Una prueba de hisopado nasal para el COVID-19 perforó el revestimiento del cerebro de una mujer, poniéndola en riesgo de infección mortal

Prueba nasal para el coronavirus.
Reuters.
  • La prueba de hisopado nasal para el COVID-19 ha perforado el revestimiento del cerebro de una mujer estadounidense, causando que el líquido se filtrara por la nariz y poniéndola en riesgo de infección mortal.
  • Si bien es cierto que se trata de un hecho poco común, ha puesto de manifiesto la necesidad de una formación de alta calidad para todo el personal sanitario que realice pruebas de hisopado nasal.
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La prueba de hisopado nasal para el COVID-19 ha perforado el revestimiento del cerebro de una mujer estadounidense, causando que el líquido se filtrara por la nariz y poniéndola en riesgo de infección mortal, según News 18.

La paciente —que tiene unos 40 años de edad— ya padecía una extraña enfermedad sin diagnosticar.

Además, la prueba que recibió puede haber sido realizada de forma incorrecta, algo poco común hasta el momento. Y es que, el riesgo de las pruebas de hisopado nasal continúa siendo muy bajo.

No obstante, su caso ha demostrado que los profesionales de la salud deben tener cuidado y seguir rigurosamente los protocolos de las pruebas, según ha recomendado Jarrett Walsh, autor principal del artículo publicado en la revista JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery.

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Asimismo, Walsh ha recomendado que las personas que han tenido una cirugía nasal o de la base del cráneo consideren solicitar pruebas orales si están disponibles.

"Esto subraya la necesidad de un entrenamiento adecuado para aquellos que realizan la prueba y la obligación de vigilancia después de que se haya llevado a cabo", ha comentado el otorrinolaringólogo Dennis Kraus del Hospital Lenox Hill de Nueva York, quien no ha participado en el trabajo.

Según Walsh, que ejerce en el Hospital de la Universidad de Iowa, la mujer se había sometido a una prueba de hisopado nasal para el COVID-19 antes de una cirugía electiva de la hernia. Posteriormente, notó que un líquido claro salía de un lado de su nariz.

Tras experimentar dolor de cabeza, vómitos, rigidez de cuello y aversión a la luz, la mujer fue trasladada a la unidad de Walsh.

Previamente, ya había sido examinada con una prueba de hisopado nasal para otro procedimiento. No obstante, ha asegurado que esta vez la técnica utilizada no había sido la correcta.

Además, había sido tratada anteriormente por hipertensión intracraneal, lo que significa que la presión del líquido cefalorraquídeo que protege y nutre el cerebro era demasiado alta.

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En su momento, los médicos utilizaron una derivación para drenar parte del líquido y la condición se resolvió. Pero más tarde, causó que desarrollara lo que se llama un encefalocele, o un defecto en la base del cráneo que hizo que el revestimiento del cerebro sobresaliera hacia la nariz donde era susceptible de romperse.

Según Walsh, los síntomas que desarrolló fueron el resultado de la irritación del revestimiento del cerebro.

El inconveniente se resolvió rápidamente pero, de lo contrario, la mujer podría haber desarrollado una infección cerebral potencialmente mortal por las bacterias que se desplazaron por la nariz.

Asimismo, el aire podría haber entrado en el cráneo y haber puesto un exceso de presión en el cerebro.

Si bien es cierto que se trata de un hecho poco común, ha puesto de manifiesto la necesidad de una formación de alta calidad para todo el personal sanitario que realice pruebas de hisopado nasal para el COVID-19.

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