'Moonshots' o por qué mirar a la Luna puede ser un empujón para la innovación en tu empresa

El astronauta Neil Armstrong pone un pie en la Luna en 1969
El astronauta Neil Armstrong pone un pie en la Luna en 1969

REUTERS/Buzz Aldrin-NASA/Handout

  • La metodología de innovación moonshot, que hereda su nombre de la carrera espacial, propone visualizar "futuros deseables" que se quieren alcanzar para enfocar la innovación hacia decisiones estratégicas o de negocio que lleven a conseguirlos.
  • Esta forma de innovación disruptiva es la que aplica Google en X, su laboratorio de innovación del que han salido proyectos como las Google Glass, la empresa de coches autónomos Waymo o la de salud Verily.
  • "Consiste en visualizar futuros que te gustaría que pasasen y después volver al presente, saber dónde estás y qué estrategia podrías diseñar para ir hacia allá", explica a Business Insider España Pablo Rodríguez, embajador de Google X.
  • La consultora española Quiero, que está haciendo proyectos moonshot con algunas empresas españolas, ha lanzado unas sesiones de formación sobre esta metodología con el instituto europeo Futur/io.
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El 25 de mayo de 1961, el presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy anunció en una sesión conjunta del Congreso del país norteamericano que el país se ponía como objetivo poner a un astronauta en la Luna, entrando de lleno en una carrera en la que sus avances habían ido siempre a la zaga respecto a la Unión Soviética, que había puesto al primer hombre en órbita con Yuri Gagarin, el 12 de abril de ese año. "Creo que esta nación debe comprometerse a conseguir el objetivo, antes del final de esta década, de poner un hombre en la Luna y traerlo de vuelta con seguridad a la Tierra", dijo JFK antes de reclamar al Congreso ingentes cantidades de dinero para el programa espacial.

El resultado es de sobra conocido: el 20 de julio de 1969 el comandante el Apolo XI, Neil Armstrong, fue el primer ser humano en poner un pie en el satélite. Todo ese proceso iniciado por Kennedy —que no llegó a verlo, pues fue asesinado en 1963— en esa sesión conjunta del Congreso y en un conocido discurso en la Rice University se conoció después como Moon shot (que podría traducirse como "disparo a la Luna") y ha dado nombre a una metodología de innovación, el moonshot thinking.

Esta forma de pensar separa la innovación incremental, aquella que se basa en hacer pequeñas mejoras sobre un producto o servicio, de la innovación disruptiva, la que va más allá y se plantea cambios sustanciales y nuevas oportunidades a partir de los moonshots o futuros deseables.

"Esta metodología te hace viajar del futuro al presente para visualizar mundos que te gustaría que pasasen, los futuros deseables, no los futuros utópicos o distópicos, y que utiliza técnicas de ciencia ficción, narrativas, metodologías que se utilizan en las películas, el arte y el diseño, para vivir en ese futuro y después volver al presente, saber dónde estás y qué estrategia podrías diseñar para ir hacia allá, y qué equipo y qué plataforma necesitas para llegar hasta allí", explica a Business Insider España Pablo Rodríguez, embajador de Google X, la factoría de proyectos moonshot del gigante tecnológico californiano y consejero delegado durante 4 años de Alpha, el laboratorio de proyectos disruptivos de Telefónica, de donde han salido compañías como Koa Health, una compañía de salud mental que levantó 14 millones de euros en noviembre de 2020.

Pablo Rodríguez, exCEO de Telefónica Alpha y embajador de Google X
Pablo Rodríguez, exCEO de Telefónica Alpha y embajador de Google X

Imagen cedida

Aunque pueda parecer una metodología alejada de la realidad, tiene un importante potencial para afrontar retos actuales tan vigentes como las energías renovables, las enfermedades crónicas, el futuro de la movilidad, el cambio climático, la alimentación, el turismo o la transformación económica de un país como España, sostiene Rodríguez, que defiende que puede dar lugar a oportunidades económicas.

"Se puede pensar que esto forma parte de un esfuerzo cercano a la responsabilidad social, pero las organizaciones que se enfocan al propósito van a tener beneficios, porque las próximas olas de crecimiento vendrán en áreas que están relacionadas con las personas y el planeta", añade.

De hecho, la Comisión Europea pretende poner en marcha a partir de este año 2021 5 moonshots o "misiones" como parte de su programa Horizonte Europa, relacionadas con retos clave para el continente con el horizonte del año 2030: curar el cáncer en más de 3 millones de personas, preparar a Europa para ser resiliente contra el cambio climático, restaurar los mares y los ecosistemas marítimos, transformar 100 ciudades para que sean neutras en carbono, y conseguir que el 75% del suelo europeo sea saludable tanto desde el punto de vista agrario como de la vida social.

La metodología que usa el laboratorio de innovación de Google

Google es una de las empresas que trabaja con moonshots para buscar sus siguientes innovaciones. Desde 2010 cuenta con X, una compañía fundada por Larry Page y Sergey Brin como una división para pensar proyectos disruptivos, de donde salieron ideas como las Google Glass, la empresa de coches autónomos Waymo, la compañía de tecnología aplicada a la salud Verily o la de entrega aérea con drones autónomos Wing. También algún proyecto fallido, como Loom, la empresa con la que pretendía ofrecer conexión a internet en zonas rurales con globos aerostáticos. 

"Es la fábrica de moonshots pionera, que se montó para crear el nuevo Google. Moonshot quiere decir diferentes cosas para diferentes organizaciones: para un individuo puede ser un cambio de vida, para una mediana empresa reinventarse para aprovechar el cambio digital, para Google es crear un nuevo Google. Lo importante es que tienes que hacer algo muy importante, difícil, y mejorar las cosas en un factor 10" detalla de Pablo Rodríguez, que es embajador de esta compañía.

X, el laboratorio de Google, trabaja en un proyecto confidencial de realidad aumentada llamado 'Lobezno' que busca dotar a los usuarios de un oído sobrehumano

El caso de Google muestra que una de las virtudes de esta metodología es potenciar el pensamiento disruptivo, que es una de las principales dificultades de las empresas para innovar. "Una de las cosas que más cuesta en las empresas es generar innovaciones que sean disruptivas y huyan de lo incremental", opina Sandra Pina, socia y directora de innovación de la consultora Quiero, en una conversación con Business Insider España

"Un moonshot es una estupenda oportunidad para exponer si tienes un modelo de negocio resiliente para lo que viene. Puede que al hacerlo me dé cuenta de que lo mío no va a funcionar en el futuro", explica la responsable de esta consultora que ha lanzado unas sesiones de formación sobre esta metodología, aliada con el instituto europeo Futur/io y con Pablo Rodríguez entre los ponentes, que comenzarán el 19 de marzo, para las que ya se han apuntado equipos de varias empresas.

Sandra Pina, socia y directora de Innovación de Quiero
Sandra Pina, socia y directora de Innovación de Quiero

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Esta consultora ya está trabajando en proyectos de tipo moonshot con "varias empresas españolas", asegura Pina, de sectores como el de la salud y el financiero, en proyectos que utilizan esta metodología para proponer cambios en estas organizaciones y que no solo se refieren a esas compañías, sino que involucran a otros actores de sus entornos, y que se han visto espoleados por la pandemia. "Con todo lo que ha pasado con la covid, nos hemos dado cuenta de que se nos da bien gestionar cambios lineales que vemos venir, pero no los cambios exponenciales, como este", explica.

Quiero, una organización volcada en el área de sostenibilidad —organiza desde 2015 el encuentro sobre sostenibilidad Sustainable Brands— cree que esta área se está convirtiendo en "una licencia para operar" para cualquier empresa, y el ingrediente que le falta es vincularle la "innovación exponencial". "La pregunta es a qué velocidad estás dispuesto a transformarte y si esa velocidad es suficiente para dar una vía de solución a los problemas de la humanidad, y además hacerlo de una forma rentable", añade.

Desde la relación que tienen con las empresas que trabajan en sostenibilidad, Sandra Pina asegura que la pandemia no ha hecho sino acelerar sus proyectos. "Hicimos hace poco un pequeño estudio cualitativo en España, y nos dimos cuenta de que en las empresas donde la sostenibilidad ya estaba vinculada al negocio esto no ha hecho sino acelerarlo. En la mayoría de empresas que la tienen unida al negocio, ya sea en marca o en innovación, ese momento ya llegó y está en el negocio", finaliza.

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