Cuánto dinero dejarás de ganar por los impuestos a largo plazo si no sabes con qué productos invertir

Personas sacando dinero de cajeros.
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  • A largo plazo, el diferimiento fiscal puede marcar la diferencia. 
  • Aplazar el pago de impuestos permite maximizar el interés compuestos al invertir.
  • Hay productos que cuentan con la ventaja fiscal del diferimientos como los fondos y otros que no, como las acciones. 
  • Para una inversión de 10.000 euros a 25 años y un 5% de rentabilidad, el diferimiento fiscal supone más de 3.000 euros de diferencia en el beneficio
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Una rentabilidad neta del 5% anual en acciones o en depósitos no es lo mismo que ese porcentaje en fondos de inversión si inviertes a largo plazo. La clave de la diferencia entre ambas tiene nombre: diferimiento fiscal.

Tus inversiones también pagan impuestos y no todos los productos financieros tributan igual ni tienen las mismas ventajas fiscales. Por eso mismo, la factura fiscal será muy diferente dependiendo de dónde, cómo y durante cuanto tiempo inviertas.

El diferimiento fiscal es algo tan simple como retrasar el pago de impuestos el mayor tiempo posible. Al diferir el pago de impuestos lo que consigues es aprovechar mejor el interés compuesto porque cuentas con más dinero para invertir, ya que no dedicas parte de los beneficios a cumplir con Hacienda en la declaración de la renta.

Cada año hay que rendir cuentas a Hacienda por tus inversiones en el IRPF. Salvo excepciones como los planes de pensiones, PPA y seguros de ahorro, la mayoría de las inversiones tributan dentro de las rentas del ahorro a unos tipos de entre el 19% y el 23% dependiendo de la cantidad que hayas ganado. Este es el porcentaje de tus beneficios que se quedará Hacienda y que no podrás reinvertir para maximizar el interés compuesto a largo plazo.

La cifra puede parecer pequeña si tus ganancias son de 1.000 euros, por ejemplo, pero se vuelve astronómica a largo plazo, cuando también se suma el efecto de interés compuesto.

Leer más: Cómo tributan los productos financieros en la declaración de la renta

El efecto de los impuestos al invertir a largo plazo en números

Cada vez que evitas pasar por la caja de Hacienda, cuentas con más capital para invertir y eso hace que tus ahorros crezcan mucho más rápido. Es como el efecto de una bola de nieve cayendo por una colina. Con cada vuelta va recogiendo más nieve y haciéndose más grande.

Nada como un ejemplo para entender mejor cómo funciona el interés compuesto y por qué retrasar el pago de impuestos es tan importante para tu rentabilidad a largo plazo.

Vamos a tomar como punto de partida un depósito a un año, con el que no existe diferimiento fiscal, y un fondo de inversión, con el que sí lo hay. Imagina que ambos ofrecen una rentabilidad sostenida del 5% cada año (un porcentaje cercano al rendimiento histórico de la bolsa menos comisiones de inversión). Con una inversión inicial de 10.000 euros, al cabo de un año habrías ganado 500 euros brutos en ambos casos. Aquí es donde empiezan las diferencias.

Con un depósito tendrás que pagar impuestos al vencimiento y Hacienda reclamará un 19% de ese beneficio. Al final, llegarán a tu cuenta 405 euros tras la correspondiente retención de IRPF. Es a partir de ahí donde empiezan las diferencias.

Si has invertido en el depósito, el segundo año contarás con 10.405 euros de partida, mientras que si lo haces con e fondo y no reembolsas, tendrás 10.500 euros. Con estas cifras y otro 5% de rentabilidad, el beneficio bruto del depósito será de 520,25 euros, de los cuáles Hacienda se quedará con 98,85 euros. Tu capital de partida el tercer año será de 10.826,4 euros con el depósito y de 11.025 con el fondo. Como puedes ver, la diferencia empieza a ser significativa la tercer año.

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¿Y en periodos más largos? La siguiente tabla resume la rentabilidad real que obtendrías sin aprovechar el interés compuesto, con el interés compuesto pero sin diferimiento fiscal y maximizando estas dos herramientas clave para el pequeño inversor.

  Sin interés compuesto (no se reinvierten los beneficios) Con interés compuestos y sin diferimiento fiscal Con interés compuesto y diferimiento fiscal
  Capital acumulado Rentabilidad bruta Impuestos Capital acumulado Rentabilidad bruta Impuestos Capital acumulado Rentabilidad bruta Impuestos
Año 1 10.000 € 500 € 95 € 10.000 € 500 € 95,00 € 10.000,00 € 500,00 € 0,00 €
Año 2  10.000 € 500 € 95 € 10.405,00 € 520,25 € 98,85 € 10.500,00 € 524,98 € 0,00 €
Año 3 10.000 € 500 € 95 € 10.826,40 € 541,32 € 102,85 € 11.025,00 € 551,24 € 0,00 €
Año 5 10.000 € 500 € 95 € 11.721,10 € 586,05 € 111,35 € 12.762,82 € 638,16 € 0,00 €
Año 10 10.000 € 500 € 95 € 14.294,82 € 714,74 € 135,80 € 16.288,95 € 814,46 € 0,00 €
Año 15 10.000 € 500 € 95 € 17.433,68 € 871,68 € 165,62 € 20.789,28 € 1.039,46 € 0,00 €
Año 25 10.000 € 500 € 95 € 25.930 € 1.296 € 246 € 32.251 € 1.612 € 4.891 €
                   
RENTABILIDAD REAL FINAL 20.125 € 12.500 € 2.375 € 26.980 € 20.963 €     3.983 € 28.972 € 23.863€ (antes de impuestos) 4.891 €
                   

Qué productos permiten aprovechar el diferimiento fiscal

El ejemplo del principio del artículo ya pone de manifiesto que no todos los productos de inversión cuentan con las mismas ventajas y la tabla posterior viene a confirmar que esto es así.

¿Dónde invertir tu dinero para aprovechar el diferimiento fiscal y pagar impuestos más tarde? Los productos específicamente diseñados para invertir a largo plazo son los siguientes:

Planes de pensiones 

En un plan de pensiones no pagas impuestos hasta rescatar el dinero y puedes cambiar de plan todas las veces que quieras sin tener que tributar por ello. Eso sí, antes de invertir en un plan es importante tener claros los impuestos que pagarás por él al final del camino.

Fondos de inversión

Los fondos de inversión cuentan con una gran ventaja fiscal. El traspaso entre fondos está exento de tributar. En otras palabras, si inviertes tus ganancias en otro fondo, no tendrás que pagar impuestos por ellas en la declaración de la renta. Esto también aplica a los fondos indexados.

Seguros de ahorro

Con los PIAS y los Unit Linked tampoco pagarás impuestos cuando quieras traspasar tu producto de una entidad a otra.

¿Y las acciones? Las acciones son un buen producto para invertir a largo plazo pero no cuentan con ventajas específicas para sacar el máximo partido al diferimiento fiscal. Al invertir acciones sólo pagarás impuestos cuando vendas los títulos que compraste. El beneficio que vayas obteniendo año a año no tributa hasta que recuperas tu dinero. Es decir, si tus títulos subieron un 20% en 2019 pero los mantienes en cartera, no tienes que tributar por ellos en la renta 2019.

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De esta forma si comprases una acción y no la vendieses en 20 años, en realidad estarías difiriendo el pago de impuestos. Lo mismo ocurre con lo ETFs.

Sin embargo, el hecho de tener que pagar en la renta cada vez que vendes hace que no sea una herramienta 100% optimizada para la inversión a largo plazo como sí son los planes. Y es que con ellos podrás cambiar de estrategia o adaptar tu inversión a la nueva realidad del mercado sin pagar impuestos.

Ahora que ya tienes claro el impacto de los impuestos a largo plazo podrás tomar mejores decisiones de inversión y empezar a calcular la rentabilidad real de tus inversiones frente a la nominal.

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