6 aberraciones que cometes al comprar frescos en el supermercado

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  • Comprar frescos en el supermercado requiere de especial atención para poder garantizar su calidad, su durabilidad y su seguridad alimentaria. 
  • A continuación puedes leer 6 errores comunes que no debes cometer al comprar alimentos frescos en el supermercado.

Realizar la compra es una actividad cotidiana que en muchas ocasiones quieres quitarte de en medio con prisa, de manera automática y sin que te lleve mucho tiempo, pero lo cierto es que comprar alimentos requiere algo de atención que beneficiará a tu salud y a tu bolsillo. 

En el caso, por ejemplo, de comprar alimentos frescos, el primer paso sería planificar qué queremos adquirir y si lo vamos a usar o no durante la semana, porque es una pena que se desperdicien tantísimos kilos de frutas y verduras al día.

Según los datos de AESAN, a nivel mundial, se desperdician alrededor de un tercio de los alimentos que se producen. ¡Eso es muchísimo!

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Las tasas más altas de desperdicio se sitúan en el 40–50% para tubérculos, frutas y hortalizas; 35% para pescado; 30% para cereales, y 20% para semillas oleaginosas, carne y productos lácteos, y si lo piensas bien, todos esos productos se suelen comprar frescos. 

Por ello, Business Insider España ha charlado con Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos y dietista-nutricionista, experta en seguridad alimentaria, para identificar los errores más comunes que cometes al comprar frescos en el supermercado:

1. No ir organizado previamente a comprar

 

No ir con una lista a la compra, además de ser perjudicial para tu bolsillo, porque por regla general se acaban comprando productos de más, puede hacer que no tengas tiempo de cocinar todos los productos que has comprado. 

Es decir, la organización previa, desde casa o bien haciendo una tabla de batch cooking, o bien una lista normal, te ayudará a no desperdiciar alimentos y a controlar mejor tu cesta de la compra.

2. No dejarte guiar por los productos de temporada

 

Un error sería tanto no ir con una lista planificada, como no tener la mente abierta para saber adaptarte a los cambios. 

Cuando compras frescos es muy común encontrar fluctuaciones en los precios. Por ejemplo, en las frutas y verduras por la temporada en la que te encuentres. Por ello, Beatriz explica que para ahorrar a a la hora de comprar frescos, te adaptes a lo que te ofrece el supermercado. 

"Hay que ser un poco flexibles. De manera que si vamos buscando, pollo y llegamos y el pavo que también es una carne blanca, está más barata, puedes sustituir uno por otro, con los mismos beneficios y además ahorrando".

3. Creer que los frescos en bandeja o envasados durarán más

 

Todos los alimentos, si no se sometieran a diferentes procesos para frenar que sus microorganismos se reprodujeran serían perecederos, es decir, estarían en constante cambio hasta tu descomposición. 

¿Qué ocurre cuando los compras frescos? Que debes tener cuidado con los tiempos como se explicaba antes para que pueda seguir siendo un alimento seguro para su consumo. 

"En ese proceso los valores nutricionales van modificándose de manera que se van perdiendo algunos nutrientes, otros van incrementándose e incluso se hacen más digestivos y por lo tanto los podemos absorber mejor", explica Beatriz. 

Pero hay que tener en cuenta que, pese a que pueda parecer lo contrario, en el momento en el que compras un alimento manipulado, esto es, una calabaza troceada o el pollo en una bandeja, van a durar menos, porque se les eliminan sus protecciones naturales. 

En el caso de la calabaza, se le retira la piel y está sometida al ataque de los organismos de las superficies, de las manos de los agricultores o trabajadores, de los utensilios con los que se manipulan... Estos alimentos siempre van a ser más perecederos. 

4. No llevar una bolsa específica para el pescado

 

No hay problema en meter diferentes alimentos en una misma bolsa para llevarlos a casa siempre y cuando vengan con sus protecciones correspondientes.

En el caso de los pescados cuando se compran frescos en la pescadería del súper, aunque la bolsa es resistente, puede sufrir fugas y contaminar otros alimentos. 

Así que un error común a la hora de comprar estos productos es no ir preparado con una bolsa de refuerzo para evitar posibles contaminaciones cruzadas.

5. No lavar las frutas y verduras al llegar a casa

 

Compras tus frutas y verduras en el supermercado, las eliges, las has palpado y vas a casa. Tú estás tranquilo porque has usado guantes, pero, ¿sabes lo que han hecho todos los demás consumidores?

Además del manoseo de los clientes, las frutas y las verduras pueden contener pesticidas y microorganismos que pueden llegar a ser peligrosos para el organismo. 

"Inevitablemente las frutas y las verduras van a estar sucias cuando las compramos, van a tener cierta contaminación de microorganismos por muchas razones. Desde el primer momento de la cosecha están en el suelo, hay microorganismos de animales que pueden pasar por allí, de la maquinaria que se utiliza...", explica la experta.

Es imprescindible lavarlas o en su caso desinfectarlas, si las comes crudas y con piel, y especialmente si es para grupos vulnerables como embarazadas, explica Beatriz.

6. No dejar los congelados para el final

 

También hay que tener especial cuidado con los congelados. Aunque en tu recorrido por el supermercado se encuentren a mano, antes que otros productos, no los cojas hasta el final. 

Como se explicaba antes, todos los alimentos son perecederos y si estos se descongelaran perderían esa seguridad alimentaria que les permite aguantar más tiempo.

Por eso, además de llevar una bolsa isotérmica por si el supermercado se encuentra lejos de casa, intenta dejarlos para el final y por supuesto, al llegar a casa, que sean los primeros en ser guardados y refrigerados.

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