25 megaciudades son responsables de más de la mitad de las emisiones urbanas de gases de efecto invernadero a nivel mundial

Una mujer con mascarilla en Handan, provincia de Hebei, China, el 12 de enero de 2019.
Una mujer con mascarilla en Handan, provincia de Hebei, China, el 12 de enero de 2019.
REUTERS/Stringer ATTENTION EDITORS
  • Una investigación publicada en Frontiers ha evaluado las emisiones de gases de efecto invernadero de 167 ciudades de todo el mundo. Los resultados mostraron que 25 megaciudades representaron el 52% de las emisiones totales.
  • El informe también remarca que para poder limitar el calentamiento global a 1,5 °C en este siglo, las ciudades deben adoptar políticas más ambiciosas en su objetivo por mitigar sus emisiones.
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Todo apunta a que el planeta se dirige irremediablemente hacia un aumento de temperatura superior a 3 °C para fines del siglo XXI. 

En 2015 un total de 170 países de todo el mundo acordó el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C. El motivo, evitar las drásticas consecuencias que no hacerlo tendría para el mundo. El cambio climático podría cambiar las condiciones de vida en la Tierra tal y como ahora las conocemos.

Dicho pacto se conoce como el Acuerdo de París, tras el cual muchos países y ciudades se propusieron políticas ambientales más estrictas con la meta, entre otras, de reducir sus gases de efecto invernadero. La realidad es que a pesar de ello, aún se está muy lejos de lograr los objetivos marcados por el Acuerdo de París.

El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2020 así lo remarca, afirmando que "a pesar de una ligera caída en las emisiones de dióxido de carbono causada por la pandemia de COVID-19, el mundo todavía se dirige a un aumento de temperatura muy superior al objetivo fijado".

No es el único documento en esta línea. A principios de este mes se dio a conocer que la ONU prepara un demoledor informe climático para 2022, que sostienen que los efectos del cambio climático ya no son un problema de generaciones futuras sino que sus estragos serán más que evidentes en 30 años. A conclusiones igual de alarmantes llega un exhaustivo análisis de Politico, que subraya que el sur de Europa será golpeado por la sequía, el calor asesino y el declive agrícola. 

Ahora un nuevo informe, centrado en emisiones de gases de efecto invernadero en las ciudades, concluye que las metas de reducción de emisiones urbanas actuales no son suficientes para lograr los objetivos de cambio climático global fijados para finales de siglo.

Solo 25 megaciudades son responsables del 52% de las emisiones urbanas de CO2

La investigación publicada en Frontiers in Sustainable Cities supone un balance global de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por las principales áreas urbanas del mundo. 

Aunque se ha publicado una norma internacional recomendada para la evaluación de emisiones de GEI a escala comunitaria, los métodos actuales utilizados por las ciudades varían significativamente, lo que dificulta evaluar y comparar el progreso de reducción de emisiones a lo largo del tiempo y el espacio.

El estudio busca poder abordar estos problemas. Para ello evaluó el progreso de la reducción histórica de emisiones de GEI y los objetivos climáticos de las ciudades de todo el mundo de una manera comparable. En total se analizaron 167 regiones urbanas globales (ciudades o áreas metropolitanas) de 53 países de todo el mundo  (en América del Norte y del Sur, Europa, Asia, África y Oceanía). 

Los resultados mostraron que tanto los países desarrollados como en desarrollo tienen ciudades con altas emisiones totales de GEI, pero que las megaciudades, en concreto de Asia, eran emisores especialmente importantes. 

En concreto, las 25 grandes ciudades del mundo representaron el 52% de las emisiones totales de GEI, que provienen principalmente de China (Handan, Shanghai y Suzhou las 3 ciudades más contaminantes) o Japón (Tokio), pero también de otros países como Rusia (Moscú) y Turquía (Estambul). 

Nueva York (EEUU), Frankfurt (Alemania), Londres (Reino Unido) o Ciudad de México (México) son otras de las megaciudades que se cuelan en el listado de las 50 metrópolis más contaminantes, elaborado por el estudio, donde no aparecen ni Madrid ni Barcelona.

No obstante, aunque las ciudades asiáticas son las mayores emisoras de carbono en total, las emisiones de GEI per cápita también sacan los colores a otros países.

Así, según este balance las ciudades de Europa, EEUU y Australia tenían emisiones significativamente más altas que la mayoría de las ciudades de los países en desarrollo. China, clasificada aquí como un país en desarrollo, también tenía varias ciudades donde las emisiones per cápita llegaban al nivel de los países desarrollados. No obstante, remarcan los autores del estudio, muchos países desarrollados subcontratan cadenas de producción con alto contenido de carbono al gigante asiático, lo que aumenta las emisiones relacionadas con las exportaciones de este último.

Si bien las áreas urbanas solo cubren el 2% de la superficie de la Tierra, las ciudades son grandes contribuyentes a la crisis climática, "siendo responsables de más del 70% de las emisiones de GEI y comparten una gran responsabilidad en la descarbonización de la economía mundial", como subraya el doctor Shaoqing Chen, de la Universidad Sun Yat-sen, China y coautor del informe.

Las 4 ciudades principales con la mayor reducción per cápita fueron Oslo(Noruega), Houston(EEUU), Seattle (EEUU)y Bogotá (Colombia). Las 4 ciudades principales con el mayor aumento de emisiones per cápita fueron Río de Janeiro (Brasil), Curitiba (Brasil), Johannesburgo (Sudáfrica) y Venecia (Italia).

En términos de sectores, el informe determinó que hasta el 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global derivó de los usos estacionarios de energía (como edificios residenciales, comerciales e industriales), seguido del sector del transporte (30%).

Para poder limitar el calentamiento global, las ciudades deben adoptar políticas ambientales más ambiciosas

"En general, tanto los países desarrollados como los países en desarrollo tienen ciudades con altas emisiones totales de GEI, y algunas ciudades de los países desarrollados aún generaron una gran cantidad de emisiones (como ciudades de Japón, EEUU, Corea, Alemania y Singapur) durante el período de estudio", afirman los autores.  

"Esto podría generar preocupaciones sobre la equidad, ya que las principales ciudades han generado la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero las consecuencias del cambio climático (como condiciones climáticas extremas, incendios extensos y pérdida de biodiversidad) son asumidas por todo el mundo, y las regiones más pobres posiblemente sean más vulnerables a estas consecuencias", añaden.

De las 167 ciudades analizadas hasta 113 han establecido diferentes tipos de objetivos de reducción de emisiones, mientras que tan solo 40 han establecido objetivos de neutralidad. A tenor de estos resultados Chen y su equipo establecen en el informe algunas recomendaciones políticas clave.

La primera, que las áreas urbanas identifiquen y se centren en los sectores emisores clave "para estrategias de mitigación más efectivas".

También se necesita el desarrollo de registros de emisiones de GEI globales metodológicamente consistentes, para lograr "rastrear la efectividad de las políticas urbanas de reducción de este tipo de emisiones.

Por último los investigadores advierten de la necesidad de asumir políticas ambientales más estrictas y ajustadas a la necesidad del problema, para poder abordar con éxito el reto de la emergencia climática.

"Las ciudades deberían establecer objetivos de reducción más ambiciosos y fáciles de rastrear. En cierta etapa, la intensidad del carbono es un indicador útil que muestra la descarbonización de la economía y proporciona una mayor flexibilidad para las ciudades de rápido crecimiento económico y aumento de las emisiones. Pero en el largo plazo, pasar de los objetivos de reducción de intensidad a los objetivos absolutos de reducción es esencial para lograr la neutralidad de carbono global para 2050", concluye el estudio.

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