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Draghi pide fusiones bancarias transfronterizas, pero los analistas alertan que serán más complicado de lo que parece y tardarán en llegar

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE. Reuters
  • Mario Draghi, presidente del BCE lanzaba un mensaje claro sobre la necesidad real de la consolidación del sector bancario que aboga por las fusiones transfronterizas.
  • Sam Theodore, director de investigación de crédito en Scope Insights cree la única razón válida para una fusión transfronteriza sería “si una entidad que ya tiene presencia en el mercado de otra puede alcanzar una masa crítica en cuanto a posicionamiento en dicha región, gama de productos y eficiencia de costes”.
  • Alex Koagne, gestor del fondo Oddo BHF European Banks, considera que este tipo de operaciones pueden producirse a partir de 2023.

¿Fusiones bancarias transfronterizas para solucionar el problema de los bancos europeos? Parece que el Banco Central Europeo ha lanzado un claro mensaje sobre lo que puede ser la solución para muchas entidades a los tipos de interés bajos, que ha lastrado en gran medida sus márgenes operativos. 

En la última reunión de la institución monetaria, Mario Draghi, presidente del BCE lanzaba un mensaje claro: “Hay un exceso de capacidad, sucursales y también empleados”.

En esta línea, añadía que parte de la debilidad estructural de los bancos en Europa es “imputable a una sobrecapacidad en Europa. No en forma de crédito, sino de empleados, sucursales...”, por lo que hay una necesidad real de “consolidación en el sector bancario”.

La institución que preside el mandatario italiano, que sí apuesta por las operaciones corporativas entre entidades de distintos países, no ve con buenos ojos la concentración entre bancos de una misma región

Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, explicaba en una reciente entrevista con FT, que no le gusta particularmente la idea de “campeones nacionales, de campeones europeos”, especialmente cuando eres un supervisor, “no debes promover una estructura particular”.

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Dificultades para que se produzcan las fusiones

Con las declaraciones de Draghi, parece que el paso hacia las fusiones entre bancos europeos de diferentes países sí sería buena idea.

La cuestión es… ¿es viable dado el esquema que tenemos en la actualidad? Los analistas advierten de que esto puede tener sentido en determinados casos y que puede tardar en ocurrir. 

Sam Theodore, director de investigación de crédito en Scope Insights afirma que la única razón válida para una fusión transfronteriza sería “si una entidad que ya tiene presencia en el mercado de otra puede alcanzar una masa crítica en cuanto a posicionamiento en dicha región, gama de productos y eficiencia de costes”. 

Por su parte, Alex Koagne, gestor del fondo Oddo BHF European Banks, ve difícil que esto se produzca en el corto plazo. Es un proceso que se puede dilatar en el tiempo en el caso de que termine cristalizando. A su modo de ver, “las fusiones transfronterizas entre grandes bancos europeos serán a partir de 2023”.

Más allá de eso, Theodore señala varias razones por las que hay que ser escépticos con el desarrollo de fusiones bancarias en el corto plazo. En primer lugar, porque la competencia “vendrá cada vez más de las estructuras y modelos de negocio digitales”. En lugar de comprar o fusionarse con la capacidad de distribución heredada, “los bancos deberían invertir en estructura digital”.

Asimismo, la mayoría de los productos financieros se comercializan. Los productos y servicios pueden ser reproducidos más fácilmente a través de la tecnología, “sin necesidad de fusionarse o comprar otra estructura”, apunta Theodore.

En este sentido, los bancos son cautelosos en cuanto al tratamiento normativo y político de las fusiones transfronterizas, “incluidas las incertidumbres sobre las estructuras de resolución o la delimitación del capital o la liquidez”.

También hay que tener en cuenta los nuevos y más amenazantes factores de riesgo, como los ciberataques o la mala conducta, que son difíciles de evaluar. Theodore agrega que los bancos “deberían dudar antes de entrar en una mega operación corporativa sin sentirse razonablemente cómodos con estos riesgos”.

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