He sido concursante de 'El juego del calamar: El Desafío': así es realmente

Ayomikun Adekaiyero,
El juego del calamar

Nic Serpell-Rand / Netflix

  • Dani Templet aparece en el nuevo reality de Netflix, El juego del calamar: El Desafío.
  • La estadounidense de 24 años compitió en desafíos basados en la serie para ganar más de 4 millones de euros. 
  • Esta es su historia, contada al periodista Ayomikun Adekaiyero.

Este artículo está basado en una conversación con Dani Templet, de 24 años, sobre su experiencia en El juego del calamar: el Desafío. La conversación ha sido editada por motivos de extensión y claridad.

Lo primero que pensé cuando oí hablar de El juego del calamar: El Desafío fue: "¿Quién no quiere cuatro millones de euros?".

Era la una de la madrugada de una noche de verano de 2022 y estaba navegando por TikTok. Me topé con un vídeo en el que Netflix buscaba concursantes para un reality basado en la serie coreana El juego del calamar.

Como fan, sabía que sería un reto. Me apetecía vivir experiencias, viajar y conocer gente nueva. El juego del calamar: El Desafío me permitiría todo eso y, además, aspirar a un premio de más de cuatro millones de euros

¿Cómo no iba a intentarlo al menos?

Tuve que enviar un vídeo hablando un minuto. Este es el punto en el que debería haberme parado a pensar en lo que estaba haciendo. A pesar de estar mal maquillada, hice un entusiasmado monólogo sobre por qué me encantan los reality shows y lo competitiva que soy.

Me llamaron una semana después. Me pasaron a una videollamada de Zoom con los productores del programa y me dijeron que se pondrían en contacto conmigo. Luego no supe nada durante seis meses.

Hacia noviembre o diciembre de 2022, los productores finalmente se pusieron en contacto conmigo para decirme que debía tomar un vuelo a Reino Unido en enero para competir en el programa.

Pensándolo ahora con tiempo, para prepararme probablemente debería haber hecho algo más que volver a ver la serie, pero ¿cómo iba a saber lo difícil que iba a ser El Desafío?

La dinámica de 'luz roja, luz verde' se grabó durante unas seis horas, aunque parezca que son solo 5 minutos.

Juego Luz roja, luz verde, en 'El juego del calamar: El Desafío'.
Juego Luz roja, luz verde, en 'El juego del calamar: El Desafío'.

Netflix

La energía del primer día fue inigualable.

A los concursantes nos recogieron en el hotel a las 3 de la mañana y nos llevaron al plató para el primer juego. Antes de que empezara, nos dieron nuestros trajes, que incluían el característico mono verde del programa original.

Debajo del chándal y de nuestras camisetas, también nos colocaron un voluminoso chaleco que tenía montones de tubos y tinta. Esto explotaba y hacía sonar un silbato para indicar que un jugador había sido eliminado. Era muy intimidante, y recuerdo que cada parte de mi cuerpo quería estremecerse la primera vez que lo oí.

El primer juego fue 'Luz roja, luz verde', y recrearon los diseños exactos del programa original, incluida la surrealista y terrorífica muñeca. El objetivo del juego era llegar de un extremo a otro de un edificio sin ser descubierto por la muñeca giratoria que estaba en la línea de meta.

Cuando un jugador es eliminado, recibe un chorro de tinta de un chaleco oculto.
Cuando un jugador es eliminado, recibe un chorro de tinta de un chaleco oculto.

Netflix

En el montaje final, hacen que parezca que hicimos el juego en cinco minutos. Estuvimos allí al menos seis o siete agotadoras horas. Recuerdo que no terminé de rodar hasta la una de la madrugada del día siguiente.

El juego en sí no fue un paseo, ni mucho menos. Aquel día hacía mucho frío y, por alguna razón, otro concursante y yo pensamos que sería mejor empezar en la parte de atrás.

Por un lado, esto significaba que podíamos escondernos detrás de los jugadores, lo que aproveché al máximo. Pero enseguida nos salió el tiro por la culata, ya que todos los que teníamos delante eran muy lentos. Después de dos vueltas de muñeca cantando y parando, aún no habíamos superado la línea de salida.

FInalmente, me sentí muy orgullosa de mí misma después de llegar al final con 30 segundos de sobra. Creo que estaba en el penúltimo grupo de personas que llegaron a la línea de meta, así que esperé allí para animar al resto de jugadores.

Cuando terminó, lo único que quería era una ducha caliente y un masaje. 

En los dormitorios, la comida era mala y no teníamos noción del tiempo.

Un vistazo a la comida que se da a los concursantes.
Un vistazo a la comida que se da a los concursantes.

Netflix

Yo estaba en uno de los primeros grupos que entraron en el dormitorio, e inmediatamente corrí a una cama en una esquina (la mejor cama de toda la habitación) para poder observar a todo el mundo y trazar estrategias.

Como se ve en el programa, comíamos en los dormitorios, pero la hora de la comida era todo un reto. Me crié en Luisiana, donde le ponemos condimentos a todo, y una de las comidas que nos dieron sabía literalmente a pasta fría con ketchup.

Había un baño y varios aseos conectados a la habitación principal. Pero esto significaba que compartíamos 10 retretes con más de 200 personas. Echa cuentas. Había mucha cola para ducharse o lavarse los dientes, casi como en un festival.

No teníamos acceso a ventanas ni a nada que nos indicara la hora del día. Solo sabíamos que era hora de dormir cuando nos avisaban de que iban a apagar las luces.

El primer día en los dormitorios no hubo desafíos para que los jugadores pudieran conocerse. Formé un grupo muy unido con cinco personas con las que sigo en contacto y de las que seré amiga de por vida.

Kyle y Dani reflexionan sobre a quién quieren eliminar en 'El juego del calamar: El Desafío'.
Kyle y Dani reflexionan sobre a quién quieren eliminar en 'El juego del calamar: El Desafío'.

Netflix

El segundo día me asignaron mi tarea. Kyle, otro compañero al que llamaron, y yo fuimos a otra habitación donde encontramos zanahorias y peladores de verdura sobre la mesa sin ninguna instrucción. Finalmente, un instructor nos dijo que haríamos la primera prueba social. Podíamos eliminar a otro jugador o darle ventaja.

Obviamente, elegimos la eliminación, y me hizo mucha ilusión. Era tan emocionante poder expulsar a alguien en secreto. Elegimos al jugador 200, Mothi, que vimos que había estado haciendo demasiados aliados.

Sin embargo, tan pronto como salimos de aquella habitación, me sentí muy culpable. Sabía que el karma me lo haría pagar.

Asumí que perdería en el juego de la galleta.

Momento en el que Templet pierde el juego de la galleta en 'El Juego del calamar'.
Momento en el que Templet pierde el juego de la galleta en 'El Juego del calamar'.

Netflix

Finalmente jugamos al segundo juego, Dalgona, en la tarde del tercer día. En este juego, teníamos que cortar una galleta de una determinada forma utilizando la lengua y una aguja.

A mí me tocó hacerlo en forma de estrella, con lo que, sinceramente, me mentalicé de que me habían eliminado casi antes de empezar. Estaba cansada, me apetecía una hamburguesa y una Coca-Cola y había traicionado a otro jugador. Pensé: "Si me eliminan ahora mismo, es lo que me merezco".

Finalmente, mientras rompía la galleta y el chaleco me inyectaba tinta por toda la ropa, pensé que el karma se había cobrado su venganza.

Nunca me dijeron quién ganó el dinero, así que tendré que ver el programa para averiguarlo. Al final, puede que no ganara el concurso, pero sí conseguí la experiencia vital que quería.

Aviso: Mathias Döpfner, consejero delegado de Axel Springer, empresa matriz de Business Insider, es miembro del consejo de administración de Netflix.

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