España tendrá una app para que puedas vigilar contagios de coronavirus entre tus vecinos, pero no será efectiva hasta que se la descarguen 23 millones de personas

Una mujer con mascarilla mira su móvil en plena crisis de coronavirus.
Una mujer con mascarilla mira su móvil en plena crisis de coronavirus.
REUTERS/Aly Song
  • El Gobierno de España participa en un consorcio que desarrolla un protocolo para rastrear contactos sin vulnerar la privacidad, de modo que prevendrá los contagios de COVID-19.
  • Este tipo de apps que rastrearán a ciudadanos y a sus contactos físicos abrirán la puerta a que se relajen las medidas de confinamiento en las próximas semanas.
  • En este consorcio participan decenas de entidades públicas y privadas de ocho países de la UE y se propone un protocolo similar al que están desarrollando juntas Apple y Google.
  • Reino Unido ya estaba desarrollando una app con una premisa similar, pero The Guardian advertía de que, para que fuese efectiva, debería descargarla el 60% de la población adulta, que en España son 23 millones de ciudadanos.
  • De hecho, Forbes alerta de que este tipo de apps sólo funcionan en países con capacidad para obligar a la mayor parte de la población a instalarla en su móvil.
  • El caso de Corea del Sur es paradigmático: allí las autoridades utilizaron una app similar pero, para paliar las lagunas que podía sufrir, hicieron un seguimiento masivo de sus ciudadanos a través de sus tarjetas de crédito o de servicios GPS.
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Cintillo especial Coronavirus

Ya es más realidad que ficción: pronto contaremos con apps que rastrearán a los ciudadanos y a sus contactos para evitar nuevos contagios de coronavirus.

España se ha adherido a un consorcio europeo, el PEPP-PT, cuyas siglas —en inglés— se corresponden con Proyecto de Rastreo Paneuropeo de Proximidad para Preservar la Privacidad. Se trata de una iniciativa privada tras la cual están diversas entidades —operadoras de telecomunicaciones como Vodafone o universidades alemanas— y cuyo objetivo es dar soluciones tecnológicas para desarrollar estas aplicaciones informáticas sin que supongan un menoscabo a la privacidad.

El PEPP-PT se presentó a principios de abril, semanas antes de que Google y Apple confirmaran que se habían asociado para desarrollar una solución tecnológica en este mismo sentido.

El problema es que, siguiendo las indicaciones de países como Reino Unido, que ya estaban trabajando en una app con un espíritu similar, será necesario que el 60% de la población adulta se la descargue para que resulte efectiva. En España, el 60% de los ciudadanos mayores de 18 años son 23 millones de personas. En Corea del Sur, las autoridades usaron una app similar, pero también aumentaron la vigilancia de sus ciudadanos.

La vicepresidenta de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, explicó el miércoles pasado, a preguntas de Business Insider España, que el Gobierno ya estaba trabajando "en el ámbito de la Unión Europea" para ver "qué aplicaciones pueden ser más útiles" para escenarios futuros. Escenarios que pasan por que se vayan levantando las restricciones propias del confinamiento, pero con la seguridad de que no habrá nuevos brotes de COVID-19.

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Calviño también detalló que el Ejecutivo ya estaba inspirándose "en algunos ejemplos que tenemos en el ámbito internacional". Los referentes más inmediatos en este sentido son las apps que han desarrollado gobiernos como el de Singapur o República Checa, que mediante una suerte de fogonazos de Bluetooth son capaces de determinar si un contagiado ha estado cerca de otra persona para así confinarlos y evitar la propagación del virus.

Eso sí, la vicepresidenta advertía de que adaptarían estos ejemplos "a las normas de protección de datos personales, privacidad e intimidad de las personas, ámbitos en los que la UE tiene los estándares más altos del mundo".

El PEPP-PT se ha registrado como una organización sin ánimo de lucro en Suiza y, a fecha de 31 de marzo, ya contaba con más de 130 miembros de 8 países entre científicos —psicólogos, comunicólogos, epidemiólogos— y expertos tecnológicos —en cifrado, ciberseguridad, protección de datos...—. España se ha adherido a este consorcio a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, como comunicó a través de un tuit este lunes.

Esta iniciativa no solo parte del PEPP-PT o de Google y Apple. Startups españolas han tenido la misma ocurrencia y se han subido al barco ofreciendo sus soluciones tecnológicas, si bien todo el mundo está centrado en el desarrollo de una nueva API —un protocolo para integrar el funcionamiento de las aplicaciones en los dispositivos que permita trazar contactos con otros terminales cercanos como móviles de vecinos o amigos— para registrar tus contactos físicos sin gastar demasiada batería.

Cómo funcionarán estas apps de rastreo de contactos para frenar el coronavirus

La Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial asume que el objetivo de entrar en el PEPP-PT es "crear un sistema para aplicaciones que contribuya a frenar las cadenas de contagio del COVID-19 respetando los principios de privacidad europeos". El desarrollo en el que están trabajando Apple y Google funciona de la siguiente forma.

Los teléfonos móviles intercambiarán claves anónimas con otros terminales cercanos, siempre y cuando estos estén cerca el tiempo suficiente para que pueda existir un contagio de coronavirus. Si una persona da positivo por COVID-19 y lo anuncia en su app, esta automáticamente hará una recopilación de todas las claves de cifrado que haya recopilado en las últimas 2 semanas a fin de hacer un realizar de posibles contagiados.

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De este modo, las autoridades podrán hacer cuarentenas selectivas para que la población pueda dejar de estar confinada de forma generalizada.

Por su parte, el PEPP-PT está trabajando en un proyecto llamado DP-3T, que ya está colgado en GitHub y está siendo revisado. Su implementación propone una comunicación cifrada y descentralizada de extremo a extremo, garantías de que los datos de los usuarios no serán tratados por un único administrador ni tampoco utilizará más datos personales ni geolocalizables, por lo que esta app podrá operar "cumpliendo plenamente el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés)".

Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan este tipo de apps

Un miembro de la guardia real sujeta un movil con un equipo de protección contra el coronavirus
Reuters

Las promesas de las grandes tecnológicas y de los gobiernos han minimizado las preocupaciones que existen sobre las garantías de privacidad que tendrán este tipo de aplicaciones. Más de un centenar colectivos rubricaban hace días un manifiesto conjunto en el que exigían a los gobiernos que se anonimicen los datos recopilados durante la crisis sanitaria y que expliquen, además, cómo lo van a hacer.

Sin embargo, los problemas de privacidad y protección de datos no son los únicos a los que se van a enfrentar estas aplicaciones. La eficacia de estas apps de rastreo y contacto para frenar al coronavirus podrían verse muy mermada por dos factores: 

  • En los países occidentales no hay amparo legal para obligar a toda la población a descargarse una app —y habrá muchos ciudadanos que no cuenten con un smartphone para ello—.
  • Los usuarios deberían notificar por sí solos que son positivo por coronavirus, sin un diagnóstico médico fiable como ocurre en las apps de autodiagnóstico como Asistencia COVID-19. Esto podría provocar miles de falsos positivos que podrían obligar a confinarse a cientos de miles de personas cuando, en realidad, el virus podría no haber rebrotado.

Así lo explica el periodista Zak Doffman en un artículo publicado en Forbes. El ministro de Desarrollo de Singapur admitía a medios locales que, para que funcionara TraceTogether, la app de rastreo que se implantó allí, "necesitamos que unos tres cuartos de la población la instalen". Apple y Google pueden unir fuerzas para hacer la app compatible con el mayor número de dispositivos, pero la decisión final de instalarla o no seguirá siendo del usuario.

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El segundo problema revela que la app, sin tests de coronavirus fiables, no funcionaría. "No puedes tener una aplicación instalada a gran escala en la que cualquiera pueda pulsar un botón para decir que está infectado. Sería el caos", advierte el artículo del medio económico.

Países como Corea del Sur han utilizado apps similares sin necesidad de ordenar un confinamiento total. Pero las autoridades surcoreanas, conscientes de las lagunas que podría tener una aplicación así, hicieron un seguimiento masivo de sus ciudadanos, a través de las compras con tarjeta de crédito o incluso de los servicios de geolocalización de los dispositivos móviles, como cuenta en este artículo un corresponsal en el país asiático de Mediapart.

Por ello, es de esperar que, conforme vayan pasando las semanas, se conozca cada vez más qué protocolo implantará el Ejecutivo en España y cómo lo hará. Este tipo de apps podrían ser la llave para poder poner fin al confinamiento forzoso por coronavirus. Pero los gobiernos tendrán que explicar minuciosamente cómo conseguirán que sean efectivas.

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