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Las causas de la desconocida guerra por las patentes de salud de Google, Apple y Amazon

Electrocardiograma del Apple Watch
Reuters

El 14 de abril de 2003 se dio por finalizado con éxito el Proyecto Genoma Humano, un proceso de secuenciación iniciado en 1990 y que costó casi 3.000 millones de dólares. Hoy en día puedes secuenciar tu ADN desde unos pocos cientos de euros y que te envíen los resultados a casa. 

Es una de las muchas evidencias de cómo la tecnología pisa fuerte en el sector salud y puede acercar la gestión sanitaria al consumidor y abaratar costes. Las grandes tecnológicas parecen haberse dado cuenta de su capacidad transformadora y han puesto la diana en el ámbito sanitario:  Google, Microsoft y Apple han solicitado 313 patentes de atención médica desde 2013, según el informe Life Sciences 4.0 de la consultora EY. 

Un ejemplo de lo que están haciendo: en Fresno (California, Estados Unidos) se liberaron 20 millones de mosquitos infectados que habían sido criados por un robot para luchar contra la transmisión de las enfermedades que transportan estos insectos. Detrás de este proyecto estaba Verily, de Google. 

En el mayor evento anual de Apple este año, la compañía presentaba su nuevo Apple Watch como "el guardián de la salud", que lleva una función capaz de hacerle un electrocardiograma al usuario y compartir los datos con el médico. 

¿Qué tienen que ver las grandes tecnológicas con la salud? “Los hospitales son los mayores generadores de datos sobre el ser humano”, asegura a Business Insider España Ignacio Hernández Medrano, un neurólogo experto en innovación en salud. Por tanto, las tecnológicas, que son “los grandes gestores de la información”, van a poder jugar un papel, explica. 

Hernández Medrano es el fundador de dos proyectos pioneros en España: Savana y Mendelian. Savana analiza información de las historias clínicas y anticipa modelos predictivos con tecnología algorítmica y de Big Data. Por su parte, Mendelian es una inmensa red de datos y tecnología para facilitar y acelerar el diagnóstico de las enfermedades raras. 

“El paradigma actual es que los seres vivos no somos más que una serie de algoritmos y hay que recoger los datos para descifrarlos”, dice en una conversación por teléfono Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos y director de la Unidad de Innovación del IdISSC. Y dada su experiencia con los datos, las tecnológicas están ahora mismo en la mejor posición para liderar la integración que se requiere en salud, según el informe de EY.

Leer más: Así van a transformar las grandes tecnológicas el sector de la salud

Cada una juega con sus cartas, pero todas quieren el mismo premio 

Lentillas Google
Uno de los proyectos de Google es la creación de unas lentillas que miden el nivel de glucosa. Verily

En Estados Unidos en concreto, el gasto en salud es de 3,5 billones de dólares. Mayol explica a Business Insider España que gran parte del PIB de un país se suele destinar al control de la enfermedad y ahora las tecnológicas "quieren participar de ese reparto". Estados Unidos gasta casi un 14% de su PIB en salud y es uno de los países que más destina a este sector. En España, el gasto en salud supera ligeramente el 6% del PIB

"Las tecnológicas están entrando en el espacio de la salud jugando con sus fortalezas", según un informe de CBInsights. Apple, por ejemplo, tiene una estrategia centrada en el paciente por lo que prioriza la experiencia del consumidor, revela el informe. Precisamente por eso, la mayoría de los movimientos de Apple en el sector de la salud tienen que ver con aplicaciones y funciones en los dispositivos de los usuarios.

Google, en cambio, apuesta por la tecnología de inteligencia artificial y por la adquisición de empresas menores que dificulta seguirle la pista, mientras que Microsoft está construyendo una gran plataforma de gestión de datos de salud sobre sus servicios en la nube.   

Sin embargo, todas las empresas, dentro de sus estrategias, parecen trabajar sobre los mismos nichos. Amazon, que está muy interesado en el sector farmacéutico, tiene patentes relacionadas con el control del flujo sanguíneo y el ritmo cardíaco, y podría expandirse hasta un detector de caídas, según revela CBInsights. Esto ya es algo asentado en la estrategia de Apple, que apunta al corazón con el electrocardiograma que incluirá su nuevo Apple Watch y que también tiene un detector de caídas. 

Amazon también ha trabajado en un proyecto de diabetes, al igual que Google, que incluso ha desarrollado unas lentillas que podrían medir el índice en la sangre a través de las lágrimas. La compañía de Alphabet también se ha interesado por las enfermedades cardiacas y neurodegenerativas, como el Párkinson. 

La elección de las enfermedades no es al azar: alrededor de 2.200 estadounidenses mueren cada día de enfermedades cardiovasculares, según datos de la American Heart Association y más de cien millones de adultos en Estados Unidos tienen diabetes o prediabetes

Leer más: El plan de Google para transformar la consulta del médico con la inteligencia artificial

No es el primer intento, pero ahora es el momento

Las tecnológicas han intentado varias veces asomar la cabeza en el ámbito de la salud pero una gran parte de su segmento no va a gastar en ello porque “son jóvenes y no tienen interés en salud”, explica Julio Mayol. La incursión de las tecnológicas en el ámbito de la salud parece ir orientada a un sector de más edad al que tiene que atraer primero como consumidor de su marca. 

Además, en el proceso de la gestión sanitaria hay una gran cantidad de intermediarios, por lo que es muy complicado ponerse en contacto directo con los pacientes, dice Julio Mayol.  Esto perjudicó a Amazon cuando en 1999 y 2000 empezó a invertir dinero en Drugstore.com para expandir su negocio al ámbito farmacéutico, según explica el informe de CBInsights. Pronto se encontró con una amplia "red de intermediarios y reguladores que pararon su ambición". 

Sin embargo, Amazon vuelve a la carga: ya anunció una venture en salud con Morgan Chase y Berkshire Hathaway y también ha adquirido la farmacia online Pill Pack por 1.000 millones de dólares.

¿Por qué ahora? Hay una convergencia de factores que hacen de este un momento propicio para responder a las demandas de los usuarios, asegura el informe de EY. Y cita el avance de las tecnologías, la ineficiencia del sistema y las limitaciones presupuestarias. 

Otro problema era que las tecnologías no han sabido crear soluciones a los problemas que más preocupan a las personas ya que “no tienen el conocimiento médico necesario para crear ofertas atractivas”, explica Julio Mayol.

Es ahora cuando las tecnológicas han comprendido que “no pueden hacerlo solas”, asegura Hernández Medrano en una conversación por teléfono. Por otro lado, las compañías tradicionales del sector salud no tienen la capacidad financiera necesaria para construir gestoras de datos desde cero. Esto ha hecho que la presencia de las tecnológicas en salud se concrete en un modelo de alianzas con las empresas tradicionales en el que cada una pone en juego sus conocimientos.  

Mayol advierte de que este modelo puede perjudicar a las tradicionales, que pueden acabar fagocitadas por los gigantes tecnológicos. Sin embargo, Medrano asegura "creer en el modelo de alianzas" y lo ve como una solución a largo plazo. 

Además de las alianzas con los agentes más tradicionales del mundo sanitario, también ha surgido una nueva tendencia entre las grandes tecnológicas que consiste en contratar médicos con experiencia en tecnología para liderar las estrategias de su compañía. 

La privacidad: un obstáculo para el desarrollo 

Los datos en salud están aislados así que todos los esfuerzos coinciden en que hay que empezar por mejorar la información digital compartida. 

“Actitudes proteccionistas con los datos han limitado estos avances”, explica el informe de EY. Hernández Medrano reconoce la importancia de “crear bases de datos seguras” pero reivindica que “no es legítimo impedir el avance en base a la privacidad" ya que considera que se ha demostrado que nos "importa poco". De hecho, él cree que “el miedo real es a la disrupción y a la competencia”.

Sin embargo, la seguridad si es una preocupación para los médicos ya que el 83% de los médicos en Estados Unidos afirma haber sufrido algún tipo de ciberataque, según una encuesta de Accenture y la American Medical Association. Por esto mismo, un estudio de Business Insider Intelligence augura una reacción masiva de los pacientes contra los proveedores de salud debido a un "ámbito sanitario que sufrirá cada vez más ciberataques" 

Además de los obstáculos de privacidad, el informe destaca que las nuevas alianzas “tendrán que trabajar con los legisladores para crear un marco que valide las tecnologías y sus usos” en este nuevo espacio de salud digital. 

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