Qué inversiones arriesgadas sí merecen la pena y cuándo hacerlas

Cuándo merece la pena una inversión arriegada
Reuters
  • Un activo que fluctúe más de un 7% al alza o a la baja puede considerarse sólo apto para el largo plazo y perfiles con tolerancia a movimientos bruscos.
  • A mayor horizonte temporal, más disposición a asumir riesgos debería tener el inversor, así como crecen las posibilidades de aumentar la rentabilidad.
  • A un periodo mínimo de cinco años, las megatendencias pueden ser interesantes: inteligencia artificial, sostenibilidad, biotecnología, energías limpias, cambio climático, ciberseguridad, etc.
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El inversor español tiende a ser, en general, conservador: prefiere beneficios menos abultados si gana en seguridad y mantiene a salvo el capital inicial. En el lado opuesto se sitúa el perfil arriesgado, que se desenvuelve con soltura en los mercados y busca altas rentabilidades asumiendo las posibles pérdidas. A medio camino entre ambos, haciendo una escala con tres categorías, queda el inversor moderado.

Aun considerando que hay distintos productos de inversión según el perfil de riesgo que se adaptan grosso modo a esa clasificación, ¿existen activos que impliquen cierta exposición o peligro que incluso puedan merecer la pena a los más conservadores? Pues, de entrada, sí. Aunque dependerá, cabe insistir en ello, de la aversión particular al riesgo de cada cual, así como de las circunstancias del mercado y/o de las características del vehículo en cuestión.

Productos de inversión dudosos

"El primer paso es distinguir entre riesgo y volatilidad, ya que no tener clara la diferencia podría generar confusión", puntualiza José Manuel García Rolán, asesor financiero y socio fundador de Consulae EAF. "Un producto arriesgado, desde mi punto de vista como asesor financiero, es el que puede generar dudas sobre solvencia, liquidez o claridad en la información. Un bono poco solvente, una emisión de pagarés de una compañía con baja calidad crediticia o un activo que no tenga liquidez son para mí inversiones arriesgadas", enumera el experto.

La volatilidad, clave para ponderar el riesgo

Por su parte, la volatilidad representa la fluctuación de un activo durante un periodo de tiempo. En el caso del IBEX 35, aquélla puede medirse a través del índice Vibex. "Activos como las acciones o los fondos de inversión de renta variable pueden considerarse como volátiles. Sin embargo, son productos líquidos y transparentes, por lo que, al realizar una inversión, nos generaría más confianza hacerlo en un fondo volátil (pensando en el largo plazo) que en un pagaré de una empresa dudosa, por ejemplo, que no va a tener ninguna volatilidad pero que puede hacer que pierda mi inversión de un plumazo", explica José Manuel García Rolán.

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Así que es preciso distinguir entre el riesgo de un producto por ser poco claro frente al que implica la volatilidad del activo.

Activos de alto riesgo

En el segundo campo, "cualquier activo con una fluctuación en un momento determinado de más de un 7% (al alza o a la baja) puede considerarse apto sólo para inversores a largo plazo y preferiblemente con tolerancia a esos movimientos", recomienda el citado especialista, acreedor de la certificación European Financial Advisor (EFA). Acciones de bolsa, ETF o fondos de inversión con una apuesta fuerte por la renta variable son ejemplos de esos vehículos con exposición notable.

Qué inversiones arriesgadas sí merecen la pena

Como es lógico, el binomio rentabilidad/riesgo resulta fundamental. Para hacer caer la balanza de un lado o de otro, lo ideal es apoyarse en el largo más que en las inversiones a corto plazo. Teniendo en cuenta un horizonte temporal mínimo de cinco años, los activos que tienen más volatilidad son, al mismo tiempo, los que cuentan con mayor capacidad para proporcionar rendimiento.

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Así pues, "un inversor que tenga tolerancia a las fluctuaciones, invierta a largo plazo y busque retornos relevantes podrá cumplir sus objetivos si se orienta hacia este tipo de activos. La evolución de los mercados bursátiles en los últimos diez años (en especial el estadounidense) dan buena cuenta de ello", asegura José Manuel García Rolán.

Las megatendencias, una apuesta fiable a largo plazo

"En la actualidad, siempre pensando en el largo plazo y para un perfil de riesgo medio-alto, recomendamos sobreponderar sectores relacionados con las megatendencias", asevera el mencionado especialista en gestión de carteras. Inteligencia artificial, Biotech, Medtech, sostenibilidad, energías limpias, cambio climático, ciberseguridad, Big Data, ciudades Inteligentes, agua, tendencias de consumo, disruptividad, etc.

¿Cuándo asumir mayor riesgo del habitual?

Como ya se ha señalado, cuanto mayor sea el horizonte temporal del inversor, más disposición puede permitirse a tomar riesgo en sus inversiones. En otras palabras, personas que empiecen a ahorrar desde jóvenes son las más propicias para añadir activos en su cartera que puedan aportarles volatilidad, puesto que igualmente obtendrán rentabilidad a cambio.

Del mismo modo, si un inversor se encuentra cerca de la edad de jubilación, lo ideal es que vaya reduciendo progresivamente la exposición a activos de volatilidad en su cartera.

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"También solemos aconsejar asumir un grado más elevado de riesgo a los inversores que tengan excedentes de liquidez y que no vayan a necesitar capital a corto plazo. Para ellos, la opción de agregar activos de cierta volatilidad también tiene mucho sentido", completa José Manuel García Rolán.

¿Riesgos medios o altos para los perfiles más conservadores?

"Si entendemos por conservador aquel inversor que no quiere ver su cartera perder en ningún momento, la respuesta es clara: la exposición a activos volátiles debe ser nula", zanja el especialista.

"El problema aparece en ocasiones -prosigue- cuando inversores conservadores se dejan llevar por la codicia en fases de mercado alcista. Entonces toman posiciones en renta variable pensando que van a obtener ganancias rápidamente, lo que les lleva a asumir más riesgo del que pueden tolerar. Cuando llegan las correcciones en los mercados es cuando, lógicamente, la situación para estos inversores se vuelve compleja", desarrolla.

Escenarios del mercado en los que arriesgarse

"A nosotros nos gusta invertir en momentos de corrección en los mercados, cuando la sensación está cercana al pánico. Cuando todos los inversores pequeños salen corriendo del mercado por miedo a la situación es cuando comienzan a comprar los inversores institucionales o profesionales. Todo lo contrario en momentos de euforia, que es cuando debemos relajar la exposición a activos volátiles en nuestra cartera", afirma el asesor consultado.

¿Inversiones 100% garantizadas?

Con todo, hay que tener siempre presente que la inversión con riesgo cero no existe. Sí, no obstante, aquella que conlleva una volatilidad muy reducida, como, por ejemplo, los fondos monetarios, que son de los productos de inversión más defensivos que existen.

"Sin embargo, con el escenario actual de tipos de interés en Europa, los fondos monetarios están dando pérdidas. También activos refugio como el bono alemán a 10 años o el treasury estadounidense, ambos activos del máximo rating, pueden hacernos perder dinero en un momento determinado", matiza José Manuel García Rolán. "Así que no, no existe la inversión con riesgo cero", concluye.

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