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El debate sobre las pensiones: así se calcula tu pensión según lo que cotizas durante tu vida laboral

Una pareja de jubilados en un teleférico.
music4life / pixabay
  • La pensión que recibe un trabajador cuando se jubila se define por lo que haya cotizado durante los últimos años de su vida laboral.
  • En 2019, se tienen en cuenta para el cálculo de la pensión los 22 últimos años de trabajo, una cifra que aumentará paulatinamente hasta alcanzar los 25 años de cómputo en 2022.
  • La aportación realizada por un trabajador medio durante su vida laboral permite pagarle 9 años de pensión con la tasa de reposición prevista cuando se cotizan 37 años y 16,1 años con la tasa que se aplica actualmente, que es la más alta de la Unión Europea.
  • Fedea propone bajar la tasa de reposición o vincular las pensiones al PIB para garantizar su sostenibilidad. 

En España, la sostenibilidad o la proporcionalidad del sistema de pensiones se somete constantemente a debate. Para Fedea, conocido como el think tank del Ibex35, el problema no es el sistema, sino la percepción a menudo errónea que tenemos de él los españoles. Por ello, han publicado el informe El sistema público español de pensiones: Mitos y realidades, en el que asegura que las cotizaciones que aporta un trabajador no cubren más que una parte lo que cobrará durante toda la jubilación.

En este estudio, el profesor de economía aplicada Miguel Ángel García Díaz explica la relación entre las aportaciones que realiza el cotizante y la pensión que acabará recibiendo. Sobre esta cuestión, García Díaz resalta que "tampoco es cierta la afirmación tan repetida en la calle, medios de comunicación y redes sociales que considera muy pobre la pensión recibida después de todo lo aportado por el trabajador durante su vida laboral activa".

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Las cotizaciones de un trabajador financian su pensión solo durante 9 años

En primer lugar, el profesor destaca el aumento de la esperanza media de vida tras la jubilación, que ha pasado de 15 años en 1975 a 21,1 años en 2017, contrastándolo con el hecho de que la edad de jubilación apenas se ha modificado en este periodo. Además, subraya que "la aportación del trabajador medida por el tipo de cotización sobre la base aplicada incluso ha disminuido desde 1980 y se mantiene estable desde 1993".

García Díaz calcula que, si un trabajador ha cotizado de forma estable los 37 años necesarios en 2020 para retirarse con toda la prestación, le corresponderá una tasa de reposición (la relación entre la primera pensión y el último salario) del 96%, por lo que lo que haya cotizado "permitiría pagar la pensión que el sistema le asigna apenas durante 9 años, es decir, bastante menos de la mitad de los años de la actual esperanza de vida", asegura.

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El profesor de economía aplicada señala que el margen entre lo que se cotiza y lo que se cobra en la pensión se ampliaría a 16,1 años si aplica la tasa de reposición actual, que está fijada en el 78,7%, lo que supone 5 años menos que la esperanza de vida media después de la jubilación. Miguel Ángel García Díaz destaca que esta tasa es la más alta de la Unión Europea y supera en casi 30 puntos  la media comunitaria.

Fedea propone equilibrar el gasto en pensiones al crecimiento del PIB

El experto de Fedea concluye que es necesario utilizar "algún tipo de tasa de descuento a las aportaciones realizadas y a las prestaciones recibidas" para evitar trasladar la carga a las siguientes generaciones. Así, señala que la masa salarial disponible puede usarse como variable de referencia, pero recomienda introducir el crecimiento del PIB para conseguir "la máxima rentabilidad a pagar sin quebrantar la coherencia del sistema".

García Díaz señala que la ventaja de usar el crecimiento como referencia es que "las aportaciones realizadas por el trabajador (salario diferido) se incrementan con el crecimiento de la renta del país, de manera que se beneficie de ella al haber contribuido a su creación durante su vida laboral activa con su trabajo y esfuerzo".

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Además, asegura que, si se actualizan las cotizaciones del trabajador a la evolución del PIB durante los últimos 25 años de la vida laboral, las aportaciones cubrirían 13,2 años del cobro de pensión.

Por ello, García Díaz propone dos alternativas para que las cotizaciones financien las pensiones durante toda la esperanza media de vida tras la jubilación: mantener la tasa de reposición en el 78,7% y esperar que la economía crezca una media del 3,3% en los últimos 25 años o reducir la tasa a un 60% en vista de la actual media de crecimiento del PIB en el último cuarto de siglo, que es del 2%.

El experto desaconseja la primera opción, ya que "dado que el ritmo de crecimiento necesario para mantener la actual tasa de reposición es muy superior a cualquiera de esas cifras, mantenerla produciría un fuerte aumento del gasto en pensiones sobre PIB que derivaría en una mayor transferencia desde el resto de la sociedad a los pensionistas", lo que afectaría negativamente a la renta disponible de la población.

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