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El coronavirus provoca la peor semana en Wall Street desde la crisis de 2008 y los mercados tiemblan ante un marzo imprevisible

Crisis en los mercados
Reuters
  • Esta semana se ha sufrido la mayor caída en los mercados bursátiles desde la crisis financiera de 2008.
  • El coronavirus y sus efectos sobre las grandes empresas de diversos sectores, así como el creciente miedo de los inversores, han provocado una situación difícil de contener para los mercados.
  • Los inversores se refugian en la compra de activos seguros, como el oro.
  • La imprevisibilidad hace temblar las expectativas sobre marzo. 
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Los efectos del coronavirus sobre la economía global se hicieron evidentes desde los primeros contagios y no han dejado de aumentar.

Cancelaciones de viajes, reducción del consumo, fábricas detenidas y otros factores han empujado a la mayor caída en los mercados bursátiles desde la crisis financiera que se sufrió en 2008.

Las economías de todo el planeta están viviendo un importante impacto y este mismo jueves Dow Jones vivió una caída récord de 1.190 puntos (-4,42%), encabezada por las pérdidas de Microsoft (-7,05%), Dow (-6,61%), Apple (-6,61%) e Intel (-6,40%).

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Ante tales circunstancias, The Guardian aclara que los inversores han optado por la compra de activos seguros, como oro y bonos del Estado. 

Entre las medidas de los países y la repercusión en el consumo

Que Wall Street se sitúe a niveles de 2016 es consecuencia de distintos factores complicados de combatir.

Los afectados directamente por la reducción de ganancias son importantes, desde compañías aéreas como British Airways a otras de cruceros, conglomerados hoteleros y demás músculo económico proveniente del turismo.

Muchas empresas tecnológicas también están sufriendo una reducción en los procesos de fabricación. Como ejemplo, Apple anunció hace poco que no cumplirá las expectativas previstas ante la detención de sus fábricas en China, país utilizado como base de otras grandes empresas. Pero la situación no afecta únicamente a este sector, el automovilístico cuenta con innumerables fábricas en el país.

Un chico utiliza una mascarilla para protegerse de contagios por el coronavirus
REUTERS/Yara Nardi

La fluctuación de personas entre distintos países también se ha visto limitada. Rusia no permite la llegada de ciudadanos chinos, los turistas han cancelado viajes por todo el planeta y las medidas proteccionistas de más países están por activarse.

Estos aspectos sumados a lo imprevisible del futuro más cercano ha provocado que el miedo se apodere de inversores y consumidores. 

China como ejemplo

China ha vivido durante las últimas 2 décadas un ascenso que se consideraba imparable hasta hace poco y hoy día representa una quinta parte del PIB mundial.

Sin embargo, la guerra comercial con Estados Unidos y el avistamiento de una fuerte desaceleración en las previsiones de crecimiento desde principios de año se están viendo apuntalados por la crisis del coronavirus

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Los sacrificios realizados con el objetivo de contener el virus son importantes y la desaceleración expone a los bancos chinos a aumentos en sus deudas y a una imprevisible respuesta por parte de prestamistas.

El efecto dominó que empuja a todos los sectores en China hace temblar cualquier previsión en el país, pero en economías supuestamente más vulnerables, como algunas europeas con nulo crecimiento en 2019, directamente puede empujar a la recesión.

Tras una semana catastrófica para las bolsas de todo el planeta, las previsiones de marzo no resultan optimistas: la sensación de imprevisibilidad se ha apoderado de los mercados.

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