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JPMorgan ha desarrollado una herramienta de IA para medir cómo el coronavirus está dañando los mercados, y sus hallazgos prevén que la caída no está cerca de terminar

Traders ante el pánico de Wall Street.
Reuters
  • La volatilidad del mercado se ha convertido en una constante durante los últimos días. Los principales índices mundiales han acusado una volatilidad muy digna de episodios como la crisis del 2008 o el estallido de la burbuja puntocom.
  • Sin embargo, Joshua Younger, estratega de renta fija de JPMorgan, ha dado con una fórmula que trata de anticiparse a lo que está por llegar. Una manera creativa con la que prever, a través de la tecnología, los movimientos bursátiles a futuro.
  • Debido a los efectos potencialmente desastrosos del brote de coronavirus, que ya ha infectado a más de 120.000 personas en todo el planeta, esos resultados no cogen para nada por sorpresa. Con todo, no solo refleja los temores del mercado hoy en día, sino que, a su modo de ver, es “una pista de lo que va a venir a partir de ahora”.
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La volatilidad del mercado se ha convertido en una constante durante los últimos días. Los principales índices mundiales han acusado unos vaivenes debido al coronavirus muy digna de episodios como la crisis del 2008 o el estallido de la burbuja puntocom. Resulta complicado analizar qué es lo que está pasando hacia dónde se dirigen las bolsas

Sin embargo, Joshua Younger, estratega de renta fija de JPMorgan, ha dado con una fórmula que trata de anticiparse a lo que está por llegar. Una manera creativa con la que prever, a través de la tecnología, los movimientos bursátiles a futuro. 

¿De qué se trata? El experto realizó un análisis lingüístico basado en el aprendizaje automático de los informes macroeconómicos de su empresa. Una estrategia que lo ayudó a evaluar cómo funcionará la economía global y cómo se moverán los mercados de bonos y divisas durante los próximos meses. Así, este momento, resaltan palabras como "coronavirus" y "epidemia" que están apareciendo en el 70% de dichos informes.

Debido a los efectos potencialmente desastrosos del brote de coronavirus, que ya ha infectado a más de 120.000 personas en todo el planeta, esos resultados no cogen para nada por sorpresa. Con todo, no solo refleja los temores del mercado hoy en día, sino que, a su modo de ver, es “una pista de lo que va a venir a partir de ahora”.

El experto indica que los cambios en el tono de la discusión macro han sido “predictivos de movimientos posteriores en los tipos de interés a través de una variedad de entornos”. Los cambios a medio plazo en los análisis macro han previsto rebajas en el crecimiento “en los próximos meses (por ejemplo, estimaciones sobre el PIB fijadas con 1 año de anticipación)”.

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Positivismo en los precios de los bonos

Así, estos sesgos negativos se han vuelto muy optimistas para los precios de los bonos, lo que sugiere que los rendimientos y los tipos de interés “continuarán cayendo a medida que las expectativas de crecimiento sigan bajando”. Eso, a su vez, añade, mantendría “la presión sobre unas bolsas que ya se ha deslizado “hacia un territorio cercano al mercado bajista a medida que los inversores buscan rentabildades en otros lugares”.

Otra señal, en opinión de Yoinger, es que el sentimiento sobre la evolución de los tipos de interés no reaccionó a las noticias del brote “hasta hace poco”. Eso se traduce en que no es probable que “se revierta pronto”.

La renta variable y el crédito, en caída libre

Además, afirma que la renta variable y el mercado del crédito tienen “unas probabilidades cercanas al 80% de recesión”. Los datos económicos no lo muestran a día de hoy, pero a medida que eso cambie, es probable que “las reacciones del mercado sean fuertes”.

Por otra parte, mientras este análisis siga siendo optimista para los bonos de Estados Unidos y prevea el riesgo de nuevas rebajas en las expectativas de crecimiento global, “debería servir como otro obstáculo para los mayores rendimientos”, describe Younger. 

En este sentido, la próxima pieza de dominó que debería caer sería el de las previsiones de crecimiento, que se han revisado sustancialmente a la baja en “algunas regiones más cercanas al epicentro del brote”; lejos de la emergente Asia, todavía “no hemos visto mayores revisiones”, concluye.

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