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Los expertos dicen que las medidas agresivas de confinamiento han frenado la "primera oleada" del coronavirus, pero alertan de que no deberían suavizarse hasta que se encuentre una vacuna

El farmacéutico Michael Witte, izquierda, inyecta una vacuna a Rebecca Sirull, derecha, en la primera fase del estudio de seguridad de una posible vacuna para el COVID-19
AP Photo/Ted S. Warren
  • Pese a que las medidas de confinamiento han sido eficaces para aplanar la curva de contagios del coronavirus, los expertos alertan de que suavizar las restricciones antes de que exista una vacuna puede provocar un repunte de los casos.
  • Según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Hong Kong todavía existe un "riesgo sustancial" de nuevos contagios, en particular para los viajeros, y es necesario vigilar de cerca el virus para prevenir otro brote.
  • "Aunque es probable que las medidas de control como el distanciamiento físico y el cambio de comportamiento social se mantengan durante algún tiempo, alcanzar de forma proactiva un equilibrio entre la reanudación de las actividades económicas y el mantenimiento del número de reproducción por debajo de 1 es probablemente la mejor estrategia hasta que las vacunas eficaces estén disponibles de una manera masiva", sentencia Joseph Wu, principal autor del estudio.
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Las medidas de confinamiento han sido eficaces para frenar la "primera oleada" de la propagación del nuevo coronavirus, según resume un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Hong Kong. Pero los expertos advierten de que aflojar las restricciones antes de que una vacuna esté disponible de forma masiva puede llevar a un repunte de los casos.

El estudio, publicado en la revista médica The Lancet este miércoles, ha sido adelantado por el diario británico The Guardian. La investigación se basa en la propagación del virus en China, donde parece haber sido contenido, ya que el país no ha informado de ningún nuevo contagio local desde el pasado 19 de marzo.

"La primera oleada de COVID-19 fuera de Hubei se ha aplacado debido a las agresivas intervenciones no farmacéuticas", resume el estudio.

Según la investigación, China ha sido capaz de reducir en gran medida el número de reproducción del virus —es decir, el número de personas que puede infectar de media una persona— de entre dos a tres a menos de una.

Pero el mismo estudio advierte que todavía existe un "riesgo sustancial" de nuevas infecciones, particularmente entre viajeros. Subraya que la propagación del virus debe ser vigilada de cerca para prevenir otro brote o "segunda oleada" de la enfermedad y lograr así "el equilibrio óptimo entre la protección sanitaria y económica".

"Aunque es probable que las medidas de control como el distanciamiento físico y el cambio de comportamiento social se mantengan durante algún tiempo, alcanzar de forma proactiva un equilibrio entre la reanudación de las actividades económicas y el mantenimiento del número de reproducción por debajo de 1 es probablemente la mejor estrategia hasta que las vacunas eficaces estén disponibles de una manera masiva", sentencia Joseph Wu, quien dirige la investigación sobre modelos de enfermedades infecciosas en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong y figura como uno de los coautores del estudio.

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El virus ha infectado a más de 1,5 millones de personas en todo el mundo y ha matado a más de 88.000. Las cifras oficiales de China, que en su momento fue el epicentro de la enfermedad, hablan de 82.000 contagiados y 3.337 muertes. En España, la cifra de contagiados este jueves asciende ya a más de 145.000 personas con más de 14.500 fallecidos, una sexta parte de todos los muertos a nivel mundial, que en este momento asciende a más de 87.400.

Según Rebecca Cairns, de Business Insider, existen más de 40 equipos de investigación trabajando en el desarrollo de una vacuna para combatir el COVID-19. Pero según The Oxford Vaccine Group, un grupo de investigación de vacunas dentro del Departamento de Pediatría de la Universidad de Oxford, producir una vacuna efectiva y segura puede llevar entre cinco y diez años, aunque a menudo la investigación puede acelerarse en épocas de brotes debido al aumento de la financiación.

"Dada la gravedad actual de la crisis, se están realizando esfuerzos para acelerar la producción de una vacuna para combatir el COVID-19 en tan sólo 12 a 18 meses", señala el doctor Abe Malkin, especialista en medicina familiar y el fundador y director médico de Concierge MD en Los Ángeles (California, Estados Unidos).

Aun así, otros expertos han advertido que la producción de una vacuna viable es un proceso largo e intensivo, y los ensayos clínicos pueden llevar meses.

"Parece prometedor, pero no existe ninguna garantía de que alguna de las vacunas produzca una respuesta inmunológica lo suficientemente fuerte", afirma Brendan Wren, profesor de patogénesis microbiana de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

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