Solo 2 semanas de dieta alta en grasas podrían anular la capacidad de tu cerebro para regular las calorías

Huevos con beicon

James Kern/Unsplash

  • Un nuevo estudio aporta otra razón para limitar las grasas de la dieta: estas podrían mermar la capacidad del cerebro para regular las calorías.
  • En experimentos llevados a cabo en ratones, los científicos averiguaron que tras largos periodos con una alimentación grasa y calórica, la vía de señalización entre el cerebro y el intestino parece alterarse.

La evidencia científica tiene un amplio catálogo de pruebas sobre los efectos negativos para el organismo de seguir una dieta alta en grasas malas: desde niveles más altos de óxido nítrico y mayor riesgo de cáncer al deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia.

Ahora, al amplio cuerpo de estudios se suma una nueva investigación publicada en la revista Journal of Physiology: esta apunta a que comer demasiadas grasas está relacionado con una peor capacidad del cerebro para regular las calorías.

En los experimentos realizados con ratones, pudo observarse que después de largos períodos alimentando a los roedores con una dieta alta en grasas y calorías, la vía de señalización entre el cerebro y el intestino se alteró, anulando o deteriorando la capacidad de controlar la ingesta calórica.

En esta vía intervienen los astrocitos, células cerebrales en forma de estrella que mantienen las células nerviosas en su lugar y las ayuda a desarrollar y funcionar correctamente. Lo habitual es que reaccionen ante la ingesta de muchas grasas y calorías, equilibrando la ingesta, pero tras un tiempo siguiendo este patrón de mala alimentación, se desensibilizan. 

 

"Después de unos 10 o 14 días de dieta rica en grasas y calorías, los astrocitos parecen no reaccionar y parece perderse la capacidad del cerebro para regular la ingesta de calorías, alterando la señalización al estómago y retrasa su vaciado", destaca Kirsteen Browning, profesora de Ciencias Neuronales y del Comportamiento en la Facultad de Medicina de Penn State.

Los roedores utilizados en la investigación fueron divididos en grupos y alimentados con una dieta rica en grasas y calorías durante 1, 3, 5 o 14 días, o con una dieta de control estándar. Además de registrar la ingesta de alimentos y el peso corporal, se emplearon técnicas de edición genética para dirigir y controlar circuitos neuronales específicos, incluidos los astrocitos.

Al inhibir los astrocitos en el tronco encefálico, los científicos pudieron vincular las células con la reducción de la comunicación intestino-cerebro y la falta de regulación de la ingesta de alimentos, que normalmente tendría lugar los 3-5 días de seguir una dieta rica en grasas.

Los astrocitos inhibidos imitaban lo que les ocurría a los ratones normales tras un par de semanas de dieta rica en grasas

Aunque todavía queda mucho por averiguar sobre el complejo mecanismo cerebral tras la respuesta del cerebro a la sobrealimentación, y también habrá que aplicar el descubrimiento de las ratas a humanos, se cree que se trata del mismo patrón. 

"Aún tenemos que averiguar si la pérdida de actividad de los astrocitos y del mecanismo de señalización es la causa de comer en exceso o si se produce en respuesta a la sobrealimentación", afirma Browning.

Explorar mejor este aspecto podría brindar herramientas para reducir la obesidad en el futuro, ya que esta está vinculada a enfermedades como la diabetes de tipo 2, cardiopatías coronarias, accidentes cerebrovasculares y diversos tipos de cáncer, así como a problemas de salud mental como la depresión. Además, la obesidad infantil es un alarmante problema de salud mental.

"Estamos ansiosos por averiguar si es posible reactivar la capacidad aparentemente perdida del cerebro para regular la ingesta de calorías. De ser así, podría conducir a intervenciones que ayuden a restablecer la regulación calórica en humanos", dice la principal investigadora, tal y como recoge Science Alert. 

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