El miedo a la estanflación es real, aunque no es nuevo: 5 ejemplos de cómo te impactará en el día a día, como ya sucedió en los años 70

Un hombre delante de una plancha de billetes de euro
REUTERS/Clodagh Kilcoyne

La crisis de Ucrania y los picos en la incertidumbre económica y las materias primas han reavivado los temores de "estanflación", un concepto que equivale a inflación y estancamiento económico.

Las tendencias de Google muestran que las búsquedas de "estanflación" son las más altas en una década. El consenso sobre el crecimiento del PIB de Estados Unidos este año es del 3,7% con una inflación del 5%. “Ambos empeorarán, pero los peores temores pueden haberse exagerado”, explica Ben Laidler, estratega de mercados globales de la plataforma de inversión en multiactivos eToro.

“El crecimiento debe ser resistente, los políticos han de ser flexibles y los mercados deben ajustarse rápidamente”, avisa el experto del bróker.

Los miedos a una estanflación global aumentan el pánico entre los inversores después de que los precios del petróleo WTI hayan subido por encima de los 128 dólares por barril y el Brent haya llegado casi a los 137 dólares ante las perspectivas de que se puedan prohibir las importaciones de energía rusa.

“La guerra de Rusia y Ucrania impactará negativamente en el crecimiento económico de Europa y de todo el mundo, por lo que un menor crecimiento y una elevada inflación y en aumento es el peor escenario económico que se puede tener, ya que los bancos centrales tienen que subir tipos para frenar la escalada de los precios en vez de introducir políticas monetarias expansivas que han sido el antídoto en las crisis anteriores que hemos vivido”, explica Sergio Ávila, analista de IG.

Irremediablemente, esto hace recordar a la situación que se vivió en los años 70, en la que se produjo la gran crisis del petróleo.

Un trabajador con mascarilla en una refinería de petróleo

¿Qué ocurrió? Los grandes productores de petróleo disminuyeron la producción artificialmente para que subieran los precios. Y esta subida de precios se propagó por la economía. Afectó a la oferta, que terminó por hundirse.

Ahora, con las sanciones económicas a Rusia y la salida de la pandemia, se ha generado una descomunal demanda y una oferta bloqueada. Por tanto, los precios energéticos no han parado de dispararse.

En la década de los 70 la deriva fue un descenso del crecimiento con un despegue medio de los precios, que además tuvo efectos colaterales: al haber mucha inflación los salarios subieron sin que hubiera aumentos de productividad. Y llegó la famosa estanflación.

En Estados Unidos la tasa de inflación, medida a través del IPC, supero el 10% por primera vez desde hacía varias décadas y el desempleo pasó del 4,9% en 1973 al 8,5% en 1975

Pero, ¿cuál es la repercusión de todo esto en los mercados y de cara al consumidor?

Las rentas más bajas se verían más afectadas

Pensionistas sacando dinero del cajero

“Unos tipos de interés más altos que solo compensen una mayor inflación estarían asociados a un escenario de estanflación. En un contexto de desigualdad social récord, un aumento estructural de la inflación sin un incremento de la productividad, y, por tanto, de los salarios reales, afectaría cruel y desproporcionadamente a las rentas más bajas”, explica Yves Bonzon, CIO de Julius Baer.

En un informe, Amundi cita lo ocurrido en la década de los 70. “En la década de 1970, la estanflación llevó a Reaganonomics, donde el presidente Ronald Reagan redujo el papel del gobierno. Acometió políticas que llevaron a un período de desregulación, bajos impuestos, gasto interno limitado y una creencia en el libre mercado. El neoliberalismo se afianzó y se convirtió en el pilar principal de la formulación de políticas económicas de Estados Unidos que se ha mantenido en su mayor parte hasta ahora”, ahonda.

Un problema importante para la rentabilidad de las inversiones

Un trader de la bolsa de Frankfurt reacciona a las caídas de los mercados

La estanflación genera también problemas en el ámbito de la inversión. Sin crecimiento económico la bolsa no tiende a subir, ya que las empresas no generan el mismo beneficio. Esto lastra las cotizaciones.

“Este estancamiento del crecimiento y de la posible rentabilidad de la bolsa se agrava, además, ante una situación de inflación, donde los saldos pueden entrar rápidamente en pérdidas en términos reales”, comenta en un informe Goldman Sachs. “Una rentabilidad de un 10% al año es muy buena si la inflación es de un 2-3%, pero nefasta si es del 15%”, añaden.

Siguiendo los ejemplos de los años 70, la manera que tiene un inversor de compensar este problema es asumiendo más riesgo en sus inversiones, algo que además se ve agravado por los bajos tipos de interés.

¿Subidas salariales para contrarrestar la inflación? No es tan sencillo

Una jefa paga el sueldo a su empleada

La gran inflación generada en los años 70, que llegó a ser de más del 25%, provocó que los trabajadores exigieran subidas salariales acordes con esos precios.

¿Qué generó todo eso? Se desarrolló un círculo vicioso. 

Básicamente, porque los empresarios, para amortiguar las subidas de salarios, incrementaban los precios de los productos de forma equivalente, con lo cual la inflación volvía a subir, y los trabajadores volvían a pedir subidas. Una espiral que alimentaba aún más el clima inflacionario.

La escalada de precios impactará (todavía más) en todo tipo de productos y servicios: desde billetes de avión...

El Wright Spirit de Wright Electric.

Otra gran consecuencia para el consumidor y que afecta a los mercados es el notable incremento de los precios de los billetes de avión, según el ejemplo que se observa en la historia.

El tráfico mundial de pasajeros de líneas aéreas fue en ascenso imparable desde los años 70, según los datos del Banco Mundial. El aumento del precio de los combustibles y el desajuste entre oferta y demanda disparó las tasas. Algo que podría repetirse en la actualidad, teniendo en cuenta que el planeta sale de la pandemia.

“El coste del fuel y el repunte de precios afectará al precio de los billetes de los aviones, sin lugar a dudas… En los años 70 podían volar solo los más privilegiados y no creo que lleguemos a ese punto, pero sí que cambiará el esquema tal como lo conocemos ahora”, apunta Alfredo Rodríguez, analista financiero independiente.

... a las principales materias primas, que ya están en máximos históricos por la situación en Ucrania

Lingotes de aluminio en un almacén del London Metal Exchange en Malasia.

A mitad de los años 70, el precio de la tonelada de aluminio rondaba los 10.000 dólares. Este metal sacado de la bauxita se emplea en muchas cosas: desde latas de refrescos, hasta para hacer más ligeras partes de aviones o para la industria de bienes de equipo. Ahora, con el clima bélico, el precio ha vuelto a subir.

En las últimas décadas, el precio se ha visto influido por la crisis de 2008 que disminuyó la demanda en general de productos que usan aluminio. Luego, por la entrada de China como productor mundial. Y, recientemente, por la guerra de tarifas entre Estados Unidos y China.

Pero no es la única: petróleo, gas natural, maíz, soja, trigo, platino, níquel, cobre o paladio están sufriendo ya aumentos espectaculares en sus precios. “El mercado de materias primas va a seguir en ascenso si vamos a un entorno de más inflación y estancamiento económico”, vaticinan los expertos de UBS.

Otros artículos interesantes:

La guerra de Ucrania vuelve a avivar el 'doomscrolling': la adicción a consumir información negativa

Calviño avisa de que la guerra de Putin puede frenar la recuperación económica de España: "Vienen tiempos difíciles"

La guerra en Ucrania causa otro dolor de cabeza al sector de los coches eléctricos por la subida del níquel, clave para fabricar baterías

Te recomendamos