Trabajo en un balneario nudista: es muy divertido y agotador, pero de vez en cuando tenemos que impedir que la gente tenga relaciones íntimas

Andy McGrath,
Felix Kühn.

Vabali Spa Berlin

  • Felix Kühn dirige un balneario "sin ropa" en Berlín, es decir, un spa al que los clientes acceden desnudos a las instalaciones.
  • "Es un trabajo muy físico y agotador, pero me divierte mucho", asegura Kühn.

Este artículo se basa en una conversación con Felix Kühn, de 29 años, encargado de una sauna nudista en Berlín, Alemania. El texto ha sido editado por motivos de extensión y claridad.

Empecé a trabajar en Vabali Spa en Berlín en diciembre de 2014. El primer día en la universidad, conocí a un chico que me preguntó si estaba interesado en trabajar en una sauna en la que buscaban gente. 

Más tarde me desencanté con la universidad porque me di cuenta de que asistir a las clases no era la mejor forma de aprender. Soy una persona pragmática a la que le gusta trabajar físicamente con las manos, así que decidí dejar los estudios y empezar a trabajar en Vabali.

Después de 9 años trabajando ahí soy encargado del departamento de saunas. Me encargo de dirigir a un gran grupo de empleados y de gestionar los horarios y los turnos de cada uno. 

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El balneario cuenta con un total de 240 empleados. En las saunas somos 68. En Vabali hay un montón de trabajadores en comparación con spas normales que tienen un número mucho más reducido. 

Los huéspedes entran al balneario por un pasillo exterior decorado con bambú y techo de madera. Pueden alquilar albornoces, toallas y zapatillas antes de cambiarse en los vestuarios.

Tenemos 3 salas de vapor, piscinas de agua caliente más pequeñas, una piscina de inmersión, 10 saunas y 2 piscinas grandes, una interior y otra exterior. Las temperaturas oscilan entre 55 y un máximo de 95 grados centígrados.

En el balneario no se permiten teléfonos ni dispositivos con cámara, ya que en nuestros espacios no se usa ningún tipo de ropa o bañadores y a la gente le importa mucho la intimidad.

Los huéspedes no van desnudos todo el tiempo, sólo en la piscina y la sauna. En el resto del balneario es obligatorio llevar albornoz o cubrirse con alguna prenda.

Estar desnudo no supone un gran problema en Alemania

Tardé 2 semanas en acostumbrarme a ver a la gente desnuda, no con los clientes en la sauna, sino con mis compañeros cuando nos cambiábamos en los vestuarios delante de los demás.

Pero la desnudez no es un gran problema aquí, sobre todo porque hay múltiples playas nudistas y es algo bastante común. En ciertas zonas del país es una mentalidad generalizada y a nadie le escandaliza ver a la gente desnuda en las playas. Nos lo tomamos como "este es mi cuerpo y este es tu cuerpo" y no le damos más vueltas. 

En cierto modo, es una forma de evitar los prejuicios entre la gente que te rodea, porque todos tenemos inseguridades y no pasa nada. Ahora, es totalmente normal para mí.

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Nuestras normas son claras: los clientes tienen prohibido tener relaciones sexuales, pero de vez en cuando siempre hay gente que lo intenta

Algunos llegan, ven muchos cuerpos desnudos y empiezan a calentarse la mente. Yo entiendo que estando ahí con tu pareja, desnudos y especialmente habiendo bebido unas cuantas copas de vino, puede resultar difícil no ponerse en ese mood. Pero las normas son claras.

La mayoría de las veces no es en las saunas de 95 grados, sino más bien en las salas de vapor o en las de 70 grados. Para evitarlo, les hacemos saber que están en un lugar público donde otras personas podrían sentirse incómodas, y si no les parece bien, básicamente les pedimos que se vayan.

La clave para disfrutar de la sauna es empezar poco a poco

Para disfrutar de la experiencia en la sauna yo recomiendo empezar con unos 70 grados si se es nuevo, y luego ir subiendo, ya que hay que acostumbrar poco a poco al sistema cardiovascular. Lo más importante es escuchar al cuerpo. Si se empiezan a sentir molestias, es mejor salir de la sauna.

Además, es muy importante beber agua antes, durante y después de los tratamientos. A veces la gente se desmaya después de usar la sauna y la causa más común es por no haber bebido lo suficiente.

También ofrecemos diferentes ceremonias cada media hora. Desde un tratamiento de exfoliación, una meditación sonora en la sauna, una pieza musical especial interpretada con aromas típicos indonesios o un tratamiento de abedul.

Estos elementos suelen provocar que la gente se relaje y tengan el impulso de hacer lo que quieren hacer en ese momento. A veces se sientan, se detienen un momento y escriben algo, como si fueran un autor que intenta retener una idea. La mayoría de las ocasiones esto es una reacción corporal a una vida llena del estrés que se viven en la gran ciudad y a la ausencia de calma. 

También está el "aufguss", o infusión, en la que se proporciona a la gente olores agradables y se les hace sudar y que se lleva a cabo en 3 rondas de infusión, que suelen durar entre 10 y 12 minutos.

El maestro de ceremonias evapora un poco de agua y pone un poco de hielo junto a los aceites esenciales. En torno a los aromas, se construye una historia en la que se va guiando a la gente hacia la relajación. Por ejemplo, los aromas asiáticos son muy efectivos: se suele empezar por los olores de China, pasando por Japón con la fruta yuzu y luego saltar a Nepal para oler la flor Jatamansi.

A continuación, el guía tritura hielo en la estufa, vierte el agua alrededor y empieza a abanicar, utilizando ramas, toallas y abanicos. Esto básicamente rompe la capa de sudor de la piel y te hace transpirar un poco más.

Para el aufguss, el personal masculino sólo lleva un peshtemal —una pequeña tela de color del hammam— envuelto alrededor de las caderas para tapar la zona íntima.

La ceremonia es bastante intensa. Se aumenta la humedad del aire y se baja la temperatura cuando se hace la infusión. Se siente más calor, pero en realidad es al revés. Ahora estoy acostumbrado porque ya he hecho más de 6.000 infusiones.

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Es un trabajo muy físico y agotador, pero me lo paso muy bien

Sigo haciendo infusiones en la sauna. Es donde empecé. Es mi pasión, no es sólo un trabajo para mí y es algo que intento transmitir a los nuevos empleados.

Lo que más me gusta de mi trabajo es el equipo que me rodea. Es como volver a casa cuando llegas al trabajo, somos una familia. Nos reímos mucho y nos divertimos. Hay una conexión muy fuerte y a menudo nos reunimos fuera de Vabali para pasar el rato.

Solo espero poder seguir con este trabajo el mayor tiempo posible: ser hospitalario con la gente, hacérselo pasar bien, inventar mis propios tratamientos, enseñar a mis colegas y encender en ellos esa chispa que se encendió en mí hace casi 9 años.

Y si los huéspedes tienen caras suaves y te sonríen cuando se van, sabes que lo has hecho todo bien.

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