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El crecimiento de las tecnológicas chinas en la Bolsa de Hong Kong abre una batalla bursátil con las empresas estadounidenses por hacerse con un mayor negocio en el gigante asiático

Traders en la bolsa de Shangai.
Reuters
  • El mundo entero ha visto la alteración que el COVID-19 ha provocado en la industria tecnológica.
  • Ahora, el área tecnológica se enfrenta a un problema todavía mayor: la interrupción de la demanda mundial, especialmente en productos de consumo, a medida que el mundo entra en recesión, según analiza Julie Dickson, director de inversiones de Capital Group, en un informe del que se ha hecho eco Business Insider.
  • Actualmente algunas de las empresas tecnológicas y de internet chinas más importantes están “optando por quedarse más cerca de casa”, bien trasladando su mercado primario de cotización desde Wall Street o añadiendo “una cotización secundaria en las bolsas de Hong Kong o Shanghái”, comentan Paras Anand, CIO de inversiones para Asia-Pacífico de Fidelity, y Jackie Chien, directora de mercados de capitales para la región de Gran China de la misma gestora, en un informe al que ha accedido Business Insider.
  • Según Dickson, será una batalla ardua para las empresas tecnológicas mundiales “entrar en China”, ya que son fuertes “en su mercado local” y ya han dado forma al “comportamiento de los usuarios”. 
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El mundo entero ha visto la alteración que el COVID-19 ha provocado en la industria tecnológica. Comenzó en China, debido a las interrupciones en la cadena de suministro principalmente en hardware, pero a medida que el gigante asiático recuperó la actividad, la pandemia se hizo global. 

Ahora, el área tecnológica se enfrenta a un problema aún mayor, la interrupción de la demanda mundial, especialmente en productos de consumo, a medida que el mundo entra en recesión, según analiza Julie Dickson, director de inversiones de Capital Group, en un informe del que se ha hecho eco Business Insider.

El experto comenta que, incluso con esta interrupción de la demanda, no se está observando un impacto excesivo en las empresas de semiconductores hasta ahora, pero espera que “se produzca en la segunda mitad de 2020 debido al largo plazo de producción”. Además, expone que es importante considerar “cómo se retrasarán los lanzamientos de nuevos productos”, como el de los teléfonos móviles, como resultado de los confinamientos y las prohibiciones de viajar.

En relación con los sectores de internet y el software, la epidemia ha acelerado algunas tendencias que ya se habían visto en los últimos de 5 a 10. Entre ellas, se encuentran “la adopción acelerada del comercio electrónico, los servicios de entrega de alimentos, el tiempo dedicado a las plataformas de vídeo online y la adopción de servicios basados en la nube”, afirma Dickson. 

Es probable que esta aceleración en la adopción impulse la demanda de los centros de datos, lo que a su vez podría impulsar “la demanda de semiconductores y potencialmente ayudar a compensar la debilidad de las aplicaciones relacionadas con el consumidor”, aventura el director de inversiones de Capital Group.

Muchas empresas de internet en China han adquirido muchos nuevos usuarios en este período, por ejemplo, la generación más vieja que no había probado antes el comercio online lo está adoptando cada vez más. Dicho esto, las empresas de internet que dependen en gran medida de los ingresos por concepto de publicidad se han visto afectadas, “especialmente porque también han sufrido las pequeñas y medianas empresas que son importantes anunciantes”, expone Dickson.

Para una generación de emprendedores tecnológicos chinos, hacer sonar la campana de apertura en el Nasdaq o en la Bolsa de Nueva York era la señal definitiva del éxito. Desde finales de la década de 1990 y los albores de la economía digital en China, las startups más innovadoras del país han peregrinado a Estados Unidos en busca de su OPV atraídas por unas valoraciones más elevadas y un proceso de salida a bolsa más sencillo que el que generalmente podían encontrar en casa.

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Las compañías locales copan el mercado chino

Sin embargo, actualmente algunas de las empresas tecnológicas y de internet chinas más importantes están “optando por quedarse más cerca de casa”, bien trasladando su mercado primario de cotización desde Wall Street o añadiendo “una cotización secundaria en las bolsas de Hong Kong o Shanghái”, comentan Paras Anand, CIO de inversiones para Asia-Pacífico de Fidelity, y Jackie Chien, directora de mercados de capitales para la región de Gran China de la misma gestora, en un informe al que ha accedido Business Insider.

Esto genera dificultades para la operatividad de las grandes firmas estadounidenses en China. Y es que Hong Kong y Shanghái se han movido para modificar sus normas de cotización e intentar aprovechar la situación para atraer “a algunas de las empresas tecnológicas chinas más grandes y conocidas” que cotizan en el parqué estadounidense, afirman los expertos.  A medida que mejoran las condiciones de cotización, “las empresas tecnológicas privadas que planean salir a bolsa también prefieren quedarse cada vez más en la región de Gran China”.

Las empresas y los inversores están poniendo interés de nuevo gracias a los valientes pasos dados por la bolsa china para abrir la puerta del mercado a las empresas no rentables y a las que tienen estructuras con dos clases de acciones, eliminando así los obstáculos a los que se enfrentan muchas empresas tecnológicas que anteriormente solo podían poner rumbo a Estados Unidos.

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El auge de las nuevas operaciones, la Bolsa de Hong Kong se ha convertido en la primera plaza del mundo por valor de OPV tanto en 2018 como el año pasado. El creciente flujo de salidas a bolsa de empresas tecnológicas y sanitarias chinas en la ciudad contrasta con “el declive constante de estas operaciones en Wall Street”, analizan Anand y Chien.

OPV en Hong Kong.
Fidelity

De ahí a que, según Dickson, será una batalla ardua para las empresas tecnológicas mundiales “entrar en China”, ya que son fuertes “en su mercado local” y ya han dado forma al “comportamiento de los usuarios”

Por el contrario, algunas empresas chinas tienen ambiciones globales mientras que otras pueden estar mejor posicionadas para servir a los mercados emergentes. Es probable que haya “un escrutinio cada vez mayor si las empresas tecnológicas chinas buscan adquirir empresas en Estados Unidos y Europa”, añade Dickson.

Con todo, para Anand y Chien cuando se cierra una puerta, “se abre una ventana”. Desde su punto de vista el gran viaje hacia occidente está “tocando a su fin” para la mayoría de las empresas tecnológicas chinas, cuyo giro doméstico casi con toda seguridad “ha dejado atrás el punto de no retorno”. Por consiguiente, la penetración de los grandes nombres tecnológicos estadounidenses en el principal mercado asiático será cada vez más complicados. 

Respaldados por una economía vibrante, los mercados de capitales chinos han crecido enormemente durante las últimas tres décadas, ofreciendo una liquidez elevada y una sólida base de inversores a las empresas que quieren salir a bolsa

A su vez, los líderes tecnológicos que vuelven reforzarán la diversidad y profundidad de los mercados de la Gran China, así como su internacionalización, lo que “dará a los inversores un abanico más amplio de opciones y canales con los que aprovechar el crecimiento de China”, concluyen Anand y Chien.

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