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La app de rastreo española se llama Radar COVID y el Gobierno comenzará a simular con ella un rebrote de coronavirus en La Gomera a partir del 6 de julio

Hospital de La Gomera
Médicos y miembros del Gobierno canario hablan a las afueras del hospital de La Gomera, donde se detectó uno de los primeros casos de COVID-19 en España. REUTERS/Borja Suarez

  • La app se lanzará en fase de prueba en San Sebastián de La Gomera (9.000 habitantes) este lunes, 29 de junio, aunque comenzará a funcionar el 6 de julio.
  • El Gobierno ha confirmado que simulará un rebrote con oleadas de falsos positivos el 10, 13 y 17 de julio.
  • El piloto terminará el 20 de julio y el Gobierno medirá cuántos usuarios se la descargaron y si la siguieron usando durante todo el tiempo.
  • Se espera que la app se la descargue una muestra de 3.000 personas, casi un tercio de los ciudadanos de San Sebastián de La Gomera.
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España ya tiene su propia app de rastreo de contactos. Se llama Radar COVID y está de momento en marcha solo en San Sebastián de La Gomera, capital de la isla del mismo nombre y municipio en el que viven unas 9.000 personas. Este lunes el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital ha dado más detalles sobre esta herramienta, cuya fase piloto arranca esta semana.

La española, como el resto de apps de rastreo que ya están en marcha en varios países europeos, no usa la geolocalización de los teléfonos móviles para ubicar a los ciudadanos. Al contrario, se basa en una nueva tecnología Bluetooth llamada Bluetooth Low Energy, que es capaz de enviar y recibir códigos encriptados sin hacer demasiado uso de la batería de los móviles.

Con esta aplicación, la idea es que los teléfonos de los ciudadanos que salgan a la calle puedan elaborar un historial con los códigos recibidos de móviles cercanos. De este modo, tendrás en tu propio dispositivo un registro con los aparatos —y por ende, personas— con las que te has cruzado al salir a la calle.

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Si una persona confirma en la plataforma que ha dado positivo por COVID-19, todos los ciudadanos que se hayan expuesto a un contagio —estar a menos de 2 metros del infectado durante un tiempo superior a 15 minutos— recibirán una notificación para que tomen medidas sanitarias. Las autoridades sanitarias podrán mejorar su vigilancia epidemiológica con esta tecnología e incluso ordenar cuarentenas selectivas, para evitar un nuevo estado de alarma con un confinamiento generalizado.

Desarrollada por Indra, cuesta más de 300.000 euros

Radar COVID ha sido desarrollada por la multinacional española Indra. Fuentes de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (SEDIA), dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, aclararon la semana pasada que se había optado por esta compañía porque Indra ya contaba en su portafolio con apps del estilo.

En este sentido, Indra únicamente ha tenido que adaptar la app de rastreo de contactos para que cumpla con los requisitos de privacidad españoles y europeos, así como para cumplir con los requisitos de la API de Google y Apple, que las dos tecnológicas publicaron a mediados del mes de mayo.

Entre estos requisitos están que la app de rastreo gestione los datos de los contactos de los ciudadanos de manera descentralizada. Es decir: los contactos que registren los teléfonos móviles no se subirán a un servidor centralizado, sino que permanecerán en los móviles de los usuarios. Solo en los casos en los que haya un positivo por COVID-19 se subirán estos posibles 'contagios' a un servidor gestionado por la administración.

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Según avanza este mismo lunes el Ministerio de Asuntos Económicos, Radar COVID es "un proyecto tecnológico y social basado en la colaboración ciudadana". La app "ya ha sido enviada a Google y Apple para que supere sus procesos de validación y se publique en sus respectivas tiendas", lo que podría ocurrir durante la tarde de este mismo lunes.

Business Insider España pudo constatar el viernes pasado que la app española todavía no figura en la whitelist —lista blanca— de aplicaciones autorizadas por estas dos compañías tecnológicas, responsables de los sistemas operativos más utilizados en telefonía móvil: Android e iOS.

La app empezará a funcionar el 6 de julio

El Gobierno identifica tres fases durante la fase piloto de esta aplicación: el arranque —hoy, lunes 29 de junio— "con una intensa campaña de comunicación, sensibilización y formación a escala local"—, la monitorización, que comenzará el próximo 6 de julio, y el pospiloto, a partir del martes 20 de julio.

La fase de arranque que ya ha comenzado contará con la colaboración de medios de comunicación, instituciones, navieras y aerolíneas que operan entre las islas canarias. También formará a los "promotores", el personal encargado de concienciar personalmente a los ciudadanos para que se descarguen esta aplicación.

En un principio, la app no estará de acceso a todo el mundo. La muestra en San Sebastián de La Gomera es de 3.000 personas —casi un tercio de los habitantes del municipio—. Para ello, el Ejecutivo enviará correos electrónicos con el procedimiento para descargar la app a los voluntarios iniciales: muchos funcionarios públicos serán los primeros "conejillos de indias" de esta plataforma.

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Durante la fase piloto tampoco se acotará el seguimiento a casos reales de coronavirus. Lo que esta app pretende hacer durante la fase piloto es simular un rebrote de una enfermedad infecciosa. Para ello, de los 3.000 voluntarios iniciales que se descarguen la aplicación, el 10% —300 personas— serán falsos positivos.

Habrá hasta 3 oleadas de falsos positivos los días 10, 13 y 17 de julio. La idea es poder hacer "un seguimiento diario del os indicadores recabados" con el objetivo de "seguir la evolución de la prueba y detectar hitos relevantes".

El 20 de julio terminará el piloto y se medirán estos cuatro indicadores: cuánta gente se ha descargado, cómo ha funcionado la aplicación, cuántos positivos se han comunicado y cuántos usuarios mantuvieron la aplicación activa. En otras palabras: adopción, eficacia, compromiso y retención.

Éxito desigual en otros países

Con estas medidas, el Gobierno decidirá si la plataforma escala y se comenzará a usar de forma nacional. Francia publicó su propia app de rastreo de contactos hace semanas. Sin embargo, la herramienta gala era una aplicación centralizada: subía todos y cada uno de los contactos ciudadanos a un servidor, con las consecuentes suspicacias sobre la eficacia de la protección de datos y de la privacidad. Fuentes de la SEDIA española aclaran que tanto el modelo centralizado y el descentralizado cuentan con el beneplácito de la Comisión Europea.

Sin embargo, la app francesa dista de haber sido un éxito. Desde que se puso en marcha, los usuarios de la app lograron reportar menos de 70 casos reales de COVID-19, y muchos ciudadanos acabaron desinstalando la app o no abriéndola. Según el secretario de Digitalización francés, Cédric O, esto pudo deberse a que muchos ciudadanos entienden que este tipo de apps ya no son necesarias ahora que el coronavirus parece estar menos activo.

El caso de la app francesa no es el peor: Noruega tuvo que retirar su propia app —también centralizada— después de que la agencia nacional de protección de datos denunciara que la plataforma recababa demasiados datos innecesariamente de los ciudadanos. La app noruega también fue contundentemente criticada en una reciente investigación de la ONG Amnistía Internacional.

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