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Los espías estadounidenses llegan a la conclusión de que la actuación de Trump en el G7 sugiere que es un "activo ruso" o un "idiota útil" de Putin

President Donald Trump.
El presidente Donald Trump. Reuters
Análisis Faldón
  • Antiguos y actuales agentes secretos estadounidenses se han quedado de piedra por la ferviente defensa mostrada por el presidente Donald Trump hacia Rusia en la cumbre del G7 de este año en Biarritz, Francia.
  • "Ya es difícil ver el listón tan bajo de los últimos años, pero el comportamiento del presidente Trump durante el fin de semana fue un nuevo mínimo", dice a Insider un agente del FBI que trabaja en contrainteligencia.
  • En la cumbre, Trump ejerció presión agresivamente para que Rusia fuera readmitida en el G7, se negó a responsabilizarla por violar el derecho internacional, culpó al expresidente Barack Obama por la anexión rusa de Crimea y expresó su simpatía por el presidente ruso Vladimir Putin.
  • Un exalto funcionario del Departamento de Justicia, que trabajó en estrecha colaboración con el fiscal especial Robert Mueller cuando era director del FBI, ha comentado que el comportamiento de Trump era "directamente sacado del libro de jugadas de Putin. Tenemos un activo ruso sentado en el Despacho Oval".
  • Otro antiguo agente de la CIA le ha dicho a Insider que las pruebas de que Trump es un agente ruso son "abrumadoras", pero otro veterano de la CIA y la NSA ha afirmado que es más probable que Trump estuviera ganándose el favor de Putin de cara a futuros tratos.
  • Mientras tanto, un agente especial del FBI recientemente retirado le ha explicado a Insider que las declaraciones sin censura y a menudo infundadas de Trump hacen que lo más probable es que sea un "idiota útil" para los rusos. Pero "no me sorprendería en lo más mínimo si los rusos tuvieran al menos un activo en el círculo íntimo de Trump".
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"Ya es difícil ver el listón tan bajo de los últimos años, pero el comportamiento del presidente Trump durante el fin de semana ha marcado un nuevo mínimo".

Este ha sido el análisis que un agente del FBI que trabaja en contrainteligencia ha brindado a Insider en relación con el desempeño del presidente Donald Trump en la cumbre del G7 de este año en Biarritz, Francia. El agente solicitó el anonimato porque temía que hablar públicamente sobre el asunto pudiera poner en peligro su trabajo.

La asistencia de Trump a la cumbre del G7 ha estado salpicada de controversia, pero ningún momento fue más notable que su ferviente defensa de la agresión militar y cibernética de Rusia en todo el mundo, y de su violación del derecho internacional en Ucrania.

Trump se negó repetidamente a responsabilizar a Rusia por la anexión de Crimea en 2014, culpando al expresidente Barack Obama por la decisión de Rusia de hacerlo, expresó simpatía por el presidente ruso Vladimir Putin y castigó a otros miembros del G7 por no darle al país un asiento en la mesa.

Desde que fue expulsada del G8 después de la anexión de Crimea, Rusia ha hecho poco por compensar sus acciones. De hecho, según diversas fuentes, ha intensificado su hostilidad.

Además de continuar invadiendo Ucrania, el gobierno ruso interfirió en las elecciones estadounidenses de 2016 y estuvo detrás del intento de asesinato de un exespía ruso en el Reino Unido. Los funcionarios estadounidenses también advierten que a medida que se avecinan las elecciones de 2020, los rusos están intensificando sus ciberactividades contra los EE. UU. y han tratado repetidamente de atacar las redes eléctricas estadounidenses.

"Por el amor de Dios, ¿qué hizo pensar a Trump que sería una buena idea pedir que Rusia vuelva a la mesa?", ha comentado a Insider el agente del FBI. "¿Cómo sirve eso a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos?"

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La defensa de Rusia por parte de Trump está renovando las preocupaciones entre los veteranos de inteligencia sobre que Trump pueda ser un "activo" ruso que pueda ser manipulado o influenciado para servir a los intereses rusos, aunque algunos también especulan sobre la posibilidad de que Trump podría simplemente estar ganando favores para futuros negocios.

'Tenemos un activo ruso sentado en el Despacho Oval'

Trump con el canciller ruso, Sergey Lavrov, a la izquierda, y el embajador ruso, Sergey Kislyak.
Trump con el canciller ruso, Sergey Lavrov, a la izquierda, y el embajador ruso, Sergey Kislyak. Russian Foreign Ministry Photo via AP

Un exfuncionario de alto rango del Departamento de Justicia, que trabajó en estrecha colaboración con el exasesor especial Robert Mueller cuando era director del FBI, no tuvo dudas al reaccionar ante el desempeño de Trump en la cumbre del G7: "Tenemos un activo ruso sentado en el Despacho Oval."

"No hay una explicación clara de por qué el presidente dijo estas cosas", ha comentado el exoficial. "¿Liberar a Rusia por intimidar a países más pequeños y luego culpar a Obama por ello? Eso parece directamente sacado del libro de jugadas de Putin". 

Trump dijo que Rusia debería ser invitada de nuevo al G7, y que el país sería útil para tratar temas tan importantes como Irán, Siria y Corea del Norte, y que sería mejor tener una alianza con Rusia "dentro en lugar de fuera".

Pero Rusia es un aliado incondicional del régimen de Assad en Siria, y también se ha acercado a Irán en los últimos años. Las autoridades militares y de inteligencia de EE. UU. ven a Rusia como uno de los principales rivales de EE. UU.. Y creen que generalmente se opone a los intereses estadounidenses.

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Glenn Carle, un antiguo agente encubierto de la CIA y frecuentemente crítico de Trump, le ha explicado a Insider que durante años no ha tenido "dudas" de que el presidente se está comportando como "un espía para los rusos".

"La evidencia es tan abrumadora que en mis 35 años en inteligencia, nunca había visto algo tan cierto", ha afirmado Carle, añadiendo que en los cuatro años transcurridos desde que Trump lanzó su campaña presidencial ha hablado con varios veteranos en inteligencia sobre el asunto, y muchos  creen que las acciones de Trump son una amenaza para la seguridad nacional.

"Los activos de inteligencia se convencen de ser espías por múltiples razones", resumía Carle, especializado en conseguir que espías extranjeros se convirtieran en renegados cuando estaba en la CIA, en una entrevista anterior con Insider. "Podría comenzar con kompromat (término ruso para designar material comprometedor) o ganchos financieros, y el activo puede estar convencido de que está actuando como un patriota hasta que se acostumbre a su papel".

"Trump claramente responde favorablemente a los elogios", dijo. "Y a lo largo de los años, el oficial de manejo —Putin, en este caso— se da cuenta de lo que quiere el activo, y eso es lo que proporcionan. Trump quiere que le digan que es el mejor, así que eso es lo que le dices, una y otra vez, hasta que él llega a creer que esa es la motivación de sus acciones ".

'Un idiota útil' o 'ganarse el favor'

US spies say Trump's G7 performance suggests he's either a 'Russian asset' or a 'useful idiot' for Putin
Reuters

Frank Montoya Jr., un agente especial del FBI recientemente retirado, le ha explicado a Insider que "es difícil no pensar que los rusos tienen un activo en la Casa Blanca". Pero ha añadido que el comportamiento errático de Trump y sus declaraciones sin censura y a menudo falsas implican que "no está en su sano juicio en ningún asunto de estado en estos días".

"Aún así, esos mismos delirios son los que me detienen cuando se llega a conclusiones sobre la probabilidad de que sea un activo ruso", ha dicho Montoya. "Idiota útil, es más algo como eso".

Pero dada la abundancia de reuniones y contactos entre socios de Trump y los rusos antes, durante y después de las elecciones, Montoya ha dicho que "no me sorprendería en lo más mínimo si los rusos tuvieran al menos un activo en el círculo íntimo de Trump".

Robert Deitz, ex abogado de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional, ha estado de acuerdo en que Trump ha estado atendiendo a los intereses de Putin, pero no está de acuerdo sobre el por qué.

"Creo que lo que está sucediendo en este momento es el escenario del principio de la navaja de Occam", ha explicado a Insider, refiriéndose a la teoría filosófica de que la explicación más simple para un suceso es a menudo la correcta.

"Trump quiere hacer tratos con Rusia cuando deje la presidencia", ha dicho Deitz. "Ya sabemos que estaba interesado en construir una Torre Trump en Moscú antes y durante las elecciones. La mejor manera de llegar a un acuerdo con Putin es ser amable con él, así que creo que lo que Trump está haciendo es ganarse el favor".

Sin embargo, ha enfatizado que, independientemente de los motivos de Trump para subordinarse a Putin, "sigue siendo perjudicial" para los intereses de Estados Unidos.

"Cuando Trump se acuesta cada noche, ¿cuáles cree que son sus últimos pensamientos: el bienestar de los Estados Unidos o el tamaño de su cuenta bancaria?" ha añadido Deitz.

Un patrón familiar aflora

Trump el President ruso Vladimir Putin.
Trump el President ruso Vladimir Putin. Associated Press/Pablo Martinez Monsivais

La defensa de Putin por parte de Trump en la cumbre del G7 no pasó desapercibida en Rusia.

Según The Washington Post, un programa en la red estatal Rossiya-1 reprodujo una banda sonora de celebración, al mostrar seis videoclips de Trump exigiendo que Putin se sentara en la mesa.

La analista de medios rusa Julia Davis ha comentado que los medios controlados por el Kremlin reaccionaron ante el desempeño del G7 de Trump con risas y burlas.

Uno de sus link se regocijaba de que "Trump está bailando al son de Putin", mientras que otros se divirtieron con la "persistencia maníaca" con la que Trump estaba ejerciendo presión por Rusia.

Esta no es la primera vez que el presidente ha sido acusado de trabajar para promover los intereses de Rusia antes que los de Estados Unidos.

Quizás el ejemplo más claro de esto fue cuando Trump y Putin celebraron una cumbre bilateral en Helsinki el año pasado. Después de la reunión, Trump sorprendió al aparato de seguridad nacional de los EE. UU. y a sus aliados extranjeros al ponerse del lado de Rusia respecto de la comunidad de inteligencia de EE. UU., culpando a "ambas partes" por el deterioro de las relaciones entre EE. UU y Rusia, y elogiando a Putin por ser "extremadamente fuerte y poderoso".

En 2017, Trump se negó a aceptar que la comunidad de inteligencia de EE. UU. encontrara que Moscú se entrometió en la carrera de 2016 para impulsar a Trump hasta la presidencia.

Ese mes de mayo, despidió al director del FBI James Comey, quien supervisaba la investigación del FBI sobre la interferencia electoral rusa y citó "esto de Rusia" como la razón para ello. Dos días después de despedir a Comey, Trump compartió inteligencia clasificada con dos oficiales rusos en el Despacho Oval y les dijo que despedir a Comey le había quitado "una gran presión".

Poco después, el FBI comenzó a investigar si Trump era un agente ruso.

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