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Los 4 impuestos directos y los 3 indirectos más habituales

El plazo límite para presentar la Declaración de la Renta 2017 ya ha finalizado, si se entrega fuera de plazo hay que abonar un recargo a la Agencia Tributaria.
El plazo límite para presentar la Declaración de la Renta 2017 ya ha finalizado, si se entrega fuera de plazo hay que abonar un recargo a la Agencia Tributaria. Pixabay

Los  españoles pagamos impuestos todo el año y la declaración de la renta es solo uno de los tributos a los que hacemos frente. Cada vez que compras algo estás pagando impuestos gracias a los llamados impuestos indirectos.

En España conviven varios tipos de tributos que gravan de todo, desde la compra de galletas hasta las cervezas que te tomas con tus amigos pasando por la gasolina que hechas al coche, lo que ganas con tus inversiones o el mero hecho de tener vivienda o coche. Hay muchas formas de clasificar estos impuestos y una de las más habituales es dividirlos entre impuestos directos e indirectos.

Diferencias entre impuestos directos e indirectos

Los impuestos directos se aplican sobre una manifestación directa o inmediata de la capacidad económica, como puede ser la posesión de un patrimonio  o la obtención de una renta. Esto que suena tan técnico, quiere decir que este tipo de tributo se aplica sobre posesiones o ingresos que obtiene una persona o empresa. Su mayor exponente es la declaración de la renta y es, en cierto sentido, un tipo de impuesto más personalizado.

Por su parte, los impuestos indirectos gravan el consumo de bienes y servicios, así como  la transmisión de bienes y derechos en general. Este tipo de impuestos tienden a pasar más desapercibidos como, por ejemplo, ocurre con el IVA, su mayor exponente.

Impuestos directos más conocidos

La mejor forma de distinguir entre impuestos directos e indirectos es mediante el ejemplo. Nada como tener claros cuáles son los tributos directos más habituales para despejar dudas.

Impuesto sobre la renta

El IRPF o Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es el ejemplo más claro de impuesto directo. Este tributo grava tu renta, el dinero que ganas cada año tanto por tu salario como por tus ahorros. Se trata de un impuesto 100% personal que se aplica de forma directa a tus ingresos, sólo que en lugar de ser constante, se paga una vez al año.

En esta misma línea funciona el Impuesto sobre la renta de no residentes, que se aplica a las personas con intereses económicos en el país pero que viven fuera de él.

Impuesto sobre Sociedades

Es el homónimo del IRPF sólo que aplicado a empresas. En este caso lo que se grava son los ingresos de las compañías y más concretamente su beneficio. Y es que al presentar el tributo, las compañías enfrentan lo que han ingresado a lo que han gastado y tributan por la diferencia.

Impuesto sobre Sucesiones  y Donaciones

Este impuesto también es directo porque grava el incremento patrimonial tras una herencia o una donación. La diferencia entre sucesiones y donaciones es que las primeras se producen tras el fallecimiento (la herencia) y la segunda entre personas vivas y se trata de entregas sin contraprestación.

Leer más: Cuánto hay que pagar de impuesto de sucesiones en cada comunidad autónoma

Impuesto sobre el Patrimonio

El Impuesto sobre el Patrimonio puede considerarse un complemento del IRPF. Aquí no se grava lo que ingresas, sino lo que tienes. De nuevo, se trata de un impuesto directo porque se aplica directamente sobre tus bienes.

Impuesto sobre Bienes Inmuebles

Más conocido como el IBI, es un impuesto que se paga por el hecho de tener casa, se use o no se use. El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica o impuesto de circulación funciona de forma similar. El simple hecho de tener un coche con el que circular te obliga a pagarlo, salvo que el vehículo esté dado de baja en tráfico. Ambos son impuestos municipales y su cuantía depende de donde vivas -aquí puedes ver las diferencias entre ciudades-.

Entre los impuestos directos también se incluyen el Impuesto de Actividades Económicas o la Plusvalía Municipal, ahora en el ojo del huracán.

En realidad, para saber si un impuesto es o no directo sólo tienes que pensar si se aplica de forma específica  sobre un ingreso o patrimonio más que sobre tu capacidad para comprarlo.

Cuáles son los impuestos indirectos en España
quinntheislander / pixabay

Impuestos indirectos más conocidos

Los impuestos indirectos pueden pasar más desapercibidos, pero son los que se aplican en el día a día. Son como los gastos hormiga de tus finanzas personales, sólo que no puedes recortarlos y tampoco los disfrutas de ninguna forma. Estos son los más habituales.

El IVA

El Impuesto sobre el Valor Añadido se creó tal y como lo conocemos en 1986 por exigencias de la Comunidad Europea, aunque antes ya se venían aplicando modelos similares. El IVA es un porcentaje que las empresas suman por sus servicios en cada paso de la cadena productiva y que termina pagando el usuario final. Y es que a efectos de IVA las empresas sólo son recaudadoras del impuesto, no ganan nada con él ya que después tienen que ingresárselo a Hacienda.

En España hay ahora mismo tres tipos de IVA: superreducido del 4% para productos de primera necesidad, reducido del 10% para determinados productos y sectores que se quiere impulsar y general del 21% que es el que se aplica mayoritariamente.

Impuesto de Transmisiones Patrimoniales

Es el IVA de los productos de segunda mano, ya que el IVA se limita a los productos nuevos. Entre los impuestos al comprar una casa de segunda mano está el ITP, como también cuando compras un coche usado.

En realidad el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales no se limita a grandes compras y debería aplicarse  a cualquier transacción, incluidas las compras online en plataformas de cómo Wallapop o Vibbo.

Impuestos especiales

El abanico de impuestos especiales en España es más que amplio. Dentro del mismo se incluyen los impuestos sobre las bebidas alcohólicas, los hidrocarburos, la electricidad, el tabaco e incluso el impuesto sobre matriculación. Estos impuestos están regulados por la Ley 38/1992 y el Real Decreto 1165/1995. 

La cuantía depende de cada producto pero en algunos casos como el de la gasolina puede suponer casi la mitad del precio final. Este tipo de tributo tiende a pasar desapercibido, como ocurre con el IVA (salvo para los autónomos y empresas) y todos los impuestos que no hay que liquidar una o varias veces al año.

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