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El plan de choque de Inditex para amortiguar el golpe del coronavirus: control de gasto, tesorería y agilidad para reducir el coste de ventas

Pablo Isla, presidente de Inditex
Pablo Isla, presidente de Inditex Reuters
  • El presidente de Inditex, Pablo Isla, ha subrayado esta semana el estricto control de gasto que ha puesto en marcha la compañía para mitigar el impacto del parón económico por el coronavirus.
  • Los gastos operativos descendieron entre febrero y abril un 20%, respecto al mismo periodo del año anterior.
  • El grupo de Amancio Ortega también tiró de caja para no salir tan malparado y utilizó en torno al 28% del músculo financiero del que disponía.
  • Las cuentas de Inditex reflejan una equiparación entre los costes y los gastos. Un indicativo de que el grupo tomó medidas en base a una previsión de bajada de ingresos.
  • Pablo Isla, explicó que el gigante de la moda dejó de realizar compras a los proveedores entre marzo y mayo y que renegoció los alquileres de las tiendas.
  • La diversificación geográfica y la optimización de la red de tiendas, con el empuje del canal online, han permitido a Inditex salvar un periodo marcado por una fuerte caída del consumo. 
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Inditex ha registrado las primeras pérdidas de su historia desde que dio el salto a bolsa en 2001, en un primer trimestre del año marcado por la crisis del coronavirus y la parálisis económica. Si hay un elemento sobre el que incidiera el presidente del grupo gallego, Pablo Isla, en la presentación de resultados, fue el estricto control de gasto. En paralelo, anunciaba una estrategia hasta 2022 que dará alas al online y cerrará hasta 1.200 tiendas en todo el mundo.

El titán de la moda ha puesto en marcha una política de austeridad con la que intentó amortiguar el golpe del coronavirus. Los gastos operativos descendieron, entre febrero y abril, un 20% respecto al mismo periodo del año anterior, señala el analista de IG Capital Aitor Méndez, en una entrevista con Business Insider España.

Pero el grupo de Amancio Ortega también tiró de caja para no salir tan malparado. El grupo partía de una tesorería de 8.000 millones de euros con la que cerró el ejercicio de 2019, que ahora se sitúa en 5.750 millones de euros. Es decir, Inditex utilizó en torno al 28% del músculo financiero del que disponía y continúa sin tener deuda.

“Podría aguantar así un año entero, a ese ritmo, sin vaciar las arcas”, argumenta Méndez. “Lo peor en ese sentido ha pasado”, opina el analista de IG Capital, que estima que el segundo trimestre para el grupo se presenta más halagüeño que el primero. 

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Las cuentas de Inditex recogen una contracción del coste de ventas del 42,8%, hasta los 1.374 millones de euros, explica el analista de XTB, Darío García, y los gastos de explotación se han reducido en 400 millones, hasta los 1.448 millones. “Hay una equiparación entre los costes y los gastos. Esto quiere decir que el grupo tomó medidas en base a las previsiones de bajada de ingresos. Es decir, en producción y en costes asociados a alquileres de tiendas que no son de su propiedad”; apunta García.

Ciertamente, el propio Isla se refirió a medidas tomadas en esa dirección durante la presentación de resultados con analistas. El ejecutivo de Inditex confirmó la renegociación de los alquileres de las tiendas con los caseros y también explicó que redujo un 10% el inventario en este periodo. El stock, precisamente, se perfilaba como principal escollo para las empresas del sector al inicio de la crisis. Y el gigante textil ha dado este golpe de timón apoyándose en un modelo de negocio que apuesta por la producción de colecciones cápsula en ciclos cortos.

Inditex realiza su aprovisionamiento de forma semanal: en marzo el grupo dejó de comprar  “y a principios de mayo volvimos a comprar otra vez de forma significativa para los meses de julio y agosto. Esta flexibilidad de nuestro modelo de negocio nos permite reducir costes”, explicó Isla. 

En este sentido, Méndez hace hincapié en que Inditex no ha llegado a cancelar pedidos. Sí paró los que no habían empezado a producirse pero no canceló los que ya estaban en marcha. “La experiencia en China les permitió racionalizar los pedidos, ya tenían un primer contacto con el virus”. 

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El online y la diversificación geográfica alivian un duro golpe

El gigante del textil es de reacción rápida. Su as en la manga, que le concede ventaja respecto a competidores como H&M o Primark, es una estrategia que ha pasado por cerrar las tiendas menos rentables, con la consecuente optimización del espacio, en favor del canal online. “Ser más selectivo le ha ayudado”, asegura Méndez. 

La diversificación geográfica es otro de los pilares que ha evitado que las cuentas de Inditex sufran un golpe demasiado duro. Aunque las tiendas hayan permanecido cerradas, la plataforma de venta online del grupo funciona a pleno rendimiento en todos los mercados en los que opera. Con sus establecimientos adoptando el rol de almacenes logísticos durante el confinamiento, las ventas por internet experimentaron un fuerte crecimiento, de hasta el 95% en el mes de abril. 

Esta estrategia se adapta al nuevo contexto y, aunque las ventas se situaron ligeramente por debajo del consenso de los analistas (3.500 millones de euros), el grupo “ha reaccionado muy bien”, subraya Méndez. “Ha visto la apuesta de la digitalización rápido y esto puede ser un elemento diferencial” en un momento en el que los consumidores muestran reticencia para ir a las tiendas, explica el analista. 

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Con la lección aprendida desde China y con perspectivas más optimistas para el segundo trimestre

Inditex trajo la lección aprendida de Asia. El primer trimestre fiscal del grupo no coincide con el año natural, sino que comprende de febrero a abril. Todo ello implica que el grupo sufrió en un primer momento el impacto del parón económico en el gigante asiático y, luego, en el resto de economías del mundo. “En febrero atravesaba problemas en China con el resto de tiendas operativas. Más tarde, cierran el resto de mercados y continúa comercializando en Sudamérica. Ésta es la fortaleza de Inditex, que le permite seguir facturando en el contexto actual”, apunta Méndez, en relación a los 3.303 millones de euros de facturación del grupo. 

Un contexto que, a ojos de García, ha tenido un efecto similar al de una ola para los ingresos de la compañía: cuando cierra China permanece abierta Europa y América y cuando las segundas economías entraron en parón económico, el gigante asiático retomó su marcha. “Es un movimiento cíclico que lleva a una mayor facturación”, destaca García. 

Los analistas esperan que los resultados de gigante del textil en el segundo trimestre sean mejores que los de los tres primeros meses, ya que reflejarán una situación de nueva normalidad. “Se notará el impacto de la nueva normalidad pero habrá una recuperación respecto a los tres primeros meses del año”, asegura Méndez.

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El grupo dueño de Zara cerró el periodo comprendido entre febrero y abril, con una caída en las ventas del 44%, hasta los 3.303 millones de euros en un marco en el que el 88% de su red de tiendas permanecía cerrada. Es la primera vez, desde que el titán del textil cotiza en bolsa, que registra un beneficio neto negativo y una caída en las ventas.

El gigante gallego ha registrado unas pérdidas de 175 millones de euros en los tres primeros meses de su ejercicio fiscal. Como parte de un plan para reforzar su apuesta tecnológica, Inditex ha provisionado 308 millones de euros para ejecutar el plan de impulso al online y actualización de tiendas, por lo que las pérdidas netas del grupo ascienden a 409 millones de euros y el ebit en cifras negativas de 508 millones de euros

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