España lamenta que Google y Apple impongan su tecnología para rastrear contagios de coronavirus: "Una oportunidad perdida para la colaboración entre gobiernos y sector privado"

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño
Reuters
  • Secretarios de Estado y ministros de España, Alemania, Francia, Italia y Portugal han criticado que Google y Apple hayan impuesto su tecnología para rastrear contactos.
  • Lo han hecho a través de una carta conjunta publicada en los principales medios de comunicación europeos.
  • En España, ha sido la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, la responsable de firmar este escrito que se ha publicado en El País.
  • La vicepresidenta Nadia Calviño ya avanzó que España usará una app descentralizada, por lo que asumen la tecnología de los dos gigantes tecnológicos.
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El desarrollo de la tecnología para rastrear contactos y prevenir nuevos contagios de coronavirus se ha convertido en un culebrón. Este martes, cinco altos cargos de los gobiernos de España, Alemania, Italia, Francia y Portugal han protagonizado un nuevo giro de guion, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez ya avisó hace días de que ya estaban trabajando en su versión de la app.

Estos cinco países consideran en una tribuna publicada en varios medios de comunicación europeos que la imposición de "unos estándares tecnológicos ante otros" significa "una oportunidad perdida para la colaboración entre gobiernos y sector privado". No lo mencionan explícitamente, pero se están refiriendo a la imposición de Google y Apple en su tecnología de rastreo, que anunciaron el pasado 10 de abril y que ya ha comenzado a estar disponible en los sistemas operativos de los dos gigantes tecnológicos, Android y iOS.

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La premisa de las apps de rastreo de contactos es sencilla: los teléfonos móviles de los ciudadanos emitirán y recibirán códigos encriptados a través de Bluetooth, de tal modo que los usuarios podrán tener en su dispositivo un historial con los móviles con los que se ha cruzado en los últimos días por la calle. Si una persona confirma ser un positivo de COVID-19 en la plataforma, todas las personas con las que se cruzó por la calle serán alertadas por haberse visto expuestas a un posible contagio.

Los gobiernos critican la imposición de las dos tecnológicas

El problema es que era necesario que las dos multinacionales desarrollaran una API —un protocolo— para que esta tecnología fuese funcional y compatible con los móviles Android y iOS. De lo contrario, sucederían problemas: por ejemplo, los iPhone no podrían emitir ni recibir esos códigos encriptados de no estar en todo momento desbloqueados y con la app de coronavirus de turno en primer plano. Además, el uso de Bluetooth podría implicar un consumo muy elevado de batería.

Mientras ingenieros e investigadores de toda Europa debatían cómo podría conseguirse un modelo tecnológico que resolviese estos problemas y además fuese garantista con el derecho a la privacidad, Google y Apple lanzaban, mes y medio después, su tecnología concluida, sin plantear ningún debate con ningún organismo nacional o supranacional.

Usuaria de la app de rastreo en el Reino Unido.Usuaria de la app de rastreo en el Reino Unido.
Usuaria de la app de rastreo en el Reino Unido.
REUTERS/Isla Binnie

"En tiempos como estos, los gobiernos esperamos que las compañías tecnológicas establezcan los estándares digitales teniendo en cuenta el bienestar general y las necesidades de los países", admiten los altos cargos de estos cinco países europeos en su artículo. Pero también añade que "el uso de la tecnología debe ser diseñado de manera que los gobiernos elegidos democráticamente podamos evaluar y juzgar su aceptación", asegurando "la privacidad de nuestra ciudadanía y en línea con los valores europeos".

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La misiva que publican varios medios y que en España rubrica Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, abunda en que "cualquier intento de poner en entredicho estos derechos para imponer unos estándares ante otros resultaría en una oportunidad perdida para la necesaria colaboración entre gobiernos y sector privado".

La carta, además de por Artigas, está firmada por los secretarios de Estado de Digitalización de Alemania, Francia y Portugal, Dorothee Bär, Cédric O y André de Aragao Azevedo. También suscribe estas palabras la ministra de Innovación Tecnológica y Digitalización de Italia, Paola Pisano.

Google y Apple ignoraron el tenso debate que se vivía en Europa

Las dos multinacionales anunciaron el 10 de abril que se ponían a trabajar en una tecnología que ayudar a rastrear los contactos estrechos para evitar nuevos contagios de coronavirus. Anunciaban esta histórica alianza días después de que el PEPP-PT, un consorcio tecnológico europeo con el mismo propósito, se presentase en sociedad.

La idea era seguir el ejemplo de apps de rastreo como TraceTogether, que se implementó en Singapur. Pero el dilema fue mayúsculo cuando se trató de integrar esta tecnología en el marco legal de protección de datos europeo. A finales de abril, el PEPP-PT saltaba por los aires y se dividía en dos: entre quienes defendían que esta tecnología tendría que centralizar los datos de los contactos de los usuarios en un servidor, y quienes defendían que esos datos debían permanecer en los teléfonos de cada uno.

Estos últimos se marcharon del PEPP-PT y pusieron en marcha un colectivo que trabajaba en el protocolo DP-3T. La idea de este protocolo era crear un sistema interoperable y descentralizado. Una de las desarrolladoras que lideran este trabajo es española, su nombre es Carmela Troncoso y es ingeniera de Telecomunicaciones e investigadora en la Escuela Politécnica de Lausana, en Suiza.

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Finalmente el debate entre sistemas centralizados y descentralizados ha sido estéril. Aunque Francia abogaba por un sistema centralizado y Reino Unido por ejemplo ya lo estaba probando —con las limitaciones de no poder contar con una app 100% compatible con Android y iOS—, el pasado 20 de mayo Google y Apple comunicaban que una veintena de países habían optado por elegir su tecnología.

El mismo día, Carmela Troncoso explicaba a Business Insider España que la app suiza que estaban asesorando desde el colectivo que hay detrás del DP-3T también "pivotarían" a la tecnología de Apple y Google, ya que el estándar lo marcan ellos.

La tecnología del DP-3T y la de Google y Apple guarda muchísimas similitudes. Pero en su escrito, España, Alemania, Francia, Italia y Portugal consideran que la decisión unilateral de Google y Apple supone un menosprecio a su "soberanía digital".

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