Estados Unidos podría destinar 50.000 millones de dólares a la construcción de fábricas para paliar la escasez de procesadores

Un operario del fabricante chino Tsinghua diseña un semiconductor en Pekín (China)

 REUTERS/Kim Kyung-Hoon

  • La escasez de semiconductores puede provocar que países como Estados Unidos comiencen a producir estos componentes electrónicos.
  • China se ha marcado el objetivo de producir el 70% de los semiconductores a la altura de 2025.
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Desde hace unos meses el mercado tecnológico sufre la escasez de semiconductores, y está afectando al sector tecnológico, en general, desde el mercado de los electrodomésticos hasta el de las consolas. Y, según el presidente de IBM, podría ser una situación que se alargara durante 2 años más —algo que está influyendo en los precios y la disponibilidad de muchos productos—.

Sin ir más lejos, esta escasez de microprocesadores, que están presente en todo tipo de productos electrónicos, está afectando a empresas como Apple, Nvidia o Intel, que no pueden cumplir con la demanda de sus productos, lo cual les hace no percibir unos beneficios que, si tuvieran un nivel de producción ajustado, sí que percibirían.

China se ha marcado el objetivo de fabricar, al menos, el 70% de los chips del mundo a la altura de 2025, sostenido por una gran inversión de 150.000 millones de dólares. Y es algo que, como es lógico, ha puesto en alerta a Estados Unidos, que  está viendo como sus empresas son, en gran medida, dependientes de la producción del país asiático.

El trabajo a distancia, la criptominería y los pedidos masivos han generado una escasez de piezas de PC que está disparando los precios de los productos electrónicos: la crisis podría durar hasta 2022.

Por ello, el país norteamericano ha decidido proponer un plan de inversión cifrado en 50.000 millones de dólares para incentivar la construcción de fábricas de semiconductores en su territorio, de manera que, pese a que quizá las empresas tengan que seguir importando semiconductores, puedan acceder a una producción local que les aseguraría el evitar el desabastecimiento. "China y el resto del mundo no están de brazos cruzados, y no hay razones por las que los americanos debamos estarlo", afirmó Joe Biden en un encuentro con directivos.

Hay que pensar que no solo móviles y ordenadores utilizan los microprocesadores, sino que prácticamente cualquier tipo de producto electrónico, como un coche o una nevera tienen uno de estos dispositivos en su interior, y de ahí la gran preocupación de tantas empresas como Google, Amazon o Verizon, que además de necesitarlos directamente, los necesitan indirectamente también debido a los negocios de dichas empresas.

Como recoge un informe de Boston Consulting, el mercado de la fabricación de semiconductores cuenta con unas barreras de entrada bastante grandes, no solo en cuanto al tiempo que se tarda en poner en marcha una fábrica y en adaptarse a la demanda cambiante, sino en cuanto a la inversión necesaria para poner en marcha una de estas fábricas, cifra que se encuentra entre los 5.000 y los 20.000 millones de dólares.

Este mercado y la creación —o no— de nuevas fábricas tanto dentro como fuera de China marcará el devenir del mercado tecnológico en los próximos años, en los que posiblemente aumente la demanda de todo tipo de productos electrónicos.

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