La crisis energética de China puede afectar a tu bolsillo más de lo que imaginas: desde el encarecimiento del papel, hasta la posible subida del precio del iPhone

Fábrica de baterías para coches eléctricos en Hefei (China)
Fábrica de baterías para coches eléctricos en Hefei (China)

Reuters/Aly Song

  • El cierre de plantas de carbón está presionando el binomio de oferta y demanda, además de la producción de muchos productos.
  • La situación puede repercutir en el aumento de precios en los artículos tecnológicos, pero también en algunos bienes de primera necesidad, según los expertos.
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El impacto de la crisis energética de China está comenzando a extenderse por todo el mundo y ya está causando grandes estragos a nivel empresarial y económico. 

La escasez extrema de electricidad causada por el aumento de los precios del carbón en el mayor exportador del mundo afectará el propio crecimiento de China, y el impacto en las cadenas de suministro podría paralizar una economía global que lucha por salir de la pandemia. 

¿El desenlace previsto? El consumidor se verá afectado al pagar precios más caros por los productos: desde vehículos hasta dispositivos móviles

La situación viene de la mano del precio del carbón térmico, que se ha triplicado en mercados de las materias primas. Alrededor del 90% del carbón utilizado en China se extrae a nivel nacional, pero los volúmenes de extracción de algunas de las provincias del norte del país se han reducido hasta en un 17,7%, según la respetada revista financiera china Caijing.

“El consumo de carbón se disparó locamente en la primera mitad del año debido a una recuperación impulsada por la industria y que consume mucha energía por las restricciones del COVID-19", dice Lauri Myllyvirta, analista principal del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio en declaraciones que recoge NPR.

En otras palabras, a medida que la máquina exportadora de China vuelva a reactivarse, las fábricas, devoradoras de electricidad, aumentaron la producción de artículos textiles y de electrodomésticos para los usuarios de Estados Unidos y otros lugares. Los reguladores también aflojaron los controles sobre los sectores intensivos en carbón como la fabricación de acero como una forma de recuperarse de la desaceleración económica inducida por la pandemia.

Normalmente, esos precios más altos del carbón se habrían traspasado al consumo de energía. Pero las tarifas de los servicios públicos de electricidad tienen un tope en el país asiático. Este desajuste ha llevado a las plantas de energía al borde del colapso financiero porque los precios más altos del carbón las han obligado a operar con pérdidas. 

“Cuando los precios del carbón son muy altos, lo que sucede es que no es rentable para muchas plantas de carbón generar electricidad”, dice Myllyvirta. El resultado: las centrales eléctricas de carbón han tenido que echar el cierre, provocando un desajuste de precios que se hace notar en otros productos a nivel internacional.

La interrupción del suministro eléctrico se ha producido cuando China sigue adelante con sus objetivos de combatir el cambio climático, habiendo dicho que sus emisiones de carbono alcanzarán su punto máximo para 2030. 

El mes pasado, el presidente chino, Xi Jinping, comentó a la Asamblea General de las Naciones Unidas que el gigante asiático no construiría más centrales eléctricas de carbón. El objetivo final: alcanzar la neutralidad de carbono para 2060. 

Pero la realidad ahora es que la inoperancia de las centrales de carbón repercute sobre el resto. Es el efecto dominó.

“Si la escasez de electricidad y los recortes de producción continúan, podrían convertirse en otro factor que cause problemas globales de oferta, especialmente si comienzan a afectar la producción de productos de exportación”, asegura Louis Kuijs, economista senior para Asia de Oxford Economics, en declaraciones que recoge la agencia Bloomberg.

Los economistas ya han advertido sobre un crecimiento más lento en China. En Citigroup, el índice de vulnerabilidad señala que los exportadores de bienes de consumo para el sector manufacturero de China, así como de materias primas, corren un riesgo especial ante el debilitamiento de la economía china. Vecinos como Taiwán y Corea son sensibles, al igual que los exportadores de metales como Australia y Chile, y socios comerciales clave como Alemania también están algo expuestos.

En cuanto a los consumidores globales, la pregunta es si los fabricantes y minoristas absorberán los costes más altos o los pasarán.

“Esto parece ser otro shock estanflacionario para la manufactura, no solo para China, sino para el mundo, dice dijo Craig Botham, economista jefe para China de Pantheon Macroeconomics. “Los aumentos de precios en este momento tienen una base bastante amplia, una consecuencia de la profunda participación de China en las cadenas de suministro globales”, añade.

La repercusión directa al consumidor: desde la subida en el precio del papel, hasta los alimentos más caros 

Pekín ha ordenado a las minas de carbón que aumenten la producción y está recorriendo el mundo en busca de suministros de energía mientras intenta estabilizar la situación. El impacto en la economía mundial dependerá de la rapidez con que esos esfuerzos den sus frutos. 

Algunas industrias ya están bajo presión y el daño que están viendo podría extenderse a otros sectores.

Un ejemplo es el precio del papel. La producción de cajas de cartón y materiales de embalaje ya se vio afectada por el aumento vertiginoso de la demanda durante la pandemia. Ahora, los cierres temporales en China han afectado aún más a la producción, lo que ha llevado a una posible reducción del suministro del 10% al 15% para septiembre y octubre, según Rabobank. 

Eso debería sumar más complicaciones a las empresas que ya sufren la escasez mundial de papel.

Mientras, la inflación en el sector de la alimentación se calienta y la crisis energética puede empeorarla. La cadena de suministro de alimentos también está en riesgo, ya que esta situación hace que la temporada de cosecha resulte un mayor para el mayor productor agrícola del mundo. 

Los precios mundiales de los alimentos ya han subido a sus niveles máximos de la última década, y aumentan las preocupaciones de que el esquema pueda empeorar, a medida que China lucha por lidiar con los cultivos del maíz, la soja, o el algodón.

En las últimas semanas, varias plantas se vieron obligadas a cerrar o reducir la producción para conservar la electricidad, como las procesadoras de soja que trituran los frijoles para producir harina para la alimentación animal y aceite para cocinar. 

“La industria de procesamiento se verá más afectada que los alimentos básicos como los cereales y la carne”, escriben los analistas de Rabobank en un informe. “En el sector lácteo, los cortes de energía podrían interrumpir el funcionamiento de las máquinas de odeñar, lo cual afectaría al precio de la leche en los mercados”, aseguran estos expertos. 

Y fuera de China, los criadores de ovejas australianos se están preparando para una demanda más débil justo cuando buscan vender su lana en las subastas. 

El impacto en el sector tecnológico: el encarecimiento de los dispositivos móviles

El mundo de la tecnología también podría experimentar un impacto dramático, dado que China es la base de producción más grande del mundo para los teléfonos móviles, desde los iPhones hasta las videoconsolas.

La interrupción de la producción también empeoraría la ya severa crisis de suministro que ha afectado a las industrias automotriz y electrónica.

ASE Technology Holding, proveedor de servicios de testeo y empaquetado de chips más grande del mundo, junto con un proveedor clave de Apple, Qualcomm, Nvidia y MediaTek, le aseguraba haber cumplido con las políticas de ahorro de energía del gobierno, pero que había organizado los envíos con anticipación para mitigar el impacto en sus clientes.

King Yuan Electronics confirmó a Nikkei Asia, en una información que recoge el Financial Times, que es probable que sufra retrasos en la prestación de servicios, ya que el proveedor líder de servicios de prueba de chips necesita operar con un menor consumo de energía.

Asimismo, el ensamblador clave de los iPhone, Pegatron, planeó reducir su uso de energía no esencial para reducir el consumo total de electricidad en al menos un 10% partir del 31 de septiembre. Una situación que pone una elevada presión sobre la capacidad de mantener los precios como hasta ahora.

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