Después de 25 años tomando café a diario, lo dejé de golpe: ahora tengo más energía y mi ansiedad ha desaparecido

Conz Preti,
La autora tomando un café.
La autora tomando un café.Courtesy of Conz Preti
  • Empecé a tomar café en el instituto para despertarme por las mañanas. Tomaba una o 2 tazas todos los días, pero empecé a sentirme demasiado nerviosa. 
  • Hace más de un mes que lo dejé y me ha ido sorprendentemente bien. 

Empecé a tomar café cuando tenía 15 años y vivía en Brasil. Mis padres siempre lo bebían a lo largo del día, incluso expresos antes de acostarse, así que cuando pedí una taza de café normal para despertarme e ir a clase no me dijeron nada. 

Desde entonces, tomaba una o 2 tazas al día. Normalmente, la proporción de mi café con leche era  de mitad y mitad. Rápidamente me di cuenta de que no podía tomarlo pasado el mediodía o tenía problemas para dormir. En la universidad, me saltaba a menudo esa norma cuando tomaba café por la noche para estudiar de madrugada. 

En el último año, más o menos, empecé a notar que estaba más cansada de lo normal cuando me despertaba, lo que me hacía correr a por mi dosis de cafeína. Mis hijos dormían toda la noche y yo me acostaba pronto, así que no tenía sentido estar tan cansada. 

Una amiga me había regalado una taza más grande por mi cumpleaños, así que bebía el doble de lo que estaba acostumbrada y seguía sin sentirme alerta. También empecé a notar que me ponía más nerviosa y ansiosa. 

Mi marido dejó el café cuando nacieron nuestros gemelos, después de leer el libro de Michael Pollan Caffeine: How Caffeine Created The Modern World (Cafeína: Cómo la cafeína creó el mundo moderno). Llevaba años insistiéndome para que dejara el hábito. Decidí intentarlo como propósito de Año Nuevo. Lo dejé de golpe hace un mes y ojalá lo hubiera hecho antes

Me preocupaba el síndrome de abstinencia

Como sufro de migrañas más o menos desde que empecé a tomar café, mi mayor temor era sufrir dolores de cabeza por falta de cafeína. Si me duele la cabeza, no funciono y, con 3 hijos y un trabajo a jornada completa, no podía correr ese riesgo. 

Decidí dejarlo durante las vacaciones. La idea era que si me dolía la cabeza, podría llevarlo sin que afectara a nada más en mi vida. Para mi sorpresa, sólo tuve dos días de dolores de cabeza leves

También preveía que iba a estar más cansada sin mi estimulante matutino, pero al estar de vacaciones fue el momento perfecto porque pude echar un par de siestas la primera semana que no tomé cafeína. En general, los efectos secundarios no fueron tan malos como imaginaba. 

¿Se puede ser adicto a la cafeína? Esto es lo que dice la ciencia

Pensé que volver a mi horario habitual supondría una amenaza para mi propósito, pero también ha sido más fácil de cumplir de lo que pensaba. Compré un hervidor de agua para tener agua caliente lista para infusiones y así mantener el calor en invierno, y escondí el molinillo de café y la cafetera en nuestro sótano. Los guardo por si alguna vez tenemos invitados que quieran café. 

Mi salud mental mejoró

Con el paso de las semanas, noté que me sentía más descansada. Después de comer, ya no tenía esa sensación de pesadez en los ojos, lentitud y pereza. Mis niveles de energía eran los mismos durante todo el día. 

Aunque nunca solía tomar café después del mediodía, también sentí que me resultaba más fácil conciliar el sueño por la noche. No suelo tener problemas para dormir, pero ahora cuando mi cabeza toca la almohada caigo casi al instante. 

 

Lo que es más notable desde que lo dejé es que no me siento angustiada. La cafeína puede desencadenar ansiedad en las personas que la consumen en exceso. Los síntomas pueden incluir inquietud, problemas para dormir y un aumento del ritmo cardíaco, todo lo cual yo experimentaba. 

Desde que lo dejé, ya no tengo ese estado de pánico constante después de tomar café. Es, con diferencia, el efecto positivo más notable.

No me he acostado tarde desde que lo dejé, pero me doy un poco de margen si por ejemplo paso una noche despierta con un niño enfermo para permitirme tomar café. Aparte de eso, no me veo volviendo a mi taza de la mañana otra vez. 

Conoce cómo trabajamos en Business Insider.