El 20% de los proveedores del automóvil está en riesgo de quiebra debido a la grave crisis que sufre el sector, marcada por la escasez de semiconductores

Un operario pasa revista a una serie de vehículos nuevos.
Un operario pasa revista a una serie de vehículos nuevos.

Felix Ordonez/Reuters

  • El sector del automóvil vive una grave crisis lastrada por la pandemia, la escasez de semiconductores y el auge en el precio de la anergía. 
  • CIE Automotive advierte de una oleada de bancarrotas por el golpe del coronavirus y la puntilla de la crisis de la energía. La caída empezará con la retirada de las ayudas.
  • “Aproximadamente el 20% de los proveedores estadounidenses de mediano y pequeño tamaño están en quiebra”, aseguran desde la compañía. 
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El precio de la energía será la puntilla para la ya tensionada industria de los componentes de automóvil. Después del golpe del coronavirus y la escasez de semiconductores, la subida de los costes ha dejado a buena parte de los proveedores en jaque. Y los que están saneados quieren aprovecharlo. 

Así lo advirtió Cie Automotive, que asegura tener sobre la mesa “muchísimas oportunidades” para realizar adquisiciones gracias a la coyuntura económica actual.

En la presentación de los resultados del tercer trimestre ante los analistas, la empresa advirtió que tiene apetito por salir de compras. “Aproximadamente el 20% de los proveedores estadounidenses de mediano y pequeño tamaño están en quiebra”, ejemplifican desde la cotizada española.

Pero la situación no es crítica solamente en Estados Unidos. También en Europa. 

Por ejemplo: “un administrador concursal alemán nos ofreció la pasada semana la quincena de empresas quebradas que tenía en cartera”. Lo mismo sucedió en Francia. Y España ha tomado la misma senda. Cuando sea el momento de devolver las ayudas recibidas durante la pandemia comenzará la caída.

Tras la oleada de SPAC de vehículos eléctricos, un banquero de Morgan Stanley predice que las baterías serán la próxima obsesión de la industria del automóvil.

“Todavía hay mucho maquillaje en el sector”, asumen en Cie. Y cuando las medianas y las pequeñas entren en quiebra, el efecto arrastre podría llevarse consigo a alguna de las grandes del sector. “Hay que tener mucha solidez financiera para resistir”, zanjan desde la sociedad.

La industria de los componentes afronta una tormenta que ya se vislumbraba antes de la pandemia, con la reconversión tecnológica del sector de la automoción. La pandemia fue el primer golpe. Y le siguieron el encarecimiento de la energía —que ya obligó a cerrar fábricas en España—, la falta de microchips y la subida del coste de las materias primas con el que se producen los componentes.

La automoción aguanta el aliento

El automóvil aguarda así a la finalización de 2021 para hacer un balance definitivo del impacto del conjunto de crisis que sufre. Tiene la esperanza de un cuarto trimestre mejor. Según los cálculos de la consultora IHS, se alcanzarían los 18,9 millones de unidades producidas a nivel mundial frente a los 16,5 millones ensamblados en el tercer trimestre. No obstante, nadie se atreve a revisar su rendimiento económico al alza.

De hecho, Seat ya se cubrió las espaldas y presentó un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) hasta el próximo mes de junio. En Renault, el plan de despidos temporales está vigente hasta el 31 de diciembre, pero ya asume que deberá prorrogarlo durante varios meses de 2022.

La propia Cie no ha querido revisar al alza las previsiones para el año 2021 a pesar de tener un mejor desempeño de lo esperado en los tres primeros trimestres. “Hay todavía muchas incertidumbres, desde las posibles disrupciones logísticas a la falta de semiconductores; no tiene sentido elevar el guidance”, señalan.

Artículo en Economía Digital.

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