Un planeta enano entre Marte y Júpiter tiene un océano salado bajo su superficie, lo que hace que sea un candidato para la vida extraterrestre

Un planeta enano entre Marte y Júpiter tiene un océano salado debajo de su superficie, por lo que podría albergar vida extraterrestre.

NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

  • Una nave espacial de la NASA ha descubierto un océano de agua salada bajo de la superficie de Ceres, un planeta enano en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.
  • Una nueva investigación muestra que los depósitos de sal brillante en la superficie de Ceres se encuentran ahí por el agua que se filtraba desde el subsuelo.
  • Ceres pudo haber tenido alguna vez vida extraterrestre, según los científicos, debido a su actividad geológica reciente, la presencia de agua, los minerales que contienen ingredientes para la vida y un posible período cálido en su pasado.
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Una nave espacial de la NASA acaba de descubrir un océano oculto en nuestro sistema solar.

La sonda Dawn de la agencia orbitó el planeta enano Ceres, que se encuentra dentro del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, durante 3 años antes de quedarse sin combustible en 2018.

Dawn llegó a elevarse a 35 kilómetros sobre la superficie del pequeño planeta.

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Los científicos todavía están estudiando los datos recopilados, puesto que ofrecen una mirada mucho más próxima a algunas regiones brillantes de Ceres que tanto les había costado conseguir.

Gracias a Dawn, los investigadores habían descubierto que esas manchas brillantes estaban cubiertas por un compuesto llamado carbonato de sodio, formado por sodio, carbono y oxígeno. Esa corteza salada probablemente se formó con un líquido evaporado proveniente de la superficie de Ceres.

Pero el origen del líquido siguió siendo un misterio hasta el pasado lunes, cuando una serie de documentos finalmente revelaron que el agua salada se había filtrado hasta la superficie del planeta enano desde un depósito subterráneo a unos 40 kilómetros de profundidad y cientos de kilómetros de ancho.

"Esto eleva a Ceres a la categoría de 'mundo oceánico'", explica a Reuters Carol Raymond, investigadora principal de la misión Dawn.

Eso coloca al planeta enano a la altura de Encelado (una luna helada de Saturno) y Europa (una luna helada de Júpiter), dos satélites con océanos subsuperficiales. Como ellos, Ceres es ahora un competidor por la vida extraterrestre.

"El material encontrado en Ceres es extremadamente importante en términos de astrobiología", cuenta Maria Cristina De Sanctis, investigadora del Istituto Nazionale di Astrofisica en Roma, a The Guardian. "Sabemos que todos estos minerales son esenciales para el surgimiento de la vida".

El océano de Ceres podría ser la reliquia de una era más cálida

Las regiones brillantes que Dawn ha estudiado se encuentran dentro del cráter Occator de Ceres; los depósitos de sal se denominan Cerealia Facula y Vinalia Faculae.

Tienen solo 2 millones de años y los investigadores de Dawn creen que el proceso geológico que los creó aún está en curso.

Pero las fuerzas que permiten que Encelado y Europa mantengan sus océanos no son las mismas para Ceres.

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Los otros dos satélites oceánicos sienten una fuerte atracción gravitacional hacia sus planetas: a medida que orbitan Saturno y Júpiter, esos cuerpos masivos estiran y comprimen las lunas, generando una fricción que calienta los satélites desde el interior.

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Pero en el caso de Ceres, los impactos de asteroides podrían haber jugado un papel determinante.

"Para el gran depósito en Cerealia Facula, la mayor parte de las sales se suministraron desde un área fangosa justo debajo de la superficie que se derritió por el calor del impacto que formó el cráter hace unos 20 millones de años", explica Raymond en una rueda de prensa de la NASA. "El calor del impacto disminuyó después de unos pocos millones de años, pero el impacto también creó grandes fracturas que podrían alcanzar el depósito, permitiendo que la sal se filtre a la superficie".

En otras palabras, los impactos de asteroides pueden haber mantenido brevemente al planeta enano lo suficientemente caliente como para que el agua líquida persista debajo de su superficie.

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Los científicos creen que el agua salada subterránea que descubrieron gracias a Dawn puede ser un resto sobreviviente de un océano global que se congeló cuando Ceres se enfrió.

En el breve período de tiempo en que las condiciones fueron lo suficientemente cálidas, es posible que haya surgido la vida.

"La probabilidad de encontrar vida en otro mundo sigue aumentando", añade el administrador de la NASA Jim Bridenstine en Twitter. "Ceres es la última evidencia de que nuestro sistema solar está lleno de entornos habitables antiguos".

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