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La pugna entre Mas y Puigdemont por la refundación del PDeCAT

Carles Puigdemont y Artur Mas
Los expresidents catalanes Carles Puigdemont y Artur Mas. REUTERS
  • La formación soberanista pretende que se aglutinen y cohesionen las múltiples sensibilidades que conviven en el espacio político que encabeza.
  • Puigdemont, que fue designado por Mas, pronto se hizo con el control del partido, lo que ha provocado roces entre los expresidents.
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La antigua Convergència atraviesa tiempos difíciles y, el pasado miércoles, Artur Mas volvió a reaparecer en la actualidad política para intentar aportar estabilidad a unas siglas que en tres años han sufrido varios altibajos.

Tal y como publica este lunes el diario El País, con su nueva llegada el expresident pretende reorganizar el PDeCAT pero, a pesar de que abrió la posibilidad de ser de nuevo el candidato a la Generalitat, lo que primero le preocupa es contrarrestar la influencia de Carles Puigdemont en el organigrama interno del partido.

Otra refundación

De confirmarse la estrategia orgánica que planea Mas, el partido referente de la derecha burguesa catalana, que fundó Jordi Pujol, asumiría su segunda refundación. En pocos años, la formación ha pasado de ser Convergència Democràtica de Catalunya a Partit Demòcrata Català, y ha perdido gran parte de su suelo electoral en las elecciones generales.

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De hecho, y tal y como expone El País, el PDeCAT solo superó el millón de votos en las últimas europeas y con Puigdemont como cabeza de lista. El descalabro fue más significativo en las municipales, ya que se dejó cinco puntos con respecto a 2015.

El diario apunta a que el partido sufre constantes tensiones entre la gente de Puigdemont —huido de la Justicia en Waterloo— y la actual dirección, gestionada por David Bonvehí. Y es que, continúa, acabar con Convergència en 2016 —lastrada por escándalos como el del 3%— no significó acabar con la falta de consenso interno.

Puigdemont vs Mas

En plena efervescencia independentista, fue el propio Artur Mas quien designó a Puigdemont como su sucesor, aunque otros sectores del soberanismo, como la CUP, vetó que accediese al cargo. Según relata El País, a partir de ese momento, Puigdemont intentó hacerse con el control total del partido y, pese a algunas voces internas discordantes, logró construir a su voluntad las listas para las catalanas del 21-D de 2017 —que se convocaron bajo el paraguas del artículo 155—.

Más tarde, Puigdemont volvió a desafiar a la estructura convergente creando, junto a Jordi Sànchez, un nuevo partido: la Crida Nacional. A pesar de que se definen como "ni de derechas ni de izquierdas", el objetivo principal de la formación es conseguir la independencia de Cataluña, lo que le confiere todavía más presión al PDeCAT.

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En medio del puzzle independentista, donde participan múltiples voces provenientes de diversos sectores, Puigdemont y Mas se reunieron el miércoles pasado en Waterloo para intentar marcar unas líneas programáticas generales.

En el tablero se encuentran el PDeCAT, la Crida y Junts per Catalunya, y la idea es reagrupar a todas las sensibilidades de los tres partidos para intentar vertebrar un frente común lo más cohesionado posible; sobre todo porque ERC no para de crecer y sienten que su espacio político peligra.

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