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Qué debe hacer el mundo para poner límites al cambio climático, según el Premio Nobel de Economía de 2018

Una mujer utiliza una máscara respiratoria mientras transita en bicicleta.
Una mujer utiliza una máscara respiratoria mientras transita en bicicleta. Getty Images
  • El catedrático de Yale William Nordhaus ha sido galardonado con el Premio Nobel de Economía 2018 junto al economista Paul Romer por sus avances en el análisis macroeconómico a largo plazo.
  • Nordhaus desarrolló el primer modelo capaz de integrar datos económicos y ambientales para identificar las políticas más eficaces para combatir el calentamiento global.
  • Su modelo se basa en poner precio a la emisión de carbono para facilitar la transición a procesos más sostenibles y fuentes de energía renovables.

Este lunes, la Real Academia Sueca de Ciencias ha anunciado los ganadores del Premio Nobel de Economía, que en su edición de 2018 ha recaído en los economistas estadounidenses William D. Nordhaus y Paul M. Romer. Entre sus méritos, la Academia ha destacado sus contribuciones, cada uno en su ámbito, "al análisis macroeconómico a largo plazo".

En el caso de William Nordhaus, el logro que le ha hecho merecedor de este galardón es "la integración del cambio climático" en modelos económicos para facilitar la cuantificación del impacto de este fenómeno y ayudar a identificar las iniciativas más adecuadas para combatirlo.

De este modo, el catedrático de la prestigiosa Universidad de Yale ha conseguido incluir datos ambientales para medir los costes y beneficios de la actividad económica y definir las políticas necesarias para reducir su impacto.

Más de cuatro décadas estudiando el cambio climático

El economista estadounidense lleva desde principios de los años setenta investigando sobre esta materia. Así, en 1972 publicó junto al también Premio Nobel de Economía James Tobin un estudio titulado "¿Está obsoleto el crecimiento?", en el que realizaron una investigación pionera en la que medían los recursos naturales y ambientales en valores económicos y en el que concluían que era necesario analizar en mayor profundidad el cambio climático.

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En 1974, Nordhaus se unió en Viena a un equipo interdisciplinar de físicos, meteorólogos y economistas para estudiar las implicaciones económicas del cambio climático. El resultado fue la publicación en 1977 del primer modelo económico sobre este fenómeno ambiental, al que se sumó dos años después otro estudio sobre la economía energética.

Dos décadas más tarde, las investigaciones de Nordhaus sobre el tema darían como resultado dos libros, Managing the Global Commons: The Economics of Climate Change, en 1994, y Warming the World: Economic Modeling of Global Warming, en 2000. En ambas obras, el economista desarrollaba su modelo económico para integrar datos económicos, energéticos y de emisiones, tanto a nivel global como regional.

Poner precio a la contaminación para combatirla

El modelo de Nordhaus se conoce como DICE (Dynamic Integrated Climate-Economy) y se utiliza para conocer el coste y beneficio de reducir las emisiones de carbonos a través del establecimiento de un precio para esas emisiones. Este valor se calcula relacionando los datos de población y crecimiento económico con los de emisiones de gases contaminantes y efectos del cambio climático, lo que para el catedrático supone la base para frenar el calentamiento global.

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Así, William Nordhaus aseguró a principios de este año, cuando recibió el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático, que “la receta fundamental para paliar el cambio climático es que los gobiernos, las empresas y los hogares paguen un precio alto por sus emisiones de carbono. Hoy no pagan prácticamente nada. Si el precio fuera más alto, se recurriría a otras opciones, como las renovables”.

Sin embargo, el economista ha señalado que el precio establecido actualmente para la emisión de gases contaminantes por el Acuerdo de París es apenas "un 10% de lo que debería ser para detenerlas". Por ello, Nordhaus asegura que es necesario tomar medidas a nivel global para frenar el cambio climático para poner coto a la incertidumbre que supone en la economía y evitar asumir riesgos sobre el futuro de nuestro planeta.

El papel de la innovación tecnológica

En el caso del otro premiado, Paul Romer, la academia sueca ha destacado sus aportaciones a la "integración de las innovaciones tecnológicas al análisis macroeconómico a largo plazo". Concretamente, a su investigación sobre la teoría del crecimiento endógeno, que defiende la necesidad de establecer políticas que fomenten la innovación para favorecer el desarrollo económico.

En principio, puede parecer que los campos de investigación de ambos galardonados tienen poco en común. Sin embargo, la Academia sueca ha destacado que las investigaciones de Nordhaus y Romer parten del modelo económico esbozado por Robert Solow, que recibió el Premio Nobel de Economía de 1987, sobre el que han creado modelos aplicables a fenómenos distintos, pero complementarios.

Además, las primeras declaraciones de Paul Romer tras anunciarse el fallo se han centrado en el cambio climático. "Es completamente posible que los humanos produzcamos menos carbón. En cuanto comencemos a reducir las emisiones, nos sorprenderá ver que no es tan complicado como habíamos previsto", aseguró el premiado.

Al mismo tiempo, ha publicado en Twitter uno de sus artículos en los que se resaltan los vínculos entre su trabajo y el de Nordhaus. "La conclusión de la teoría del crecimiento endógeno es que el progreso no es gratis. (...) La razón principal para aplicar un impuesto a las emisiones de gases es que la gente encuentre formas de evitar pagarlo. Queremos que los innovadores descubran nuevas maneras de que la gente tenga acceso a lo que quiera sin tener que pagar esa tasa".

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