendo nuestras aportaciones. Si bien es cierto que, como política general, las plataformas devuelven el dinero de las inversiones fallidas, la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, que regula el crowdfunding inmobiliario dice lo siguiente:

En todo caso, debe quedar claro que la inversión en estos proyectos es intrínsecamente arriesgada tanto porque el promotor puede ser incapaz de devolver o remunerar los fondos recibidos, como por el hecho de que la plataforma, en su papel de intermediador y sin perjuicio de la diligencia que se le debe exigir, no garantiza en ningún momento la solvencia o viabilidad del promotor.

Por tanto, existe un cierto riesgo aunque, eso sí, mitigado por la mayoría de plataformas, que en la práctica están devolviendo el dinero a los partícipes de la inversión si esta no se lleva a cabo

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