España seguirá el camino de Chile y regulará por ley las neurotecnologías que busquen ampliar cognitivamente al ser humano, como las de Elon Musk: por qué es urgente

Elon Musk.
Elon Musk.

REUTERS/Mike Blake

  • Chile ya está ultimando la legislación que regulará las neurotecnologías: para adquirir estos dispositivos habrá que contar en muchos casos con receta médica.
  • España seguirá sus pasos y su Carta de Derechos Digitales prevé leyes que regulen los dispositivos no destinados a sanar enfermedades cerebrales, sino a ampliar la cognición humana.
  • Uno de los mayores expertos del mundo en neurotecnología, Rafael Yuste, explica en esta entrevista en Business Insider España por qué es algo urgente.
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La BRAIN Initiative es un proyecto que la Administración Obama puso en marcha en 2013 con la ambición de mapear el cerebro al completo. La ambición de su propósito es similar al Proyecto del Genoma Humano que culminó en 2003. Si su propósito fuera equiparable, su financiación desde luego que sí: unos 4.500 millones de dólares en 15 años.

Rafael Yuste, un español que investiga en la Universidad de Columbia (EEUU), es uno de sus promotores. El propio Yuste detallaba en una reciente conversación con Business Insider España que desde que comenzó a investigar en este ámbito, hace más de tres décadas, el ecosistema ha cambiado mucho.

Él sigue al frente de su laboratorio, compuesto por unas 18 personas procedentes de distintas partes del mundo (Israel, Japón, España, México, Ucrania...), solo que ahora a su alrededor hay miles de laboratorios más en todo el globo avanzando en esta disciplina. Los progresos son tales, que el propio Yuste destaca que es ahora el sector privado quien está apostando más por la neurotecnología.

Basta ver cómo los planes de Neuralink, la empresa de Elon Musk, pasan por comenzar a implantar chips en cerebros humanos a partir de 2022. Aunque el propio Yuste incidía en que las técnicas de la firma de Musk no son lo más sofisticado que se ha logrado en la neurotecnología, el hecho de que este tipo de dispositivos comiencen a producirse y comercializarse en masa es un riesgo.

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Por eso el propio Yuste forma parte de la Neurorights Foundation. Esta fundación de "neuroderechos" ha impulsado procesos legislativos en diversas partes del mundo para que distintos estados del planeta comiencen a legislar sobre la materia. Los neuroderechos, la integridad y la seguridad de la privacidad mental, están en juego.

El artículo 19 de la vigente Constitución chilena (aunque ya hay en marcha un proceso constituyente para reemplazarla) prevé, así, "el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona".

Pero ahora en las cámaras chilenas se está tramitando una ley específica "que ya define con firmeza qué es la neurotecnología, qué son las interfaces cerebro computadora y qué son los datos neuronales, y que regulará cómo se puede desplegar y utilizar la neurotecnología en Chile", explica Yuste.

Dispositivos neurotecnológicos con receta médica

Se trata de una norma que aplicará el modelo médico a esta tecnología. "Por ley, toda la neurotecnología partirá de la medicina, se aplicará a todos los dispositivos, tanto a los invasivos como a los no invasivos. En Chile esto lo regulará el Instituto de Salud Pública, el equivalente al Instituto Carlos III en España".

"Esto implica que todos los dispositivos, por ejemplo los chips que quiere desplegar Elon Musk con Neuralink, o dispositivos no invasivos como cascos o diademas, tendrán que registrarse en ese Instituto. Allí los expertos decidirán para qué fines se podrán utilizar esos dispositivos", continúa.

Será como vender un medicamento. Muchos medicamentos no se pueden comprar en el supermercado. "Habrá productos neurotecnológicos benignos que se podrán comprar en internet, pero otros solo se podrán adquirir mediante prescripción médica y con una buena justificación porque, ¿para qué vas a querer uno de estos aparatos?".

Los dilemas éticos siguen presentes. Mientras que la comunidad científica viene trabajando lustros en el desarrollo de estos artilugios con fines médicos (sanar enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo), muchas empresas privadas plantean un futuro en el que la cognición de los seres humanos podrá ampliarse conectando la mente a modelos de inteligencia artificial.

España seguirá los pasos de Chile

En España también se han producido avances en la materia. El propio Yuste forma parte del comité asesor de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial que dirige Carme Artigas, una oficina que depende del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. La SEDIA lanzó este año su Carta de Derechos Digitales.

Sin embargo, dicha Carta suscitó polémica. Voces críticas lamentaron que no proponían ninguna concreción legal. Sus propios responsables detallaron en este medio que se trataba de una hoja de ruta. Hubo incluso miembros que aportaron a su redacción que acabaron rechazando el texto final.

Más allá de la controversia, el artículo 26 de esta Carta lleva también la firma del propio Yuste y, por supuesto, versa sobre neurotecnología.

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"Las condiciones límites y garantías de implantación y empleo en las personas de las neurotecnologías podrán ser reguladas por la ley", avanza, con el propósito de "garantizar el control de cada persona sobre su propia identidad" y "garantizar la autodeterminación individual, soberanía y libertad en la toma de decisiones".

Así mismo, la Carta de Derechos Digitales también prevé que se abordarán estas garantías "para asegurar la confidencialidad y seguridad de los datos obtenidos o relativos a los procesos cerebrales y el pleno dominio y disposición sobre los mismos" y para regular "el uso de interfaces persona-máquina susceptibles de afectar a la integridad física o psíquica".

La Carta es importante porque se adelanta a muchos de los riesgos que podría presentar el despliegue de estos sistemas neurotecnológicos, como que "decisiones y procesos" basados en la misma "no sean condicionados por el suministro de datos, programas o informaciones incompletas o sesgadas".

También prevé "garantizar la dignidad de la persona, la igualdad y la no discriminación, de acuerdo en su caso con los tratados y convenios internacionales". "La ley podrá regular aquellos supuestos y condiciones de empleo de las neurotecnologías que, más allá de su aplicación terapéutica, pretendan el aumento cognitivo o la estimulación o potenciación de las capacidades de las personas".

Todavía no hay novedades

¿El problema? "No ha habido novedades", señala Yuste. "Es una carta de intenciones y no tiene vigencia legal", recuerda, aunque felicita la idea de que el Gobierno de España "se mojase" y abordara la neurotecnología desde una perspectiva "de derechos humanos".

"El Gobierno español se ha mojado, pero es una carta que es muy bonita y que se tiene que desarrollar. Hay que transformarla en leyes hechas y derechas". "Lo que se espera es que en los próximos años el Congreso se involucre, igual que han hecho los chilenos", enfatiza.

No se sabe si mediante una enmienda a la Constitución, pero Yuste espera al menos "una ley" que proteja a los españoles "de estos posibles abusos y amenazas, sobre todo con respecto a la privacidad mental".

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