Las claves de Smartick, el método español para aprender matemáticas que ha conquistado al MIT

Los fundadores de Smartick, Daniel González de Vega y Javier Arroyo.
Los fundadores de Smartick, Daniel González de Vega y Javier Arroyo.

Smartick.

  • Para poner remedio al bajo rendimiento de los alumnos en matemáticas, en 2009 Javier Arroyo y Daniel González de Vega crearon Smartick, un método online basado en inteligencia artificial para enseñar esta asignatura a niños de entre 4 y 14 años.
  • Con miles de alumnos en más de 100 países, tras seis meses el 94% de sus alumnos consigue mejorar en matemáticas. El secreto según uno de sus fundadores: la "personalización al milímetro" que garantiza la metodología, haciendo que cada niño pueda aprender matemáticas a su ritmo.
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Las matemáticas están en la compra, en las facturas y en la sección de economía de cualquier diario. Pero son aborrecidas y temidas a partes iguales: es una de las asignaturas que más problemas suelen causar entre los estudiantes y más quebraderos de cabeza despiertan entre los mayores.

Incluso existe un desorden mental bautizado como ansiedad matemática. Tal es el rechazo, que mientras poca gente se atreve a alardear de no saber leer o de cometer faltas ortográficas, nadie se sonroja al reconocer que no es "una persona de números". Como si el mundo hubiera dado por sentado que las matemáticas son para unos pocos.

Y podría parecerlo al revisar los estudios que analizan el rendimiento académico de los alumnos a nivel global. Salvo contadas excepciones, como algunas regiones de Asia y ciertos países del norte de Europa, el resto no sale muy bien parado. Nuestro país incluido.

En la última edición del Estudio de las Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS, por sus siglas en inglés) que evalúa a estudiantes de cuarto de Primaria y segundo de ESO, los estudiantes españoles alcanzaron una puntuación de 502 en matemáticas frente a los 513 puntos conseguidos de media por la UE o los 527 alcanzados por los países de la OCDE.

El problema además es que nunca hemos llegado a sobresalir. Y así lo corroboran también los datos del informe PISA. Por ejemplo, en la edición de 2018 los alumnos españoles de 15 años sacaron la nota más baja en ciencias desde que existe el informe.

Todo ello ha multiplicado la creencia de que las matemáticas son una especie de materia reservada para unos privilegiados que han nacido con habilidad para entenderla.

¿Pero puede existir de verdad algo así?

"Claramente un niño de primaria genéticamente no está incapacitado; no ha nacido sin el gen de las matemáticas", explica con humor a Business Insider España, Javier Arroyo, uno de los fundadores de Smartick, método español creado para el aprendizaje de matemáticas en niños de 4 a 14 años con el que ha mostrado que los números pueden ser fáciles para todos.

En su opinión el motivo por el que esta materia parece costar tanto recae en buena parte en la manera en la que esta asignatura se imparte.

Mientras que lo ideal sería asentar conocimientos, medir la comprensión de cada estudiante y avanzar en lo que se refiere a ello, la mayoría de escuelas, por sus circunstancias, priman una educación uniforme.

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"El profesor fija un ritmo medio en función de la clase que le haya tocado, por lo que los que están por arriba se llegan incluso a aburrir, y los que están por debajo no terminan nunca de llegar al ritmo medio de la clase, van dejando huecos, van dejando áreas sin dominar, por lo que cuando pasan a secundaria son carne, digamos, de fracaso escolar", considera Arroyo.

"Cuando a ti te dan el contenido en la medida que eres capaz de asimilarlo el rendimiento se dispara. Los de arriba avanzan muchísimo y los que estaban rezagados se ponen al nivel de la media", añade. 

Una metodología basada en la inteligencia artificial que ofrece un ritmo de aprendizaje personalizado

Dispuesto a crear una solución para acabar con el bajo rendimiento de los niños en matemáticas, Javier Arroyo y Daniel González de Vega crearon en 2009 Smartick, un método 100% online tanto para ordenador como tablet, cuya particularidad radica en su uso de la tecnología.

El corazón de su metodología se esconde en la inteligencia artificial, y todo lo que permite hacer.

"La inteligencia artificial nos permite por un lado un diagnóstico muy preciso de qué sabe y qué no sabe cada niño. A partir de ahí diseñamos un plan de estudio a medida, únicamente con las áreas que no domina para que trabaje hasta llegar a dominarlas. Una vez que tenemos ya ese plan a medida somos capaces de ir adaptándolo en tiempo real, en función del comportamiento del niño", aclara el fundador. 

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Se empieza el primer día con una prueba de nivel para identificar los conocimientos que el alumno tiene de base.

"Consiste en un barrido por los contenidos de matemáticas en el que vamos identificando las áreas que conoce, que domina parcialmente o que no domina en absoluto".

A partir de ahí, cuando un niño comienza una sesión de Smartick, que tiene una duración fija de 15 minutos, no hay ejercicios precargados, se van generando sobre la marcha en función de su comportamiento, estilo de aprendizaje y su histórico.

Una tecnología compleja que les ha hecho obtener numerosos premios y la atención de reputados actores. 

Smartick fue elegida como una de las 15 mejores startups de todo el mundo de 2016 por The Next Web, (un evento que reúne en Nueva York a las empresas tecnológicas más innovadoras del momento). En EEUU el método cuenta con el apoyo del MIT para su expansión en el país, mientras que aquí la Comisión Europea los escogió como uno de los proyectos más innovadores del continente. Un éxito que también le ha servido a Arroyo para conseguir entre otros logros ser uno de los 25 Eisenhower Fellows de 2018.

Con más de 80 trabajadores, hoy sus principales mercados se colocan en España, México, Colombia, EEUU, Reino Unido y Sudáfrica, donde aspiran seguir creciendo en el futuro.

El método demuestra que la mayoría de niños pueden ser buenos en matemáticas

niño en clase de matemáticas

Getty Images

Más allá de los premios, los datos manejados por la plataforma demuestran cómo cuando un niño se enfrenta a los números sin presión y a su ritmo las cosas cambian.

Con miles de alumnos en más de 100 países, el 94% de ellos logran mejorar sus habilidades matemáticas.

Unos excelentes resultados que según Arroyo se deben a la posibilidad de personalizar al milímetro que permite su tecnología.

"Yo sé cuál es la máxima capacidad de cada niño con una precisión máxima y hago que trabaje todo lo cerca posible de esa máxima capacidad, por lo que le voy dando el contenido a medida que es capaz de asimilarlo, a la velocidad que es capaz de asimilar. Con esto notamos que pasados seis meses se suelen poner por encima del nivel de su clase", subraya.

Por otro lado, afirman que el método hace "muchísimo hincapié en la lógica y el razonamiento".

"Es decir, que los niños aprendan a pensar, que entiendan lo que hacen, por qué son importantes las matemáticas, cómo se aplican en la vida real, en su día a día... nosotros somos muy partidarios de trabajar ese razonamiento, para entenderlas más allá de machacar excesivamente con los procedimientos y las rutinas", añade.

Por supuesto la metodología también cuenta con el incentivo de la diversión, orientándose hacia aspectos más próximos al videojuego.

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"Los ejercicios son muy interactivos e incorporan elementos de gamificación: los niños tienen una barra de energía en función de su rendimiento, van consiguiendo estrellas que pueden canjear, tienen un avatar, pueden comprar accesorios... es decir, una dinámica de juego, pero sin llegar a ser un juego porque es un método riguroso", considera su fundador.

En cuanto al tipo de ejercicio que se encontrará un alumno, estos beben de distintas metodologías ya asentadas en el campo de la formación, "como el método Singapur o el ábaco holandés".

"Cada cinco semanas subimos una versión nueva con nuevos contenidos, mejoras de algoritmia, etc.", comenta Arroyo.

Y un extra para seducir a los padres, asegura no necesitar la participación de los progenitores.

"Está diseñado para que los niños trabajen de forma autónoma, fomentar esa independencia. Los padres no necesitan explicar nada, la plataforma tiene tutoriales cuando empieza un concepto nuevo o cuando detectamos que no entienden un concepto".

Dicho todo esto, es fácil adivinar dónde radica el secreto para que tu hijo ame y progrese en matemáticas.

"Cuando a ti te dan el contenido exacto que tú necesitas, a la velocidad que necesitas, en la medida en que tú eres capaz de asimilarlo, pues sacas lo máximo de ti", resume Arroyo.

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