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La posible cara oscura de poner en marcha estímulos económicos para acelerar la transición energética

Hombres limpian paneles solares
Reuters
  • Los Gobiernos se apoyan en la transición energética para sortear de la crisis del coronavirus con una serie de estímulos y ayudas que promueven las energías limpias.
  • En 2004, España puso en marcha subsidios para impulsar las renovables y ayudar a las empresas a desarrollar estos proyectos.
  • Los proyectos se agruparon en paquetes y se vendieron a fondos de inversión que, después, los vendieron a otros inversores. Un modelo similar al de las hipotecas de alto riesgo, según Bloomberg.
  • También hay indicios de fraude. Una investigación de la Comisión Nacional de Energía de España puso el foco sobre los paneles solares que producían energía por la noche a partir de generadores que utilizan diésel.
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Los Gobiernos se apoyan en la transición energética para sortear de la crisis del coronavirus con una serie de estímulos y ayudas que promueven las energías limpias. Son grandes paquetes económicos los que están sobre la mesa para impulsar las tecnologías que reduzcan las emisiones de CO2 pero también abren la puerta al fraude.

En 2004, España puso en marcha subsidios para impulsar las renovables y ayudar a las empresas a desarrollar estos proyectos. Se trataba de un momento que parecía el idóneo, aunque las tecnologías eólica y solar estaban lejos de alcanzar su máximo potencial y su coste era elevado. 

El Gobierno puso en marcha, entonces, un programa que permitía a cualquier ciudadano construir un parque solar o eólico y vender energía a la red. Y para promover su penetración, el Gobierno cubriría la diferencia entre el coste de generar energía renovable y el precio de la energía. Empresas como Iberdrola o Siemens Gamesa aprovecharon la situación, consolidaron su posición en el sector y fortalecieron su cadena de suministro así como a las empresas proveedoras.

Pero tras la crisis económica del 2008 las ayudas a las renovables se redujeron drásticamente. De la noche a la mañana, los inversores vieron desaparecer las ayudas y sufrieron las consecuencias de esta situación. Así es que tras esta consecución de acontecimientos pocas fueron las empresas que se atrevieron a construir de nuevo en España. Tampoco las empresas nacionales, que viraron sus inversiones a otros territorios. 

Leer más: Las energéticas plantean medidas para acelerar la transición ecológica: eliminar el límite máximo de inversión, crear un marco regulatorio estable y no cerrar la puerta a los biocombustibles

La lentitud administrativa y el lento crecimiento económico tampoco contribuyeron. Y si bien en este momento se impulsó el sector de las renovables, el modelo parece que no era el correcto. Los proyectos se agruparon en paquetes y se vendieron a fondos de inversión que, después, los vendieron a otros inversores. Un modelo similar al de las hipotecas de alto riesgo, según Bloomberg. El resultado: unas 62.000 familias que invirtieron en plantas solares se declararon en quiebra con el cambio de Gobierno y, por tanto, de las reglas del juego. 

También hay indicios de fraude. Una investigación de la Comisión Nacional de Energía de España puso el foco sobre los paneles solares que producían energía por la noche. El objetivo era obtener más ayudas, y para ello conectaron generadores, que producían energía usando combustibles fósiles como el diésel, a las subestaciones de energía de las granjas que vuelcan la energía a la red. 

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