Las pruebas de olfato podrían ayudar a frenar la propagación del COVID-19, según un nuevo estudio

Coronavirus: la razón de la pérdida del olfato y del gusto

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  • Una prueba de detección de olores diaria detecta al menos la mitad de las nuevas infecciones de COVID-19, según un estudio.
  • La prueba olfativa no detecta al virus, ni diagnostica la enfermedad, pero sí podría ayudar a reducir la transmisión, ya que entre el 50% y el 90% de los casos positivos pierden este sentido.
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La pérdida de olfato, también conocida como 'anosmia', está ahora identificada como uno de los síntomas más comunes y característicos del COVID-19. 

En muchos casos, puede ser incluso la única manifestación clínica de que la persona ha sido infectada con el virus. 

Uno de los estudios más recientes sobre la prevalencia de este síntoma señala que el 86% de las personas que tienen COVID-19 pierden parte o toda su capacidad de oler durante unos 22 días.

Los casos leves son los que más presentan este síntoma y solo el 6,9% de pacientes que sobrevive a una enfermedad muy severa de coronavirus tuvo anosmia. 

Los científicos resuelven el misterio de la pérdida de olfato por el coronavirus: los casos más leves sufren un mayor grado de anosmia

Sabiendo esto, algunos científicos plantean la realización de una nueva prueba olfativa que podría ayudar en la detección temprana del virus.

Según recoge Nius, la prueba que han desarrollado en la Universidad de Colorado consiste en poco más que una tira de papel mal oliente. Esto no es un test que diagnostique la enfermedad, pero su objetivo es ayudar a reducir el contagio. 

Mediante un modelo matemático, este estudio ha demostrado que si se administran estas pruebas con suficiente frecuencia y amplitud, podrían detectar casos suficientes como para reducir sustancialmente la transmisión de la enfermedad.

De momento no hay datos reales que demuestren la efectividad de la prueba, pero el estudio comprobó que, realizada diariamente, o casi a diario, una prueba de detección de olores detectaba al menos el 50% de las nuevas infecciones por COVID-19.

En qué consiste

La prueba U-Smell-It desarrollada por Derek Toomre, biólogo celular de la Universidad de Yale y coautor del estudio, es una pequeña mezcla heterogénea de olores para raspar y oler, dispuestos en tarjetas de papel. 

En menos de un minuto y por 50 céntimos cualquiera podría comprobar si ha perdido o no este sentido. Según Toomre, una sola impresora podría producir 50 millones de estas pruebas al día.

Pese a la aparente eficacia, algunos expertos no creen que pueda ser una prueba de detección válida. 

“Instamos a ser cautelosos sobre introducir pruebas de olfato como herramienta de detección en algunos entornos, como aeropuertos y centros comerciales, con la intención de negar el acceso a aquellos que hayan perdido el olfato”, señala la doctora Claire Hopkins, cirujana de oído, nariz y garganta en los hospitales Guy y St. Thomas en Reino Unido. 

La razón que da la doctora Hopkins es que el 19,1% de los adultos sufren de una disminución del sentido del olfato preexistente, cifra que se eleva al 80% en personas mayores de 75 años.

Pese a eso, la doctora sí considera que la pérdida de olfato es uno de los síntomas clave de la enfermedad, pues se ha visto que entre el 50% y el 90% de las personas que dan positivo experimentan algún grado de pérdida del olfato.

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