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Japón aprueba la creación de embriones híbrido entre roedores y humanos en una decisión sin precedentes sobre uno de los temas más polémicos de la ciencia

Investigación en el laboratorio
Getty Images
  • Japón acaba de aprobar un experimento que creará embriones híbridos de roedores y humanos. 
  • Sería el primer experimento en llevar el embrión a término, pero el científico Hiromitsu Nakauchi que no intentará dar ese paso hasta dentro de un tiempo. 
  • Las preocupaciones éticas rodean al experimento, que no está permitido en la gran mayoría de países. 
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El gobierno japonés levantó a principios de este año la prohibición que impedía implantar embriones híbridos animal - humano (lo que se conoce como quimeras) en otro animal y llevar la gestación a término.  Ahora, un científico especializado en células madre acaba de ser el primero en recibir la aprobación (y el apoyo gubernamental) para llevar a cabo un experimento de este tipo, según informa Nature

Hiromitsu Nakauchi lidera equipos de investigación en la Universidad de Tokio y en la de Stanford. El objetivo de su experimento es implantar células humanas en embriones de roedores y luego trasplantar ese embrión híbrido a otro animal.

Experimentos de ese tipo ya han tenido lugar en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos se llevó a cabo un experimento para conseguir embriones híbridos entre humanos y cerdos. Algo parecido consiguió un equipo de investigación de Texas al implantar células humanas en embriones de ovejas, un experimento en el que también participó Hiromitsu Nakauchi. 

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El objetivo final de este tipo de investigación, que es el mismo que el de Nakauchi, es crear animales que contengan órganos con células humanas que puedan aprovecharse para trasplantes. 

Los experimentos nunca se han llevado hasta el final, es decir, hasta el nacimiento del híbrido. Aunque Hiromitsu Nakauchi pretende conseguirlo, ha asegura que actuará con cautela y que no intentará llevar la gestación a término hasta dentro de un tiempo. Según Nature, sus objetivos a corto plazo es hacer crecer los embriones de ratón hasta los 14 días, cuando los órganos están prácticamente formados. 

También buscará la aprobación para otro experimentos similar con cerdos, que intentará mantener durante 70 días.

El método que usará el científico consistirá en crear un embrión animal que carezca del gen necesario para desarrollar un órgano (en principio, van a experimentar con el páncreas) e inyectarle células humanas pluripotentes para formar dicho órgano. 

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En Estados Unidos, el National Institute of Health (NIH) prohibió en 2015 la introducción de células pluripotentes humanas en embriones no humanos ni criar animales con células humanas. En 2016 se presentó la oportunidad de levantar la prohibición, pero se encontró con resistencia por parte de algunos sectores de la propia comunidad científica. 

En este artículo, Alan Moy, CEO de Cellular Engineering Technologie y director del John Paul II Medical Research Institute, aboga por mantener la prohibición hasta poder garantizar el bienestar de los animales, y rechaza el uso de células madres embrionarias. 

Sin embargo, también había científicos que abogaban por la eliminación de la prohibición. Un grupo de científicos firmó en 2015 una carta en la que pedían que se levantara el veto asegurando que era una "amenaza al progreso". Los investigadores defienden que este tipo de investigación son increíblemente "prometedoras". 

La carta menciona que la preocupación ética en torno a estas investigaciones tiene que ver con la posibilidad de crear animales con un "circuito cerebral más humano", pero aseguran que los estudios hasta la fecha no dan motivo para pensar que esto suponga una posibilidad real. 

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Finalmente, en 2016 se acabó creando una comisión que con científicos, especialistas en ética y expertos en bienestar animal, que toma decisiones de financiación caso por caso. 

Uno de los científicos que notó las consecuencias de la prohibición del NIH fue el español Juan Carlos Izpisúa, investigador en el Salk Institute for Biological Studies que propuso en 2015 una investigación para desarrollar un páncreas con células humanas en un cerdo para el Pioneer Award. El científico ya tenía financiación privada para la investigación  pero el premio del NIH le habría permitido llegar más rápido a su objetivo de crear órganos humanos en cerdos para trasplantes. El panel de revisión alabó su proyecto, pero unas semanas después recibió la noticia de que cambiaban las reglas y estaba prohibido financiar su investigación. 

El Instituto de Bioética de la Universidad Católica de Valencia valoró en su momento las investigaciones de Izpisúa, asegurando que presentaban dificultades éticas por el  por utilizar células madre embrionarias humanas y  por la posibilidad de que las células humanas trasplantadas pudieran colonizar el cerebro o las células germinales de los animales quiméricos producidos.

El científico español publicó un artículo explicando lo que se podía hacer para solucionar ambos escollos. Para solventar el primer obstáculo ya existe una técnica que permite obtener células madre por reprogramación celular a partir de células somáticas adultas, aunque reconoce las dificultades de aplicación.

En el caso de la colonización del cerebro, Izpisúa propuso usar embriones en los que se eliminara un único gen (el relacionado con el desarrollo del órgano a estudiar) e insertar únicamente células madre  portadoras del gen que falta, por lo que el resto del embrión estaría constituido por células animales. 

Otros países adoptan diferentes normativas. En Reino Unido, es legal crear embriones híbridos bajo licencia de la HFEA, la máxima autoridad británica en este ámbito. Sin embargo, la financiación es complicada de conseguir y prohíbe que se mantengan vivos más allá de 14 días. En España, la Ley de Investigación Biomédica prohíbe este tipo de experimentos. 

Por tanto, la decisión de Japón de permitir el experimento hasta el desarrollo final del embrión no tiene precedentes en este ámbito de investigación y habrá que ver si empuja a los demás países a ajustar sus regulaciones y cuál es la respuesta de la comunidad científica. Cuando tomó la decisión de levantar la prohibición, fue aplaudido por algunas instituciones y organizaciones como el la Sociedad Internacional para la Investigación de Células Madre. 

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