La Justicia europea confirma una sanción de 2.400 millones de euros contra Google e impulsa las investigaciones de Bruselas sobre las grandes tecnológicas

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.
El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Olivier Matthys/Pool via REUTERS

  • El Tribunal General de la Unión Europea se ha pronunciado por primera vez sobre una de las sanciones que impuso la Comisión contra Google.
  • Confirma una multa de 2.400 millones: la multinacional priorizó su plataforma de comparación de precios en sus búsquedas frente a los servicios de competidores.
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El Tribunal General de la Unión Europea ha desestimado la mayor parte del recurso que presentó Google contra una sanción de 2.400 millones de euros que la Comisión le impuso en 2017, según se acaba de dar a conocer.

De esta manera, el tribunal europeo confirma las conclusiones de la Comisión Antimonopolio que dirige la comisaria europea Margrethe Vestager: Google abusó de su posición de dominio en el mercado, priorizando en sus resultados de búsquedas su plataforma Google Shopping frente a los servicios de algunos de sus competidores.

También confirma la sanción que impuso la institución comunitaria contra el gigante del buscador, y que se elevó hasta los 2.400 millones de euros. La sanción fue la primera de las tres que Europa ha impuesto a Google, cuya suma en total supera los 8.000 millones de euros.

La Corte General considera que una posición de dominio por parte de una empresa en un mercado no se puede criticar por sí misma, pero sí reconoce que la multinacional tecnológica ejecutó prácticas anticompetitivas en el momento en el que relegaba a los competidores de su servicio Google Shoppings varias páginas por debajo en los resultados de las búsquedas.

Forzaba a sus competidores y los convertía en clientes

En un comunicado remitido a los medios, el Tribunal General observa que "dada la vocación universal del motor de búsqueda de Google" y su diseño "para indexar los resultados con cualquier posible contenido", la promoción de unos resultados sobre otros "como sus servicios" implican "una cierta anomalía".

De hecho, el juzgado concluye que el trato diferenciado en los resultados de búsqueda de Google que sufrieron los competidores de Google Shopping frente a este servicio de la multinacional se debía "a su origen". "Incluso si los resultados de los servicios de comparación de precios de la competencia eran más relevantes, nunca podrían recibir el mismo tratamiento que los resultados de Google".

Esto forzaba a que muchos competidores de Google Shopping, para poder aparecer entre los primeros resultados de búsqueda, "cambiaran su modelo de negocio y dejaran de ser competidores directos de Google para convertirse en sus clientes", con el objetivo de aparecer en los resultados de pago.

En el recurso conjunto que interpusieron Google y su matriz Alphabet en 2017, las compañías estadounidenses cuestionaban los efectos que podía tener en la industria la posibilidad de que estuviesen priorizando en sus resultados de búsqueda sus propios servicios. Sin embargo, el Tribunal General recuerda que el objeto de análisis era en realidad dos cuestiones:

Por un lado, cómo impactaba en el sector que Google priorizase sus servicios de comparación de precios en sus búsquedas.

Por el otro, cómo impactaba en el sector cómo los servicios de comparación de precios de los competidores de Google se vieran relegados a resultados mucho más inferiores, a los que por lo general los usuarios nunca llegan.

Este último impacto no era recogido en el recurso de Alphabet y Google. El Tribunal General considera que la Comisión Europea hizo las diligencias necesarias para constatar que la multinacional del buscador estaba abusando de su posición de dominio en el mercado, algo que se da "cuando la empresa dominante" recurre a métodos "distintos de los que regulan la competencia normal".

En este caso, Google obstaculizaba la competencia y el crecimiento de sus competidores, y se demuestra que "su conducta es capaz de restringir la competencia".

Los argumentos de Google, rechazados

En su recurso, Google adujo que en realidad su servicio de resultados de búsquedas favorecía la competencia al permitir que un ingente número de operadores pudiesen llegar a nuevas audiencias. También defendía las limitaciones técnicas que le impedirían modificar sus algoritmos para favorecer unos servicios (los propios) por encima del resto.

El Tribunal General rechaza estas dos ideas al detectar que los algoritmos pueden representar "mejoras de servicio favorables a la competencia", pero que en ningún caso eso "justifica la práctica en cuestión" que suponía el "trato desigual" de los resultados de sus servicios frente al de sus competidores.

Por otro lado, Google tampoco ha demostrado "ganancias de eficiencia" vinculadas a esa práctica que pudiesen contrarrestar los efectos negativos de la misma.

Así mismo, aunque la Comisión Europea no trató de que Google asumiera una serie de compromisos antes de elevar la sanción de 2.400 millones de euros, y aunque era la primera vez que el órgano comunitario analizaba el impacto de estas prácticas por parte del gigante del buscador, el Tribunal General confirma que la sanción de 2.400 millones de euros es pertinente.

Se abre la puerta a más sanciones

No es la primera vez que un tribunal europeo se pronuncia sobre una sanción impuesta por la Comisión Antimonopolio de la Unión Europea sobre una gran tecnológica, pero esta decisión da un importante espaldarazo tanto al escrutinio que Vestager hace sobre estas compañías como sobre las futuras regulaciones en las que trabaja la Unión.

El año pasado el Tribunal de la Unión Europea rechazó una sanción de la Comisión sobre otra gran tecnológica, Apple, a la que obligaba a pagar 13.000 millones de euros en impuestos a Irlanda. En aquel momento la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, vio cómo uno de sus grandes litigios contra las grandes tecnológicas reventaba en pedazos.

En un reciente podcast de Politico, la propia Vestager reconocía que aquella decisión de la Justicia europea le pilló en un Colegio de Comisarios europeos (órgano similar al Consejo de Ministros), lo que la obligó a no perder la compostura, a pesar de ser consciente del duro revés que acababan de sufrir sus políticas.

En este caso, el pronunciamiento del Tribunal General de la UE sobre este caso de Google ha vuelto a pillar a Vestager en una de estas reuniones, aunque la noticia le habrá resultado más apacible. Por el momento, Vestager no se ha pronunciado al respecto.

Sí lo ha hecho un portavoz de la compañía: "Los anuncios de Shopping siempre han ayudado a las personas a encontrar aquellos productos que estaban buscando de una manera rápida y sencilla y a los comerciantes a alcanzar a potenciales compradores", ha reivindicado.

"Este dictamen es sobre hechos muy específicos y aunque lo vamos a mirar con mucho detalle, ya realizamos cambios en 2017 para cumplir con la decisión de la Comisión Europea. Estos cambios han funcionado de manera exitosa generando mil millones de clics para más de 700 servicios de comparación de precios", concluye.

Es la primera vez que la Justicia europea, esta vez sí, se pronuncia sobre una millonaria sanción contra el gigante del buscador. La sanción de 2.400 millones de euros llegó en 2017.

Luego siguieron las históricas sanciones de 4.340 millones de euros que la Comisión Europea propuso al entender que Google favorecía su propio ecosistema de aplicaciones en el sistema operativo Android, en detrimento de sus competidores; o la de 1.490 millones al considerar que la compañía imponía cláusulas restrictivas a sus competidores en el negocio publicitario.

Un total de 8.250 millones de euros en sanciones que la Comisión ha propuesto a Google y a su matriz Alphabet desde hace años, y que podrían no ser las últimas, después de que hace unos meses la propia Comisión trasladase un cuestionario a posibles competidores de la firma para considerar si seguía abusando de su posición de dominio en el mercado publicitario.

La decisión llega, además, apenas dos días después de un llamamiento por parte de Frances Haugen, la extrabajadora de Facebook que ha filtrado los ya conocidos como Papeles de Facebook. Haugen pidió ayuda en el Parlamento Europeo este lunes para regular a las grandes tecnológicas y evitar que estas sigan poniendo en riesgo "la salud e integridad" de las democracias.

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