Así es el exclusivo mundo de los superyates, donde la élite mundial se reúne para relajarse y hacer negocios lejos de miradas indiscretas

Yate.
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  • Los ricos están comprando superyates a un ritmo récord.
  • Una fuente que lleva años trabajando en estos barcos ofrece a Business Insider una visión exclusiva de su encanto.
  • Permiten a los ricos impresionar y disfrutar de una vida sin las restricciones del escrutinio y las fronteras nacionales.

El súperyate es el símbolo por excelencia de la riqueza, y actualmente parece que el negocio está en auge.

Debido a la necesidad de escape por la pandemia de COVID-19 y el confinamiento, las ventas alcanzaron niveles récord en 2021. Aunque se produjo un ligero descenso en 2022, siguen superando las de cualquier año anterior a 2021, según indican los datos de Yachtharbor.com.

Una fuente que ha trabajado durante mucho tiempo en yates, y que ha pedido permanecer en el anonimato para poder hablar con franqueza, ha ofrecido a Business Insider un vistazo exclusivo al interior de los barcos y una visión de por qué resultan tan atractivos. Business Insider ha verificado de forma independiente la identidad de la fuente.

Lo que ocurre en los súperyates es un tema que lleva mucho tiempo rodeado de secretismo y ha sido objeto de rumores y especulaciones. El personal de estos barcos tiene que firmar acuerdos de confidencialidad que les impiden hablar públicamente de lo que ocurre a bordo.

Incluso se desconoce la identidad de los propietarios de muchas de las embarcaciones, que a menudo se compran a través de una compleja red de empresas en lugar de a nombre del propietario. 

Según la fuente de Business Insider, los yates son un billete de entrada a un club exclusivo sin fronteras nacionales. 

"Son el país más pequeño del mundo", comenta refiriéndose a la comunidad mundial de propietarios multimillonarios de súperyates. "Dependiendo del criterio que se adopte, hay entre 2.800 y 3.000 multimillonarios". Tienes más en común con tus compañeros multimillonarios que con tus compatriotas", añade.

El superyate del multimillonario de Hollywood David Geffen.

Flickr

El nivel de riqueza de los propietarios de súperyates supera con creces el de las estrellas del deporte y los famosos que de vez en cuando aparecen a bordo. Muchas veces se trata de personas que poseen propiedades, empresas y otros activos en diversos países a los que estas embarcaciones les permiten acceder sin problemas.

"No estamos hablando de lo que se llamaría 'famosos'. Se trata de un grupo de riqueza diferente", indica la fuente, añadiendo que había "múltiples ceros" de diferencia entre la de los propietarios de súperyates y la de sus invitados famosos.

mujeres en un yate

Acuerdos millonarios en pantalones cortos 

A bordo de estos lujosos barcos, los multimillonarios y sus amigos famosos pueden disfrutar de un nivel de intimidad, paz y aislamiento que rara vez tienen en tierra firme, donde se enfrentan al constante acoso de los medios de comunicación. Pero los yates también son lugares para impresionar, hacer contactos y negociar acuerdos, y el ambiente informal ofrece oportunidades únicas para estrechar lazos.

"Tuve un invitado fabuloso, una familia estadounidense de la costa oeste, y son bastante más habladores que una familia rica europea de varias generaciones, y hablamos de los barcos y de lo que cuestan", explica la fuente.

El propietario de la embarcación, según la fuente, le reveló que es tal el poder de negociación de los yates que "en un año a bordo, pagaría el barco. Es muy difícil decir 'no' cuando llevas una semana a bordo y tu familia ha sido atendida tan increíblemente bien", relata.

Un yate en el Puerto Hércules de Mónaco en septiembre de 2017 durante la 26ª edición del Salón Náutico Internacional de Mónaco.

VALERY HACHE/AFP via Getty Images

De otro de sus viajes, la fuente revela lo siguiente: "Había 2 titanes absolutos, y te sorprendería que estuvieran sentados uno al lado del otro en pantalones cortos y camisetas sucias tomando una taza de té. Y uno piensa que puede que hoy no se llegue a un acuerdo, pero la próxima vez que hablen por teléfono la conversación tendrá un tono muy, muy diferente".

Para otros propietarios, los yates ofrecen la oportunidad de escapar de la personalidad y las presiones de su vida profesional. Describe el caso de un empresario acostumbrado a que la gente le pase por encima durante todo el día y al que acosan antiguos amigos del colegio a los que incluso invitó a un viaje.

"Yo estaba en la cubierta principal y sus compañeros de la infancia le llamaban de todo y se burlaban de él. Creo que ese era el valor que le daba su barco", afirma. 

Pero la riqueza viene acompañada de grandes exigencias. Los propietarios de súperyates pueden ser intolerantes hasta con el más mínimo error o retraso, según la fuente, y el personal tiene que trabajar con horarios muy precisos.

"Reaccionan muy mal si llevan 3 minutos y medio esperando", afirma la fuente. 

Los huéspedes que tienen la suerte de ser invitados a los súperyates también deben adaptarse a ese entorno de etiqueta para congeniar con sus anfitriones y otros invitados. Pero algunos están tan desesperados por impresionar a sus adinerados anfitriones que los resultados son insoportables. 

"Resulta socialmente incómodo", dice la fuente. 

Drones de vigilancia para controlar los superyates.

Bruce Bennett/Getty Images

Drones espía y dispositivos de escucha 

Estos huéspedes desesperados por impresionar no son ni mucho menos los únicos problemas a los que se enfrentan los propietarios de súperyates. La privacidad de las embarcaciones y la riqueza, fama y poder de sus propietarios y pasajeros atraen inevitablemente atención no deseada.

Simon Rowland es un exsoldado de Marina real Británica cuya empresa, Veritas, ofrece seguridad integral para súperyates. 

Según cuenta a Business Insider, uno de los retos más frecuentes a los que tiene que enfrentarse es el manejo de drones espía enviados por organizaciones de noticias para fotografiar los barcos y a sus ricos y famosos pasajeros.

"Los drones preocupan cada vez más a los propietarios de súperyates", explica, y añade que a las agencias de noticias sensacionalistas y a la prensa especializada en estas embarcaciones les gusta utilizar estos aparatos para conseguir imágenes aéreas de los barcos.

Según él, algunos buques han desplegado dispositivos para codificar los sistemas de navegación de los drones y sacarlos del aire, pero existen dudas sobre su legalidad.

Una solución más sencilla, dice, es un sistema de alarma que alerte a los pasajeros de la presencia de drones, dándoles tiempo para salir de cubierta y alejarse de los invasivos objetivos de las cámaras aéreas. 

 

Pero los drones no son la única forma de vigilancia encubierta de la que Rowlands tiene que estar alerta. Los espías podrían intentar infiltrarse en los súperyates a través de los miembros de la tripulación o instalando dispositivos de vigilancia para robar información sensible sobre negocios o política. Según Rowlands, un objetivo especial son los yates alquilados con frecuencia por personas adineradas. 

"Es de esperar que un yate que alquila gente muy rica o de muy alto nivel contrate a una empresa como yo para que lo inspeccione antes de ocuparlo y se asegure de que no queda nada a bordo", afirma Rowland.

A pesar de las molestias, el aislamiento que se disfruta a bordo de un barco lejos de la costa va a seguir siendo un poderoso reclamo para quienes tienen todo lo que el dinero puede comprar, excepto la intimidad que muchos de nosotros damos por sentada. 

"En un mundo de cámaras y paparazis, hay un lugar para la intimidad que muchos de nosotros damos por hecho", afirma la fuente que ha trabajado en las embarcaciones.

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