Por qué el precio de la gasolina y el gas serán la nueva prima de riesgo este invierno en España

Hombre en una gasolinera
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La prima de riesgo es como los agujeros negros: el común de los mortales es consciente de que no augura nada bueno, pero sólo unos pocos saben explicar exactamente por qué. 

En 2012, la prima de riesgo se convirtió en una maldición de la economía española repetida día tras día. Por eso, ahora que esas palabras regresan a los titulares, es normal que más de uno vea fantasmas.

Todos los países emiten deuda. La prima de riesgo es el sobrecoste que un emisor de deuda (en este caso, España) tiene que pagar frente a otro emisor de deuda que se considera como referencia por asumir que invertir en el mismo implica menor riesgo (en este caso, Alemania).

En otras palabras, es una recompensa (por eso se llama prima) que se le paga al inversor por apostar con un activo de mayor riesgo en relación a otro de menor riesgo.

En 2012, con la economía española al borde del rescate (alto riesgo de inversión), la prima de riesgo alcanzó un máximo histórico de 612 puntos básicos. Esos 612 puntos eran el coste que España tendría que pagar de más en intereses por los bonos del Estado en relación al bono alemán.

En las últimas semanas, antes del anuncio de subida de tipos y del fin de las compras masivas de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE), las primas de riesgo han regresado a los titulares

A mediados de junio, la prima de riesgo española se disparó por encima de los 140 puntos básicos, lejos del máximo de la crisis financiera, pero en los niveles más altos de los peores meses de la pandemia. Un panorama que se replicó en Italia, Portugal y Grecia.

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Las futuras subidas de tipos de interés en Europa pueden causar problemas en el pago de la deuda a los países del sur, que tienen grandes porcentajes de deuda frente al PIB. En el caso de España, la deuda alcanzó un récord histórico de 1,45 billones de euros en el primer trimestre, suponiendo el 117% del PIB (en Alemania no llega al 70%).

Cuando España ya no pueda vender su deuda al BCE, tendrá que financiarla a través de los mercados.

Y, aunque a corto plazo, España es una de las economías menos afectadas por la guerra y de las pocas que podría salvarse de una recesión este año, a largo plazo los inversores podrían desconfiar de la solvencia de España. Máxime cuando la propia Airef ha advertido de que no hay una estrategia de reducción de deuda y de que hay riesgo de que se estanque en el 100% del PIB para 2025 y no baje más.

Por qué la gasolina será la nueva prima de riesgo

Sin embargo, no parece que las subidas de tipos vayan a ser monstruosas, y la propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha anunciado que luchará contra la subida de las primas de riesgo.

"Lagarde ha comunicado explícitamente que no 'va a permitir la fragmentación' del mercado de deuda. Es decir, que luchará contra las subidas de primas de riesgo, que pueden llevar a desestabilizar el euro. La parte negativa es que no ha especificado cómo", explica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad de la Abogacía.

Así las cosas, ahora el rompecabezas es otro diferente. Si la prima de riesgo fue la pesadilla del Gobierno de Mariano Rajoy, en el caso de Pedro Sánchez es la gasolina lo que puede provocar insomnio, al menos a corto plazo.

"La prima de riesgo sabemos que es algo malo, pero ahora mismo el Gobierno tiene que estar viendo su prima de riesgo en el precio de la gasolina y el gas. Son esas subidas las que vemos todos los días en titulares y las que, a diferencia de la prima de riesgo, el ciudadano sí nota en el bolsillo", explica Mikel Echavarren, CEO de Colliers España y economista.

Para Echavarren, en los próximos meses el precio de la gasolina va a convertirse en el baremo de la confianza del consumidor, que por cierto en junio se desplomó a su nivel más bajo desde la llegada de la guerra en Ucrania debido a la peor valoración de los ciudadanos sobre la situación actual y, sobre todo, al desplome de sus expectativas.

"Sin confianza, la gente ahorra, y para mí esa erosión en la confianza va a venir del lado de la pérdida de poder adquisitivo de elementos del día a día, como estar viendo la subida día sí día también en la gasolinera. El Gobierno ha intentado pararlo y sigue subiendo, y hay una sensación de que esto no tiene límite", añade.

"Va a dar lugar a una reducción del consumo, a una recomposición de la cesta en la que se prescinda de partidas menos relevantes", coincide Jesús Ruiz-Huerta, director del Laboratorio de la Fundación alternativas.  

Según la patronal, el precio de la gasolina podría superar los 3 euros por litro este verano. El constante encarecimiento del combustible viene de la mano de la escalada del petróleo. 

Con el fin de las restricciones y la reactivación de la actividad, la demanda de energía se ha multiplicado, lo que eleva precios. A este boom de la demanda se le suman problemas de oferta y miedo ante un posible corte de suministros. Todo esto, apunta Ruiz-Huerta, está tirando de la cuerda de precios.

A la vuelta de verano, avisa Echavarren, "puede que tengamos el riesgo de que las perspectivas de los consumidores se aceleren en negativo de forma rápida, a medida que entremos en invierno, que la guerra continue y pueda haber cortes de suministro en Alemania".

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