El anteproyecto de Ley de Startups es una buena noticia, pero la definición de startup se queda "corta" y las medidas son "insuficientes", según varios agentes del ecosistema emprendedor

Nadia Calviño, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital.
Nadia Calviño, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital.
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  • El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el anteproyecto de Ley de Startups, que se someterá a audiencia pública.
  • El texto define una startup como una empresa de menos de 5 años y que factura menos de 5 millones de euros, unos rasgos que pueden hacer que se quede "corta" y no recoja proyectos en crecimiento.
  • Las reducciones de impuestos o el aumento de las exenciones a las stock options son otros de los elementos atacados por esta ley, pero que según los expertos consultados por Business Insider España se pueden quedar cortas.
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La vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha dado a conocer este martes el anteproyecto de Ley de Startups, un texto largamente esperado por el ecosistema de emprendedores, inversores y entidades de impulso al emprendimiento en España, que es mayoritariamente considerado como "una buena noticia", pero cuya definición de startup "se queda corta" y las medidas son "insuficientes" para cubrir las necesidades de las empresas emergentes, según opinan los emprendedores, inversores y entidades consultadas por Business Insider España.

El proyecto, una promesa de larguísimo recorrido del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, que habló por primera vez de una ley de startups en el South Summit del año 2018 y cuya aprobación "en pocas semanas" volvió a prometer en febrero de este año, se conoció en primer lugar solo por lo que reveló la ministra Calviño tras la reunión del Consejo de Ministros, hasta que en la tarde del martes el Ministerio de Economía publicó el texto del anteproyecto que se someterá a audiencia pública, por lo que podrán recibirse aportaciones para su mejora.

Como punto de partida, contar con un anteproyecto es "un primer paso muy importante", apuntan desde la Asociación de Startups, que ha tenido entre sus objetivos desde hace 5 años que se pusiera en marcha una legislación de este tipo. "Ha habido un trabajo de la asociación y de mucha gente del ecosistema para convencer a partidos y gobiernos de que esto era importante. Y al Gobierno hay que reconocerle que lo ha hecho, con un poco más de retraso, pero lo ha puesto en marcha", valora Agustín Baeza, director de Asuntos Públicos de la Asociación de Startups, en conversación con Business Insider España. No obstante, la asociación no ha ocultado que la norma "puede ser aún más ambiciosa" en su primera reacción pública en Twitter.

Para esta organización, lo fundamental es que el Gobierno recoge el marco que promovían: que hace falta una ley que reconozca la singularidad de la startup como modelo empresarial. Otra cosa es cómo se defina la startup, ya que la Asociación proponía una definición amplia, que estuviera ligada a la validación por organismos públicos que conceden financiación a proyectos innovadores como Enisa o el CDTI, o los fondos públicos europeos a la innovación. Según el anteproyecto, Enisa sería la encargada de certificar que una startup es empresa innovadora. "Es mucho más fácil con una ley ya existente hacer modificaciones, que empezar un debate sobre qué habría que hacer. Vayamos resolviendo problemas", añade Baeza

La percepción de positivismo por tener ya un anteproyecto en la mano es compartida por Antonio Iglesias, director general de Endeavor España, una aceleradora de proyectos emprendedores de impacto social. Aunque con matices. "Es una superbuena noticia, todo lo que sea hacer más fácil la creación de empresas y la inversión es bueno. Luego en el detalle podremos ver si se han quedado cortos o no", explica.

Desde la óptica de un emprendedor, Guillermo Vicandi —cofundador de la fintech Bnext— considera que queda "mucho por definir" en el proceso de audiencia pública, pero las medidas son en su opinión muy mejorables. "Aunque todos los avances son positivos y la voluntad de atacar temas que son demandas tradicionales de startups está bien, lo anunciado es muy insuficiente", resume.

Una definición de startup que se queda "corta" y no incluiría a los aspirantes a unicornio españoles

La definición que anunció Calviño y la que se recoge en el anteproyecto acota muchos puntos sobre lo que es una empresa emprendedora: una compañía con sede social y el 60% de sus empleados con contrato en España, que sea de nueva creación —no se considera de nueva creación a una empresa cuyo fundador ya haya fundado otra beneficiada por esta ley— o tenga menos de 5 años de actividad o 7 en áreas como biotecnología, energía e industria, que no sea fruto de una escisión de otra compañía, no esté cotizada ni haya distribuido dividendos, con carácter innovador (lo que se demostrará a través de Enisa) y con una facturación inferior a 5 millones de euros anuales.

Esta definición "se queda corta", en opinión del director general de Endeavor España. "Creo que toca bien la fase de creación de una empresa, los primeros 5 años, facturaciones bajas, es interesante que hagan un guiño a empresas más intensivas a investigación como industriales o biotecnológicas, pero se me queda un pelín corto. Tenemos que ser capaces no solo de apoyar la creación de empresas, sino ayudar a su crecimiento. Una empresa que factura 5 millones es un empresón, pero no un competidor global", opina Antonio Iglesias en declaraciones a Business Insider España.

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De hecho, entre las compañías españolas que se señalan como futuribles unicornios —aspirantes a valoraciones de 1.000 millones de dólares—, como Jobandtalent, Wallapop, Ravenpack, Codigames o Travelperk, ninguna de ellas entraría dentro de esta definición porque todas tienen más de 5 años de trayectoria. La más reciente es Travelperk, fundada en 2015, según Crunchbase.

Reducciones del impuesto de sociedades... a startups que no dan beneficios

Una fábrica de unicornios de peluche en China.
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El anteproyecto reduce el tipo del impuesto de sociedades del 25% al 15% durante un máximo de cuatro años, siempre que la empresa mantenga su condición de empresa emergente —los requisitos enunciados anteriormente, entre ellos no tener más de 5 años ni facturar más de 5 millones—, pero esta ventaja teórica puede no verse en nada práctico si, como suele ser habitual en muchas startups, son compañías que no están obteniendo beneficios y que por lo tanto no tienen que presentar este impuesto.

"Es una medida cosmética, no tiene un impacto real", opina Guillermo Vicandi, cofundador de la fintech Bnext, en declaraciones a Business Insider España. "La mayoría de las startups presentan resultados negativos, pérdidas, durante los primeros años, por lo que no tributan en sociedades, no tiene sentido que se reduzca el tipo a empresas que de facto no presentan impuesto de sociedades", añade.

El anteproyecto también prevé esta reducción impositiva en el impuesto sobre la renta de no residentes, y la posibilidad de aplazar deudas tributarias sobre cualquiera de estos 2 impuestos durante 2 años.

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Otro de los elementos clave por el lado de la inversión es el aumento de las deducciones del 30 al 40% y el aumento de la base máxima de 60.000 a 100.000 euros anuales para inversiones en compañías que cumplan los requisitos anteriormente citados. Los inversores extranjeros dejarán de tener la obligación de obtener un número de identificación fiscal de extranjero y podrán hacerlo con un NIF normal.

Los 100.000 euros también son una cantidad "corta", apunta Antonio Iglesias, de Endeavor, que considera que debería ser más ambiciosa no solo en cuanto a exenciones, sino también en cuanto a facilitar la inversión de capital riesgo a institucionales, como fondos de pensiones. Coincide con él Vicandi. "100.000 euros son tickets minúsculos, y no van a incentivar la inversión en España, pueden incentivar al inversor mega pequeño que va a hacer una ronda muy pequeña en una startup incipiente, pero no van a atraer inversión", advierte.

Las stock options, un cambio largamente solicitado pero insuficiente

Otro de los elementos que llevaban mucho tiempo reclamando los responsables de compañías emergentes era el referente a la fiscalidad de las stock options, las opciones a la compra de acciones que utilizan las empresas emergentes como retribución variable de sus empleados. El anteproyecto permite a las empresas entregar el 20% de su capital como parte de estos planes de retribución en las que se eleva su exención de tributación como rentas del trabajo a estas stock options, de 12.000 a 45.000 euros anuales.

Para Antonio Iglesias, de Endeavor España, esa exención "se queda corta otra vez", ya que en startups que comiencen a tener cierto crecimiento y quieran utilizar las stock options para captar talento ejecutivo, el valor de la exención puede no ser suficiente para que sea apetecible para convencer a un directivo de nivel alto para que deje una multinacional para ir a una empresa emergente.

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"Para que profesionales que están en grandes empresas se atrevan a dar el salto a una startup, una de las claves es cómo compensar a esos ejecutivos, y muchos ejecutivos estarían dispuestos a ir con un componente en acciones importante, si se lo limitas a 45.000 euros te vas a quedar corto", señala.

Desde el punto de vista de Guillermo Vicandi, el problema no es tanto la exención, sino que se siga tributando solo por tener la opción de compra, incluso antes de haberla materializado. "Si la acción sobre la que tienes la opción se revaloriza, tienes que tributar por eso, ese es el problema. Si se tributara al materializar la ganancia, podemos discutir qué tributación es razonable, pero el problema es que un empleado que no ha materializado la acción no ha tenido esa ganancia patrimonial, pero tributa. Esto no resuelve el problema real", argumenta.

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