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Comienza la construcción de la mayor batería de aire líquido del mundo, capaz de almacenar energía renovable y capturar CO2

emisiones
Reuters

  • La multinacional energética Highview Power ha comenzado la construcción de la batería de aire líquido más grande del mundo, capaz de almacenar electricidad de origen renovable y reducir las emisiones de carbono de las plantas de energía fósiles
  • Según adelanta el diario británico The Guardian, su capacidad de almacenamiento alcanza los 250 (MWh), comenzará a operar en 2022 y dará suministro a 200.000 hogares durante cinco horas. 
  • Las energías renovables son claves para combatir la emergencia climática, pero cuando no hay sol ni viento es necesario suministrar energía de una forma alternativa y las tecnologías de almacenamiento son claves para no depender de energías fósiles.
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La energía eólica y solar es vital para hacer frente a la emergencia climática, pero sino hay sol ni viento no hay energía. Por lo tanto, almacenar la energía producida es clave para depender exclusivamente de energías renovables. En la actualidad, existen algunos proyectos prometedores como los basados en aluminio o en un líquido capaz de retener la energía solar. Sin embargo, ninguno tiene la magnitud del proyecto llevado a cabo por Highview Power en Reino Unido. 

Según adelanta el diario británico The Guardian, la multinacional energética ha comenzado la construcción de la batería de aire líquido más grande del mundo, capaz de almacenar electricidad de origen renovable y reducir las emisiones de carbono de las plantas de energía fósiles. La nueva planta está situada en Trafford Energy Park (Manchester, Reino Unido), una zona donde también se encuentra la planta de gas de Carington y una antigua central eléctrica de carbón ya clausurada. 

La batería de Highview utilizará energía renovable para comprimir el aire de la atmósfera, convertirlo en líquido y después almacenarlo. Cuando la demanda de energía sea mayor, este aire líquido se reconvertirá en gas para impulsar una turbina que verterá la energía verde a la red. 

Su capacidad de almacenamiento alcanza los 250 megavatios hora (MWh), casi el doble de la capacidad de su predecesora, la construida por Tesla en Australia del Sur. La compañía energética tiene previsto ponerla en marcha en 2022 con el objetivo de proporcionar energía a 200.000 hogares durante cinco horas. 

El coste del proyecto alcanza los 95 millones de euros, de los cuales 39 han sido financiados por el gigante japonés de maquinaria Sumitomo, y otros 11 millones por parte del gobierno de Reino Unido. Se estima que la vida útil de la planta será de entre 30-40 años. En su fase inicial, el proyecto ha generado 200 nuevos empleos. La mayoría dedicados a la construcción, pero también está atrayendo a antiguos ingenieros de petróleo y gas. 

Desarrollo en Reino Unido y exportación al resto del planeta 

Hasta el momento, el almacenamiento de energía renovable ha sido un quebradero de cabeza para los ingenieros. Sus costes son muy elevados y su capacidad de almacenamiento muy pequeña. Este proyecto busca romper estos estereotipos y exportar el modelo al resto del planeta. Según asegura Javier Cavada, director ejecutivo de Highview Power, su implantación se puede llevar a cabo en cualquier tipo de terreno. "El aire está en todo las partes del mundo", afirma en declaraciones al periódico británico The Guardian.

De hecho, la multinacional energética está desarrollando proyectos en otras zonas del Reino Unido, Europa continental y Estados Unidos, pero el proyecto de Manchester será el primero. "El primero es definitivamente el más importante y es por eso que realmente valoramos el audaz movimiento del gobierno del Reino Unido de utilizar la tecnología para resolver los problemas del Reino Unido y luego exportar la tecnología a nivel mundial", afirma Cavada.

El ministro británico de energía y crecimiento limpio, Kwasi Kwarteng, afirmó en unas declaraciones públicas que esta nueva instalación revolucionará una de las cuestiones clave para el impulso hacia una red eléctrica de cero emisiones, brindando una mayor flexibilidad a la red de suministro y generando nuevos empleos verdes en Manchester. "Proyectos de esta índole nos ayudarán a darnos cuenta del verdadero valor de nuestras energías renovables, asegurando que los hogares y las empresas puedan ser alimentados por energías verdes, incluso cuando el sol no brilla o el viento no sopla", asegura. 

Recientemente, un grupo de 57 organizaciones institucionales, ambientales y universitarias han interpelado al gobierno de Reino Unido para que la recuperación económica de la pandemia este ligada a políticas verdes. "Le debemos a las generaciones futuras que la reconstrucción sea mejor", opina el primer ministro británico Boris Johnson. Unas declaraciones en línea con las protagonizadas por el ministro de hacienda Rishi Sunak, el encargado de los asuntos económicos y financieros del país, que está planeando una "revolución industrial verde".

Alex Buckn,  experto en almacenamiento de energía del grupo Energy Systems Catapult cree que las plantas gasistas son la principal forma de compensar el vacío de las energías renovables en la red eléctrica de Reino Unido, ya que para alcanzar un sistema neto en carbono es necesario un 30% más de la energía renovable que existe actualmente en la red británica y, por lo tanto, es necesaria más capacidad de almacenamiento. 

"Es probable que se necesiten varios tipos de tecnología de almacenamiento con una duración media-larga para llenar este vacío en el mercado. El almacenamiento de energía de aire líquido (LAES, por sus siglas en inglés) es una buena opción", declara el experto a The Guardian. Otras opciones son: la energía hidroeléctrica bombeada, que está limitada por la necesidad de la construcción de una presa; el almacenamiento por gravedad, donde se levanta un peso y luego se deja caer para alimentar un generador, y la producción a gran escala de combustible de hidrógeno a partir de energía verde.

"La combinación de avanzar en el desarrollo y ser escalable brinda a LAES la oportunidad de ser competitivo, sobre todo si son capaces de demostrar que pueden reducir los costes a medida que la escala de producción es mayor", afirma Buckman. 

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