Hacer 300 minutos a la semana de ejercicio moderado puede ayudar a reducir el riesgo de padecer algunos de los cánceres más comunes

personas haciendo ejercicio
Gabin Vallet/Unsplash
  • Algo tan simple como levantarse y empezar a moverse podría ayudar a miles de personas a evitar desarrollar cáncer en los próximos años.
  • Según un reciente estudio, solo en EEUU más de 46.000 casos de cánceres comunes podrían prevenirse con cumplir las pautas de actividad física de 300 minutos de ejercicio moderado a la semana.
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Solo en EEUU más de 46.000 casos de cáncer al año podrían potencialmente evitarse si la población  cumpliera con las 5 horas semanales recomendadas de actividad física de intensidad moderada.

Así lo evidencia un estudio reciente que analizó la incidencia del cáncer y los hábitos de actividad física de casi 600.000 estadounidenses. Los hallazgos subrayan que en torno al  3% de los cánceres más comunes en este país están fuertemente relacionados con la inactividad. 

Un vínculo que fácilmente es extrapolable a otros lugares. —Entre los tipos de tumores más frecuentes entre la población estadounidense se encuentran algunos de los que también se colocan como los más comunes en nuestro país: como el cáncer colorectal, de páncreas, pulmón, mama o vejiga—.

Para llegar a estas conclusiones, investigadores de la American Cancer Society y la Emory University utilizaron la fracción atribuible poblacional (FAP)  un tipo de análisis estadístico que estima, una vez asumida la causalidad, cuál es la carga de enfermedad que es atribuible a un factor concreto en la población.

Primeramente extrajeron datos anónimos de la base de Estadísticas de Cáncer de EEUU relativos a todos los casos de estadounidenses mayores de 30 años entre 2013 y 2016. 

El equipo se centró tanto en casos total como en 7 tipos concretos más vinculados a la inactividad  — como cáncer de estómago, riñón, esófago (adenocarcinoma ), cáncer de colon, vejiga, mama y endometrio—.

Posteriormente detectaron la actividad física o el sedentarismo de la población del país. Se incluyeron datos autoinformados sobre con qué frecuencia y de qué forma hacían ejercicio las personas.

Con todos estos datos, y tras ajustar factores como sexo, edad y raza o etnia y masa corporal, el modelo estadístico arrojó el llamativo resultado: hasta un total de 46.356 de casos, el 3 % de todos los cánceres anuales (excluyendo los cánceres de piel no melanoma), podían relacionarse con la inactividad.

Por tipos concretos de tumor, el cáncer de estómago fue el más relacionado con el sedentarismo, con un 16,9% de todos los casos anuales atribuibles a la falta de movimiento, frente al 3,9%  referido a los tumores de vejiga. 

El cáncer es una enfermedad compleja y multicausal sobre la que influyen muchos aspectos. Algunos como la genética son difícilmente modificables, pero sobre otros como los relacionados con el estilo de vida (desde la alimentación hasta el ejercicio o el tabaquismo) se puede actuar.

"Nuestro organismo está diseñado para el movimiento", explicó previamente a Business Insider España la doctora Amelia Carro Hevia, cardióloga especialista en medicina cardiovascular y cardiología preventiva, directora médica del Instituto Corvilud. 

"La inactividad evita el funcionamiento de muchas estructuras que participan en procesos vitales y resulta dañina hasta el punto de ser un claro factor de riesgo de enfermedades crónicas y cáncer", añadió.

Si bien aún no se conoce con exactitud de qué manera el sedentarismo contribuye a la aparición del cáncer, estudios previos han señalado los beneficios de estar activo frente a esta severa enfermedad.

Ensayos en animales han detectado cómo el ejercicio puede reducir la progresión de tumores al favorecer cambios metabólicos de ciertas células inmunitarias con actividad antitumoral. 

En 2016 una revisión publicada en JAMA sobre un total de 1,44 millones de participantes detectó que la actividad física en el tiempo de ocio se asoció con menor riesgo de hasta 13 tipos de cáncer.

En línea con esto, el estudio actual apunta que solo con cumplir con las pautas recomendadas de 5 horas semanales de ejercicio moderado (en torno a unos 300 minutos semanales o algo más de 30 minutos diarios), se podría reducir el riesgo de cáncer.

No obstante, con ello los investigadores no pretende señalar a aquellos menos inactivos o asegurar que por empezar a moverse alguien estará libre de padecer esta enfermedad. 

Sin embargo, es una más de la creciente evidencia que enfatiza la necesidad de comprender que mantenerse activo es uno de los caminos más directos hacia la buena salud.

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