Histórico acuerdo en la OCDE para reformar la fiscalidad internacional: el impuesto de sociedades de mínimo el 15% en todo el mundo saldrá adelante

El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, con el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.
El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, con el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.

 Andrew Harnik/Pool via REUTERS

  • El impuesto de sociedades global de mínimo el 15% saldrá adelante y entrará en vigor en 2023 tras el histórico acuerdo alcanzado esta madrugada por los países de la OCDE.
  • Más de 130 estados han firmado, si bien hay rúbricas ausentes como las de Irlanda, Estonia o Hungría.
  • El acuerdo en la OCDE abre la puerta a que los impuestos sobre servicios digitales, como la tasa Google española, se acaben retirando.
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"Este paquete no elimina la competencia fiscal (...), pero sí establece limitaciones acordadas de manera multilateral". Son las primeras palabras del secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, tras el histórico acuerdo que más de 130 países (más del 90% del PIB mundial) han rubricado esta madrugada, tras unas intensas negociaciones que se han sucedido durante meses.

Un acuerdo que elevará el impuesto mínimo de sociedades en todo el globo al menos hasta el 15%, una medida que ya recibió el abrigo del G7 hace unas semanas y que se ve ratificada en la reunión de la OCDE. En un comunicado, la entidad destaca que el "nuevo y ambicioso marco" suscrito "para la reforma fiscal internacional" consta de dos pilares.

El primer pilar "garantizará una distribución más justa de los beneficios y los derechos tributarios entre los países con respecto a las empresas multinacionales más grandes, incluidas las digitales". Estas firmas verán sus derechos tributarios reasignados: se trasladarán de sus países de origen a los países de mercado en los que desempeñan actividades comerciales y obtienen beneficios, aunque no tengan presencia física en ellos.

El segundo pilar establece esa base mínima a la competencia fiscal, "mediante la puesta en marcha de impuesto mínimo a nivel mundial que los países puedan utilizar para proteger sus bases impositivas". Se trata de un impuesto de sociedades efectivo de mínimo del 15%.

Se trata de un marco suscrito por 139 países de todo el globo que se han negado a firmar algunos países, entre ellos Irlanda, Estonia y Hungría. Los países del G7 rubricaron sin mayor problema, después de la luz verde que se obtuvo en su reunión de hace unas semanas. Las grandes tecnológicas podrían verse obligadas a pagar al menos 100.000 millones de dólares más al año a partir del año 2023, cuando este nuevo marco se implementaría de forma efectiva y entraría en vigor.

"Después de años de trabajo y negociaciones intensos, este histórico paquete garantizará que las grandes empresas multinacionales paguen el porcentaje justo de impuestos que les corresponde en todas partes", destacó Cormann. Antes de que termine octubre de este año tendrá que terminar todo el trabajo técnico para atar este nuevo paquete de medidas.

El nuevo impuesto mínimo global de sociedades podría suponer una inyección de 125.000 millones de euros a los Gobiernos de todo el mundo

De momento solo se verán afectadas las grandes multinacionales que tienen una facturación superior a los 20.000 millones de euros. Ese umbral se rebajará a los 10.000 millones de euros tras 7 años. Además, las firmas gravadas tendrán que contar con un margen de beneficios superior al 10%, tal y como se planteó en la reunión del G7 de hace semanas.

Ese margen de beneficios abría la puerta a que gigantes como Amazon se viesen eximidas de afrontar estas nuevas obligaciones fiscales (el de la compañía es menor del 10%), si bien el propio coloso del comercio electrónico anunció en los medios que sí preveían asumir esta resolución. Las grandes compañías digitales ya dieron su beneplácito a un marco fiscal como el que se ha aprobado esta madrugada, tal y como se redactó tras los precedentes de acuerdo en el G7.

De hecho, el nuevo marco permitirá que no solo las tecnológicas, sino que las firmas de lujo o las compañías farmacéuticas también paguen más impuestos en los países en los que operan.

El acuerdo se alcanza tras un intenso lobby de la Administración Biden. El Financial Times recuerda que a cambio de aceptar que algunos impuestos que EEUU cobra a las GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) los cobren otros estados, Washington podría esperar que otros países retiren sus propuestas de regulación a la industria, como los impuestos sobre los servicios digitales. La tasa Google española, por el momento, no se ha liquidado ni una sola vez, aunque está en vigor desde enero.

Ni siquiera se ha desarrollado el marco normativo que las empresas necesitan para asumir este gravamen.

El propio Biden enfatizó tras conocerse el acuerdo que "con un impuesto mínimo, las multinacionales no podrán seguir enfrentando países en un intento por pagar menos impuestos y proteger sus beneficios a cuenta de los ingresos que hacen los estados". 

Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán, consideró el nuevo acuerdo "un paso colosal hacia una mayor justicia fiscal". Su homólogo británico, Rishi Sunak, defendió que así se conseguiría que las multinacionales tecnológicas paguen los impuestos adecuados en los países correctos.

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