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El físico que ha ganado un Nobel con 96 años asegura que su nuevo invento proveerá de energía limpia y barata a todo el mundo

96-year-old Nobel Laureate Arthur Ashkin in his basement lab on December 21, 2018. Ashkin won half of the 2018 Nobel Prize in Physics for his work inventing optical tweezers in the late 1980s.
El ganador del Premio Nobel de 96 años, Arthur Ashkin, en su laboratorio el 21 de diciembre de 2018. Ashkin ganó el Premio Nobel en Física por inventar las pinzas ópticas a finales de 1980. Hilary Brueck/Business Insider
  • A sus 96 años, Arthur Ashkin es la persona más longeva que ha conseguido un Premio Nobel (lo hizo en 2018).
  • Ashkin ha ganado el Nobel de Física por su papel en el desarrollo de una tecnología que hace que partículas microscópicas puedan levitar usando sólo luz. El físico desarrolló este trabajo en Bell Labs en las décadas de los 60, 70 y 80.
  • Su ingenio llevó al descubrimiento de las pinzas ópticas, que se utilizan para estirar el ADN e inventar una prueba para la malaria que salva vidas. 
  • Pero el Nobel asegura que no lo ha inventado todo aún. Su obsesión por la luz ha dado, recientemente, un giro hacia la energía solar.

RUMSON, NUEVA JERSEY - Arthur Ashkin, la persona de mayor edad que ha ganado un Premio Nobel de todo el mundo, prefiere la comodidad al estilo. Cuando nos encontramos en su casa de Nueva Jersey,  llevaba puesto un forro polar con cremallera, pantalones de pana y Crocs con pelo.

El atuendo tiene sentido en alguien que dedica mucho tiempo a probar nuevos inventos en su sótano. Ashkin, de 96 años, ha convertido el bajo de su casa en un laboratorio donde desarrolla un dispositivo para aprovechar la energía solar.

"Estoy desarrollando electricidad barata", asegura.  

El nuevo invento de Ashkin utiliza la geometría para capturar y canalizar la luz. En esencia, se basa en tubos reflectantes que intensifican el reflejo de la luz, lo que podría convertir a los actuales paneles solares en más eficientes o incluso reemplazarlos con algo más barato y más sencillo.

Los tubos son "muy baratos", cuenta Ashkin, solo cuesta unos céntimos producirlos. Por eso cree que "salvarán el mundo".

Y no solo eso: el físico tiene un ojo puesto en un segundo Premio Nobel, aunque el primero lo ganó en 2018.

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"Y también ganaré", afirma.

La fascinación vital de Ashkin por la luz ha salvado incontables vidas. En su día, compartió el Premio Nobel de Física por inventar una tecnología para hacer levitar partículas microscópicas con pinzas ópticas.

En esencia, era un potente rayo láser que podía "coger cosas muy pequeñas", como lo describe Ashkin. 

Las pinzas ópticas pueden coger y estirar el ADN, lo que nos ayuda a explorar algunos de los mayores misterios de la vida.

La técnica ha sido aplicada en biología, nanotecnología, espectroscopia y más; ha ayudado a los científicos a desarrollar una prueba sanguínea para la malaria y entender mejor cómo los medicamentos para el colesterol ablandan nuestros glóbulos rojos.

Arthur Ashkin (far left) won half of the 2018 Nobel Prize in physics. The other half was split between Gerard Mourou of France (center) and Donna Strickland of Canada (right), who became the third woman awarded the physics prize
REUTERS/Brendan McDermid/Charles Platiau/Peter Power

Pero Ashkin no está interesado en celebrar el Nobel. Ya está centrado en sus tubos concentradores de luz.

Cómo levitar

Cuando Ashkin recibió la trascendental llamada de la Academia Sueca el 2 de octubre de 2018, pensó que se trataba de una broma.

Esto se debe a que otro científico, el exsecretario de Energía de EEUU Stephen Chu, ya había compartido en 1997 el Nobel por un investigación vinculada a la compañía estadounidense de investigación y desarrollo científico Bell Labs, donde Ashkin trabajó cuando desarrolló las pinzas ópticas.

El trabajo de Chu se apoyaba en el de Ashkin. Implicó recoger algas de estanques, colocar los organismos ondulados bajo el microscopio y hacerlos "levitar", como lo describe Ashkin, utilizando solo un haz láser.

Arthur Ashkin working with a laser at Bell Labs in 1970.
Arthur Ashkin trabajando con un láser en el Bell Labs en 1970. Nokia Bell Labs

"Esta luz brilla en ti, ¿sabes que te está empujando?", me preguntó, señalando a una lámpara situada al lado. "La mayor parte de la gente no lo sabe. Pero así es, porque tiene energía. Al ser tan pequeño, no lo sientes".

Ashkin comenzó a investigar estas propiedades de la luz para mejorar las tecnologías de la comunicación para Bell Labs.

"La luz es una onda, ¿verdad?", inquiere. "En física también es una partícula... y es una partícula un tanto misteriosa".

Pero una vez que Ashkin se dio cuenta de que la presión de los protones, las partículas fundamentales de la luz, podían levantar objetos muy pequeños, dio un giro para centrarse en la biología y empezó a utilizar las pinzas ópticas para atrapar, levantar, tirar y estirar cosas tan pequeñas como el ADN. 

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Así, Bell Labs le concendió una licencia a Ashkin para que explorase la manera en que esta técnica podría aplicarse a los seres vivos y descubrió cómo retener a organismos unicelulares utilizando la luz.  

"Puedes pincharlos como lo harías con unas pinzas", señaló el actual presidente de Nokia Bell Labs, Marcus Weldon, "Ashkin podría mover los núcleos alrededor y entre ellos, y podría hacer un montón de cosas geniales".

Algunos de los compañeros de Ashkin en Bell Labs se quedaron perplejos cuando atrapó a los organismos en la luz por primera vez.

"¡Oh! ¡Tienes que ver esto, Ashkin está atrapando bichos! ¡Está atrapando bichos!", recuerda que alguien gritaba.

"Me sorprendió. Sorprendería a cualquiera", añade Ashkin. "Inventé la levitación óptica".  

Pero Ashkin no se detiene mucho en estos momentos. Tras darse cuenta que aquella llamada por el Premio Nobel era real, estaba emocionado por la exposición pública que tendría, que ayudaría a que su investigación fuera publicada. 

Nobel Laureate Arthur Ashkin with one of the microscopes he used when he was a researcher at Bell Labs. Ashkin won half of the 2018 Nobel Prize in Physics for his work inventing optical tweezers at Bell in the late 1980s.
El Premio Nobel Arthur Ashkin con uno de los microscopios que utilizaba como investigador en el Bell Labs. Hilary Brueck/Business Insider

Concentrar la luz

Cuando Ashkin se jubiló de Bell Labs en 1992, el laboratorio le cedió el equipo de levitación para que se lo llevara a casa. Se llevó todo excepto el láser de alta potencia (insistiendo en que en su casa no tenía el voltaje necesario para utilizarlo).

En su sótano, Ashkin trabaja ahora con la columna encorvada sobre su mesa de trabajo. El bastón que utiliza para bajar las escaleras lo deja a un lado, olvidado. Rollos de cinta de pintor y papel plata reflectante ensucian las mesa de madera y el suelo de cemento.

El científico ha construido tantos artilugios brillantes y ligeros en este laboratorio subterráneo que, de hecho, algunos ocupan su garaje, dejando poco espacio para el coche de la familia.

Ashkin ya ha presentado la documentación para las patentes (suma hasta 47 patentes hasta la fecha) por su nuevo invento, pero insiste en que no está listo para compartir fotos de los tubos concentradores de luz con el público. 

Pronto, espera publicar sus resultados en la revista Science.

96-year-old Nobel Laureate Arthur Ashkin in his basement lab on Friday, December 21, 2018. Ashkin won half of the 2018 Nobel Prize in Physics for his work inventing optical tweezers in the late 1980s.
El premio Nobel de 96 años, Arthur Ashkin, en su laboratorio casero. Hilary Brueck/Business Insider

Ashkin está seguro de que una vez que presente el diseño, esta nueva tecnología recorrerá todo el mundo, desde su casa en Nueva Jersey a la India y más allá, ofreciendo energía limpia, renovable y barata a hogares y negocios.

"Los grandes intelectos generalmente no descansan", opina el presidente de Bell Labs. "Está claro que Ashkin todavía se pregunta cómo solucionar grandes problemas aunque haya ganado el Nobel. Y eso me encanta".  

Ashkin utilizará el dinero del Premio Nobel para llevar a su esposa a comer

Ashkin creció en Brooklyn durante la Gran Depresión. Era un niño escuálido y quisquilloso que sobrevivía a base de leche. Su padre, dentista, era inmigrante ucraniano. El único libro que recuerda que tenían en casa era  El Libro del Conocimiento: enciclopedia para niños.

 Ashkin devoró el ejemplar, especialmente los capítulos en los que aparece el personaje Wonder Why.

 "Wonder Why preguntaba por qué el cielo es azul", resalta Ashkin. "Después, Wonder Why te lo contaba. Era fascinante porque quería saber cómo funcionaban las cosas... estos fueron mis primeros pasos hacia la ciencia".

Esta curiosidad llevó a Ashkin a sacarse a el doctorado en Cornell. Allí conoció a Aline, que se convirtió en su mujer durante más de 64 años.

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"Era muy tímido, pero conocí a esta chica, que era especial", recuerda Ashkin. "Estaba demasiado nervioso para preguntarle su número de teléfono".

Ashkin afirma que nunca dio clases de química porque aprendió todo lo que necesitaba saber con su mujer, una genia de la química 10 años menor que él.

"Me casé con ella porque es inteligente", rememora. El sentimiento es mutuo.  

"Estoy realmente sorprendida que a los 96 años siga siendo tan brillante", ríe Aline, aunque "a veces está un poco más irritable". 

El Nobel está de acuerdo: "Puedo ser muy irritable", afirma Ashkin.

96-year-old Nobel Laureate Arthur Ashkin and his wife Aline (86) at their New Jersey home on Friday, December 21, 2018.
El galardonado con un Premio Nobel, de 96 años, Arthur Ashkin y su mujer Aline (86 años) en su casa de Nueva Jersey. Hilary Brueck/Business Insider

Preguntado sobre cómo utilizará el dinero del premio, casi 500.000 dólares (437.500 euros), Ashkin asegura que tiene una idea en mente.

"Quiero llevar a Aline a un buen restaurante y que comamos algo bueno", señala. (Su mujer apunta que tienen cinco nietos que pronto irán a la universidad, así que probablemente podrán utilizar una buena parte de ese dinero).  

Mientras Ashkin avanza para revelarle al mundo su próximo invento, su mujer no ve ninguna razón por la que esperar celebrar un segundo Premio Nobel.

 "Creo que uno es suficiente", zanja ella.

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