La tasa de natalidad de China ha tocado mínimos históricos, y eso podría causar un efecto dominó en la economía mundial

La natalidad ha caído en China a mínimos históricos

China News Service/Getty Images

  • Una crisis demográfica se cierne sobre China, la segunda economía más grande del mundo, con una tasa de natalidad en mínimos históricos.
  • Esta situación puede desestabilizar un motor clave de la economía mundial y podría sacudir a los socios económicos más cercanos de China.
  • También podría hacer subir la inflación mundial al agotarse el manantial de productos baratos y trabajadores con salarios bajos.
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Ha sido un año difícil para la economía china, con la crisis de Evergrande y los casos de COVID-19 que han obligado a cerrar puertos logísticos muy importantes.

Sin embargo, cualquier problema a corto plazo palidece en comparación con la crisis demográfica que se cierne sobre la segunda economía del mundo.

Las consecuencias podrían ser nefastas para China en las próximas décadas e incluso podrían reconfigurar el mundo, ya que el problema podría desestabilizar un motor clave del crecimiento mundial. Incluso podría hacer subir la inflación mundial.

En pocas palabras: China, el país con más habitantes del mundo, podría quedarse pronto sin trabajadores.

La tasa de natalidad del país alcanzó un mínimo histórico el año pasado, según los últimos datos publicados por la Oficina de Estadísticas Económicas del país a finales de noviembre, con sólo 8,5 nacimientos por cada 1.000 personas. Se trata de la cifra más baja desde que se iniciaron los datos en 1978, y probablemente la más baja desde la década de 1940.

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En la raíz del problema está la política de un tener solo un hijo de China, impuesta desde hace décadas, y que fue eliminada en 2016. 

Educar a los hijos en China se está volviendo mucho más caro al tiempo que se ha producido un cambio cultural importante con las mujeres cada vez más enfocadas en su carreras profesionales.

La población china de entre 15 y 64 años no ha dejado de disminuir desde 2010, según datos del Banco Mundial.

En este sentido, los grandes aumentos de la productividad podrían compensar la disminución de la población de trabajadores, pero esta variable también se ha desacelerado considerablemente en los últimos años.

Craig Botham, economista en jefe para China de Pantheon Macroeconomics, da entre 5 y 10 años antes de que la demografía y la desaceleración del crecimiento de la productividad se conviertan en fuertes contratiempos para China. 

"Las tasas de crecimiento que hemos tenido históricamente no van a volver", explica a Business Insder. "A partir de aquí todo es cuesta abajo".

Con todo ello, y parafraseando un famoso comentario del siglo XIX, "cuando China estornuda, la economía mundial se resfría.

Tras de expandirse con una media anual del 10% desde la reforma de su economía en 1978, China representaba más del 17% del producto interno bruto mundial en 2020, según datos del Banco Mundial. Su participación en el comercio mundial fue del 15%.

El problema se agudiza si se tiene en cuenta su capilaridad en el resto de economías: desde África subsahariana hasta el Caribe, muchos países están estrechamente relacionados con China y necesitan que su economía siga robusta.

A través de la iniciativa Belt and Road, la considerada nueva ruta de la Seda, China ha invertido más de 480.000 millones de dólares —más 424.000 en euros— en proyectos de construcción en todo el mundo desde 2005, según la OCDE

Una desaceleración de China significa que el grifo de dinero podría comenzar a suavizarse, o incluso cortarse por completo. En las economías desarrolladas, el impacto puede ser menos directo, pero no menos preocupante.

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"Un crecimiento más lento en China tendrá un impacto negativo en el desarrollo económico de Europa y Estados Unidos", apuntaba Hao Zhou, economista senior de Commerzbank en una nota reciente a los clientes. 

Pero esto no es todo.

"Las consecuencias para la inflación podrían ser incluso mucho más importantes", apuntaba el experto.

China es la fábrica del mundo: sus productos baratos y sus bajos salarios han ayudado a mantener una inflación global baja y estable durante las últimas 2 décadas.

En este sentido, menos trabajadores significa claramente salarios más altos. Esto sería una clave positiva para los empleados en China y también los de otros puntos.

Sin embargo, Zhou explica que esto "probablemente traerá de vuelta presiones inflacionarias más fuertes a nivel mundial". Eso es lo último que quieren los políticos y banqueros centrales occidentales.

Con todo ello, Botham sostiene que "no es ni mucho menos una conclusión inevitable" que la economía china vaya a superar a la estadounidense, como muchos han pronosticado desde hace tiempo.

En su lugar, China podría seguir la misma trayectoria que Japón, donde el envejecimiento de la población ha hecho que el crecimiento se ralentice. Es posible que China innove para salir de la crisis demográfica, pero el crecimiento fácil ha terminado.

La gran pregunta es si el mundo se resfriará económicamente mientras tanto.

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